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5 bares para beberse Milán en pleno auge de la coctelería italiana

Desde la histórica Camparino in Galleria hasta un 'speakeasy' del que no se conoce la dirección, estas coctelerías marcan el ritmo de la escena del 'bartending' en Milán (Italia)

Elvira Aldaz

Comunicadora

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Cócteles de otoño en Moebius (Milán) / Foto: Instagram
Cócteles de otoño en Moebius (Milán) / Foto: Instagram

Milán (Italia) es una de las capitales mundiales de la moda y el diseño, pero también un núcleo financiero que atrae el turismo de lujo. La ciudad está salpicada de cafés históricos, impresionantes museos, bellos palazzos y fastuosas zonas comerciales en las que ver y ser visto.

En pleno auge de la coctelería italiana, esta ciudad de la región de la Lombardía, situada al norte de Italia, está desarrollando una oferta de primer nivel con estilos para todos los gustos. Recorremos la ciudad para recomendarte cinco bares con propuestas muy diferentes donde dejarte conquistar por nuevos sabores.

Camparino in Galleria

Bartender y vaso de negroni en Camparino in Galleria / Foto: Instagram
Bartender y vaso de negroni en Camparino in Galleria / Foto: Instagram

En 1860, Gaspare Campari inventó el famoso bitter de color rojo brillante que lleva su nombre. Siete años más tarde, y ante el éxito de su producto, Gaspare abrió sus oficinas en la recién construida Galleria Vittorio Emanuele II, con vistas a la Piazza del Duomo. En 1915 su hijo Davide abre en la misma localización el bar Camparino in Galleria, convirtiéndose en el epicentro de la vida cultural y social de la ciudad y contagiando el espíritu del aperitivo milanés al resto del mundo.

El bar abre durante todo el día pero es a la hora del aperitivo cuando la barra de la entrada está siempre a reventar de turistas y locales. Es difícil no quedarse con la boca abierta admirando su techo artesonado original, su suelo ajedrezado de mármol de Carrara y Rosso Vernona y la elegancia con la que se mueven sus bartenders tras la impresionante barra de madera, vestidos con sus tradicionales chaquetas blancas.

Los iniciados saben que el primer cóctel que hay que pedir allí es el Campari Seltz, su signature cocktail. Lo preparan con la máquina original de soda que ya en los años 20 garantizaba un flujo continuo de agua fría carbonatada desde la bodega del bar. Es un Campari Seltz único, histórico y deliciosamente equilibrado.

También podemos disfrutar de otros aperitivos clásicos como el negroni (gin, vermut y Campari), el americano (vermut, Campari y soda; que sin la soda se convierte en un Milano-Torino), el negroni sbagliato (con prosecco), el shakerato (Campari agitado en coctelera) o el garibaldi (Campari y zumo de naranja).

La terraza del Camparino es una de las más cotizadas de la ciudad, con vistas al Duomo y a la impresionante Galleria Vittorio Emanuele II. Del plato de aperitivos que te pondrán junto a tu copa y que habitualmente incluye unos sabrosos chips de tapioca y espinacas y unas avellanas al curry, no puedes perderte los increíbles mini melocotones en vinagre. Primero pensarás que son aceitunas grandes pero no, son una especialidad toscana perfecta para maridar con tu cóctel aperitivo.

En el primer piso, la Sala Spiritello combina elementos art nouveau con toques contemporáneos. En su barra corrida con taburetes de terciopelo rojo y espejos de vidrio estriado, podrás disfrutar de su sugerente carta de autor que incluye una excelente propuesta de versiones del negroni. // Camparino in Galleria. Piazza del Duomo, 21, Milán (Italia).

Gramm Cafè 

Los propietarios de Gramm Cafè y uno de sus cócteles / Foto: Instagram
Los propietarios de Gramm Cafè y uno de sus cócteles / Foto: Instagram

Los Navigli son canales que se construyeron en el siglo XII para transportar mercancías hasta el centro de la ciudad de Milán. Actualmente, atraviesan un barrio repleto de terrazas, bares y restaurantes frecuentados por turistas y jóvenes milaneses. Entre toda esa oferta, destaca una coctelería que busca elevar el nivel de la zona sin renunciar a lo que demanda el cliente del barrio: tragos frescos, aperitivos y coloridos.

