A comienzos de cada semana y en la sección de Gastrosaludable de huleymantel.com, Laura López ofrece las características de especies que crecen en la Finca de Gracia de Tacoronte. La riqueza en el uso de la restauración es inimaginable pero sí existen observaciones que la experta y alma mater de Mi Jardín se Come detalla a continuación. Advierte: "Toda la información compartida se hace a título informativo, no pretendo dar consejos legales o médicos". Si la semana pasada nuestra reseña se centraba en la flor de la cúrcuma que, además de bella, es una flor más que sabrosa, esta semana, hacemos referencia, dentro de la misma familia, a una entre las más de cien especies de jengibres que existen en el mundo. Nos referimos en este caso al jengibre (Zingiber officinale), cuya flor compuesta es una piña de flores agrupadas en un condensado cuerpo esférico del que rezuman delicadas florecillas blancas. Cada una de esas pequeñas flores, de no más de un centímetro, se caracteriza por una textura crujiente y un sabor especiado, punzante, picante, cítrico y mentolado. Si bien encontramos su sabor en la raíz del jengibre, en la flor lo encontramos mucho más delicado. Estas agrupaciones florales aparecen en verano y persisten durante varios meses hasta que terminan por desaparecer. Se trata de una planta nativa de Asia, cultivada en todas las zonas tropicales del mundo, también cultivable en Tenerife y utilizada desde tiempos inmemoriales, especialmente en India, China y Japón. A Europa llegó por la cuenca mediterránea gracias a los intercambios comerciales de especias y otros bienes que acercaron Oriente y Occidente. En el mercado de nuestras latitudes por lo general encontramos la raíz adulta. Lo de adulta porque al menos ha de contar con una madurez de nueve meses que la caracteriza una gruesa piel y un sabor más acre. A esta raíz, se le retira la piel y se puede añadir a bebidas, infusiones, macedonias, conservas, verduras, arroces, y salsas, para realzar sabores y hacerlas un poco más estimulantes y saludables. También podemos consumir el jengibre fresco más joven, cuya piel es mucho más delicada y que ni siquiera necesitamos retirar. La raíz también puede presentar brotes de las nuevas hojas junto con los nuevos rizomas que se conocen en Japón como Yanaka Shoga y se consumen solamente durante una cierta época del año. Las hojas del jengibre son de textura dura y fibrosa que se mantienen frescas hasta final del verano. Se utilizan tanto en fresco como en seco, principalmente como saborizantes.