Cremosas, intensas y coronadas con panceta crujiente, las patatas revolconas son pura cocina de cuchara reconvertida en tapa irresistible. Uno de esos platos humildes que demuestran que con pocos ingredientes se pueden lograr sabores memorables.
Extremadura y Castilla y León se disputan su creación, ya que muchos indican que su primera elaboración fue en El Tiemblo (Ávila) y que, posteriormente, se extendió a las regiones colindantes gracias a su sencilla elaboración y a los pastores.
Hoy en día, son bastante habituales en Ávila y en Salamanca como aperitivo en los bares, pero también en las mesas familiares castellanas gracias a su combinación perfecta de texturas: el puré especiado y untuoso, por un lado, y el contraste crujiente y salado de la panceta, por otro. El pimentón y el ajo hacen el resto, aportando ese aroma inconfundible que abre el apetito.
Además, es una receta perfecta para el día a día: económica, reconfortante y muy fácil de preparar. Ideal para servir, siempre en cazuela de barro, como plato principal o como tapa generosa para compartir, especialmente en los meses fríos. Atrévete a preparar esta receta y seguro que te felicitan.
Si quieres otras recetas con patata puedes probar con estas ideas que te sugerimos: las patatas a lo pobre, una receta rica, barata y sin alardes (para plato o guarnición) o la tortilla de patatas trufada del restaurante Las Tortillas de Gabino (Madrid).
Información
Tiempo TOTAL
35 minutos
Tiempo de PREPARACIÓN
10 minutos
Tiempo de COCCIÓN
20 minutos
DIFICULTAD
FACIL
TIPO DE PLATO
Plato principal
TEMPORADA
Invierno
TIPO DE DIETA
Sin gluten
TIPO DE COCINA
Mediterránea
TECNICA
Técnica mixta
INTOLERANCIAS
No apta para vegetarianos
Ingredientes AmpRecipeViewer.default.yields
Tras lavarlas, ponlas en una olla con agua, un puñado de sal y el laurel. Espera unos 20 minutos, comprueba el punto de cocción con un tenedor, escurre el agua (debes guardar un vaso) y reserva las patatas ya peladas.
Corta la panceta en tiras finas para que sea más fácil dorarla. Resérvala.
Corta el ajo en láminas y ponlo en una sartén con un poco de aceite. Cuando se dore, retira la sartén del fuego y añade el pimentón removiendo bien. Ponlo todo al fuego un minuto y reserva.
Elige un recipiente con fondo. Machaca las patatas con un tenedor y echa parte del vaso de agua de su cocción para que no quede demasiado seco. Incorpora el adobo poco a poco. Debe quedarte un puré espeso y jugoso.
Ponla en una sartén bien caliente. Bastará con vuelta y vuelta para que adquiera el toque crujiente.
Sirve el puré en una cazuela de barro o plato. Has de añadir la panceta por encima para que el comensal pueda probar ambas texturas.