Gramm Cafè rezuma personalidad desde el primer momento. Decorado con gran profusión de antigüedades y objetos curiosos a la manera de un gabinete de curiosidades, no puedes dejar de recorrer cada esquina del bar con la mirada. Niccolo Mazzucchelli y Eda Akman, sus propietarios, generan un ambiente cálido y acogedor, que acentúa la sensación de estar el salón de casa de un amigo muy excéntrico.

El bar está abierto desde las 8 de la mañana hasta las 2 de la madrugada, por lo que podemos pasarnos a tomar un café, un aperitivo o unos tragos después de cenar. Los precios, además, son muy asequibles.

Su última carta de coctelería utiliza ingredientes gastronómicos como el shiso, el suero de la leche o la tahina para bordar siete cócteles refrescantes y divertidos pero redondos y ejecutados a la perfección. La técnica al servicio del sabor, sin abrumar al cliente con virguerías superfluas.

Son imprescindibles su cóctel Anguria —mezcla carbonatada de vodka, sandía, shiso y azúcar— que sabe a verano; el Scamorza, con mezcal, bitter Selvatiq, suero de leche, sirope de agave y zumo de lima; y su excelente Mediterranean Fizz en lata, con el que reversionan el clásico spritz mezclando bitter Selvatiq, fresa, lima y soda de hoja de higo. // Gramm Café. Ripa di Porta Ticinese 49, Milán (Italia)

Bella Milano

Interior de la coctelería Bella Milano y uno de sus cócteles / Foto: Instagram
Interior de la coctelería Bella Milano y uno de sus cócteles / Foto: Instagram

Porta Romana es un barrio residencial que toma su nombre del arco del triunfo que construyó el rey español Felipe III en 1596 para su futura esposa Margarita de Austria. Se encuentra en el sureste de la ciudad y es una zona con mucha vida cultural, artística y social debido a la cercanía de la Universidad Bocconi y la Fundación Prada. 

Bella Milano nace en 2021 como una manera de acercar los sabores de Calabria a los milaneses. Su carta de coctelería y de comida utiliza principalmente ingredientes de esta zona de Italia, de la que proceden sus propietarios y su head bartender Umberto Oliva.

Avellana tonda, manzanas verdes del Pollino, mantequilla de algarrobo, azufaifo, miel de higos, espuma de queso de cabra o barbaforte —un rábano picante— son algunos de los ingredientes calabreses que dan forma a su nueva carta de doce cócteles, clasificados según su sabor principal: ácido, amargo, umami, graso, dulce y salado. 

En su segunda carta, que lanzaron hace unos meses, abren su espectro de sabores a otros países y zonas de Italia para incorporar ingredientes como el garum, el aceite de trufa blanca, el tozasu —vinagre japonés con atún seco, algas y mirin—, la raicilla, el té darjeeling, el ron clairin, el diente de león o la salsa ponzu. Con esta selección de productos, toda la carta rebosa umami y sabores de gran potencia con sorprendentes resultados. Recomendamos combinarlos con algún platillo de su carta o disfrutarlos al inicio de la velada para abrir el apetito. 

Imprescindible su Smoky Mary, versión calabresa y asiática de un bloody mary. Vodka Ketel One infundido al barbaforte, tomate verde ahumado, salsa de anchoas saladas fermentadas, salsa ponzu, salmuera de alcaparras, bitter de apio y pimienta negra. Una explosión de umami que no te dejará indiferente. // Bella Milano. Via Lazzaro Papi, 19, Milán (Italia).

