El sector del espumoso español refuerza su apuesta por la trazabilidad y el origen. Cuatro nuevas bodegas familiares del Penedès y el Anoia han obtenido el distintivo de Elaborador Integral de la D.O. Cava.
Las firmas Celler Eudald Massana, Cavas Bolet, Torrens Moliner y Rovellats ya lucen este marchamo en sus botellas. Con estas incorporaciones, el grupo de bodegas que controlan todo el proceso productivo en su propiedad asciende a 19 miembros.
Control total
El sello de Elaborador Integral identifica a aquellas bodegas que realizan el proceso completo de principio a fin. Esto implica que la uva se prensa, se vinifica y se embotella en las mismas instalaciones de la propiedad.
Para obtener este derecho, las empresas deben demostrar que no adquieren botellas en rima o punta a otros productores. El Consejo Regulador realiza auditorías anuales para garantizar que el cien por cien de la producción sigue estos estándares de calidad.
Sello de identidad
Xavier Bolet, enólogo de Cavas Bolet, destaca que esta distinción plasma el cuidado del territorio. La bodega, con sede en Castellví de la Marca, cultiva 70 hectáreas de viñedos propios de forma ecológica desde hace años.
Por su parte, Josep Cardona de Rovellats subraya que este sello aporta un valor de prestigio y posicionamiento. La firma, ubicada en Sant Martí Sarroca, cuenta con una cava histórica a doce metros de profundidad bajo una masía del siglo XV.
Compromiso familiar
La tradición es el nexo común entre los nuevos integrantes del sello. En el caso de Eudald Massana, se trata de la décima generación dedicada a la viticultura en Sant Pau d'Ordal. Su apuesta se centra en la viticultura biodinámica fiel al origen.
Torrens Moliner también representa este relevo generacional en la finca Heretat La Fortesa. La familia controla cada etapa, desde el cuidado de la cepa hasta el degüelle final, priorizando las variedades autóctonas del Penedès.
Garantía al consumidor
El presidente de la D.O. Cava, Javier Pagés, afirma que estas incorporaciones elevan el prestigio del sector. Asegura que el sello refleja una forma de entender el vino basada en la coherencia y la excelencia desde el origen.
La reglamentación de este distintivo es una de las más exigentes del mundo. Si una bodega incumple los requisitos, pierde el derecho a usar el sello durante los dos ejercicios siguientes al incumplimiento detectado.
Futuras previsiones
La expansión de esta categoría de calidad no se detendrá aquí. El Consejo Regulador prevé que nuevas bodegas se incorporen al sello a lo largo de este año 2026. Actualmente, varios centros están pasando por los procesos de auditoría oficial necesarios.
Este movimiento refuerza la posición del Cava en los mercados internacionales, donde ya está presente en más de cien países. Con más de 38.000 hectáreas de viña, la denominación busca consolidar su liderazgo a través de la sostenibilidad y el origen