MG Destilerías amplía su catálogo con el lanzamiento de Gin MG Brisa, una nueva ginebra concebida como un homenaje al espíritu de Barcelona y a la esencia del Mediterráneo.
La marca, una de las más históricas del sector en España, apuesta por una propuesta aromática elaborada con ingredientes de proximidad y una identidad claramente vinculada al territorio.
Pino, higo y laurel
La nueva referencia combina mandarinas de la costa española con notas de pino, higo, laurel y un delicado toque salino que evoca la brisa marina.
Según explicó Jorge García, Brand Ambassador de la compañía, el objetivo de esta ginebra es trasladar “el carácter mediterráneo y creativo de Barcelona” a través de una receta fresca y contemporánea.
Además de su perfil organoléptico, Gin MG Brisa apuesta por una estética desenfadada y urbana. Su etiqueta incorpora ilustraciones inspiradas en los clásicos dibujos improvisados sobre servilletas de papel, un recurso visual que conecta con la espontaneidad y la creatividad asociadas a la ciudad condal.
Tradición artesanal y receta histórica
El lanzamiento de Brisa también refuerza el posicionamiento de Gin MG alrededor de su concepto “Real Gin”, una filosofía basada en la autenticidad del producto y el respeto por la receta original creada por Manuel Giró en 1940.
Desde la compañía destacan que sus ginebras se elaboran exclusivamente con ingredientes naturales de alta calidad y mediante un proceso artesanal realizado en alambiques de cobre en su destilería de Barcelona.
La historia de Gin MG comenzó durante la Segunda Guerra Mundial, cuando la familia Giró decidió producir ginebra en España ante las dificultades para importar destilados británicos. Desde entonces, la firma ha mantenido una fuerte vinculación con la tradición destiladora catalana.
Casi dos siglos de historia
Fundada en 1835, MG Destilerías acumula cerca de 200 años de trayectoria y cinco generaciones familiares dedicadas al mundo de la destilación. Actualmente produce sus ginebras en Vilanova i la Geltrú.
La compañía cuenta además con la certificación International Food Standard (IFS), una de las más exigentes del sector alimentario europeo, y continúa desarrollando nuevas propuestas orientadas a consumidores que buscan destilados con identidad, origen y una narrativa ligada al territorio.