Moebius

Interior de Moebius y uno de sus cócteles / Foto: Instagram
Interior de Moebius y uno de sus cócteles / Foto: Instagram

Moebius impresiona nada más cruzar la puerta. Situado en un antiguo taller textil cerca de la estación central, el enorme espacio de 700 metros cuadrados contiene dos conceptos gastronómicos y una coctelería. Su nombre rinde homenaje al conocido dibujante francés del que su propietario, Lorenzo Querci, se declara fan.

El chef Enrico Croatti, que ha trabajado en restaurantes como Akelarre y ha logrado dos estrellas Michelin en sus últimos proyectos, lidera el restaurante experimental. Este se encuentra en una habitación de cristal suspendida a cuatro metros del suelo, sin puntos de apoyo visibles.

Debajo, se ubica un concepto de Tapas Bistrot con platillos informales para compartir. Este espacio, totalmente diáfano, acoge una impresionante mesa compartida de 10 metros creada a partir de una única pieza de madera de roble centenario. Al fondo de la sala sorprende la presencia de un enorme olivo de 700 años traído de Andalucía, situado junto a un puesto de venta de vinilos.

La coctelería se encuentra en la entrada y se integra a la perfección en el diseño industrial del local. El espectacular botellero de cemento de tres metros alberga una colección de más de 300 destilados y licores cuidadosamente seleccionados. Su head bartender, Giovanni Allario, pasó de liderar Le Syndicat en París a capitanear aquí una propuesta de coctelería muy gastronómica y sabrosa, pensada para cubrir desde el aperitivo a la noche.

Su signature cocktail es el Pesto Martini, con vodka Altamura, vermut, pesto casero y aceto balsámico blanco. Otras joyitas de la carta son Golconda (tequila Curado, St. Germain, higos y miel de romero, todo clarificado y coronado por espuma de leche de cabra) o Jerry Cornelius (aperitivo Biancosarti, vino Marsala, aceite de coco y eneldo). // Moebius. Via Cappellini, 25, Milán (Italia).

1930 Cocktail Bar

Interior y cóctel de 1930 Cocktail Bar / Foto: Instagram
Interior y cóctel de 1930 Cocktail Bar / Foto: Instagram

En el puesto #42 de la lista The World’s 50 Best Bars está este speakeasy inspirado por la "prohibición americana" y oculto tras una falsa tienda de ultramarinos. La dirección no está publicada en Internet y solo algunos afortunados pueden asegurarse una mesa en este codiciado club de dos plantas que lidera el reputado bartender Benji Cavagna.

La atmósfera es íntima y relajada, con luces bajas, antigüedades y mobiliario pesado. La carta va cambiando y se inspira en la cultura y los ingredientes de diferentes continentes. Tras recorrer Sudamérica y África con el paladar, su carta rinde tributo a los sabores de la vieja Europa.

España está representada por un bloody mary inspirado en la Tomatina —brandy Lepanto, pan de centeno, vinagre de vino tinto, sirope de pepino y shrub de tomate y pimienta—; mientras que Escocia se manifiesta a través de un haggis líquido —destilado de cordero a partir de vodka Ketel One y Johnnie Walker Black, whisky Ardbeg 5 años, sirope de haggis y sirope de salsa Worcestershire—. En la carta encontramos otros sorprendentes tragos que replican los sabores de la baklava turca, el tzatziki griego o el borsch ucraniano

Pero, ¿cómo conseguir entrar en este codiciado speakeasy? Solo aquellos que se ganen la confianza de sus dueños, Flavio Angiolillo y Marco Russo, conseguirán la localización exacta y un código. Podrás encontrarlos en su otro bar, Mag Café, en la zona de Navigli y quizás puedas convencerlos de que mereces ir a 1930.

En cualquier caso, Angiolillo y Russo se guardan otro as en la manga, 43 Backdoor, el bar más pequeño del mundo. Este bar con espacio para un máximo de cuatro personas puede ser reservado de forma privada durante hora y media. Durante ese tiempo, un bartender te servirá tus cócteles favoritos mientras suena la música de tu elección. // 1930 Cocktail Bar

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