Patatas revolconas con panceta: receta fácil, con pocos ingredientes y sabor castellano
RECETA | Cómo hacer patatas revolconas paso a paso en 35 minutos: cocina de cuchara, económica y reconfortante, que funciona como tapa o plato principal
Cremosas, intensas y coronadas con panceta crujiente, las patatas revolconas son pura cocina de cuchara reconvertida en tapa irresistible. Uno de esos platos humildes que demuestran que con pocos ingredientes se pueden lograr sabores memorables.
Extremadura y Castilla y León se disputan su creación, ya que muchos indican que su primera elaboración fue en El Tiemblo (Ávila) y que, posteriormente, se extendió a las regiones colindantes gracias a su sencilla elaboración y a los pastores.
Hoy en día, son bastante habituales en Ávila y en Salamanca como aperitivo en los bares, pero también en las mesas familiares castellanas gracias a su combinación perfecta de texturas: el puré especiado y untuoso, por un lado, y el contraste crujiente y salado de la panceta, por otro. El pimentón y el ajo hacen el resto, aportando ese aroma inconfundible que abre el apetito.
Además, es una receta perfecta para el día a día: económica, reconfortante y muy fácil de preparar. Ideal para servir, siempre en cazuela de barro, como plato principal o como tapa generosa para compartir, especialmente en los meses fríos. Atrévete a preparar esta receta y seguro que te felicitan.
Si quieres otras recetas con patata puedes probar con estas ideas que te sugerimos: las patatas a lo pobre, una receta rica, barata y sin alardes (para plato o guarnición) o la tortilla de patatas trufada del restaurante Las Tortillas de Gabino (Madrid).
Información
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Tiempo TOTAL
35 minutos
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Tiempo de PREPARACIÓN
10 minutos
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Tiempo de COCCIÓN
20 minutos
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DIFICULTAD
FACIL
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TIPO DE PLATO
Plato principal
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TEMPORADA
Invierno
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TIPO DE DIETA
Sin gluten
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TIPO DE COCINA
Mediterránea
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TÉCNICA
Técnica mixta
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INTOLERANCIAS
No apta para vegetarianos
Ingredientes (para 2 personas)
- Cuatro patatas grandes
- 100 gramos de panceta
- Cuatro dientes de ajo
- Una hoja de laurel
- Pimentón
- Aceite de oliva
- Sal
Preparación
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Cuece las patatas
Tras lavarlas, ponlas en una olla con agua, un puñado de sal y el laurel. Espera unos 20 minutos, comprueba el punto de cocción con un tenedor, escurre el agua (debes guardar un vaso) y reserva las patatas ya peladas.
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Prepara la panceta
Corta la panceta en tiras finas para que sea más fácil dorarla. Resérvala.
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Cocina el adobo
Corta el ajo en láminas y ponlo en una sartén con un poco de aceite. Cuando se dore, retira la sartén del fuego y añade el pimentón removiendo bien. Ponlo todo al fuego un minuto y reserva.
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Haz el puré y mézclalo con el adobo
Elige un recipiente con fondo. Machaca las patatas con un tenedor y echa parte del vaso de agua de su cocción para que no quede demasiado seco. Incorpora el adobo poco a poco. Debe quedarte un puré espeso y jugoso.
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Dora la panceta
Ponla en una sartén bien caliente. Bastará con vuelta y vuelta para que adquiera el toque crujiente.
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Incorpora la panceta al puré
Sirve el puré en una cazuela de barro o plato. Has de añadir la panceta por encima para que el comensal pueda probar ambas texturas.
Truco
- Para saber que el punto del puré es el correcto, remueve con una cuchara de palo y déjala en el centro del recipiente. Si se mantiene, estará perfecto.
- No añadas la panceta con la grasa. Si quieres que quede más crujiente, hazla al horno a una temperatura de 180 grados durante unos cinco minutos.
- Prueba la panceta previamente para saber la cantidad de sal que vas a necesitar. El exceso nunca es positivo.
- Añade el agua muy poco a poco para evitar que el puré te quede demasiado líquido.
Consejos
- Puedes cambiar la panceta por el bacon o el tocino si lo prefieres. Hay recetas que incluyen también un poco de chorizo picante. Todo dependerá de tus gustos personales, pero intenta mantener un equilibrio de sabores.
- El tipo de patata es fundamental, mejor si son ricas en almidón y pobres en agua, ya que quedan cremosas al machacar y absorben bien los sabores del sofrito: monalisa, kennebec o agria son buenas opciones.
- La panceta ibérica y adobada te permitirá darle a la receta la pincelada de sabor que necesitas.
- El pimentón ahumado aumenta con eficacia la potencia de la receta y te permite apreciar distintos matices con mayor facilidad.
