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Despensa

Siete platos internacionales para disfrutar del pepino en verano: una bomba de nutrientes

En los meses más cálidos del año esta hortaliza está en su punto álgido de frescura: así puedes disfrutar de uno de los manjares más preciados del huerto

4 minutos

Un plato de arroz sobre una base de peino / Pexels

Suaves y jugosos, crujientes y herbáceos, refrescantes y acuosos: los pepinos son una bomba de nutrientes, ideal para el verano por su potencial hidratante, ya que contienen un 96% de agua. Si puedes, no lo peles: la mayoría de vitaminas y minerales de esta resplandeciente hortaliza —que desde el punto de vista botánico se considera una fruta— se concentran en la piel.

Si los incluyes en tus platos, obtendrás una buena dosis de vitamina C, vitamina K, potasio, magnesio o fibra soluble, entre la que destaca la pectina. 

Antes de pasar a darte un buen puñado de recetas exquisitas con pepino, unos breves apuntes sobre el potencial para tu salud: son ricos en antioxidantes responsables de previenen el envejecimiento, controlan el azúcar en sangre, mejoran la digestión y favorecen un buen tránsito intestinal, contribuyen a regular la presión arterial, reducen la inflamación y son un fantástico alimento para la piel.

¿Qué puedes cocinar con pepino? Las siguientes recetas de distintas tradiciones culinarias se convertirán en fuente de inspiración.

Sunomono, la ensalada japonesa viral

A caballo entre encurtido y ensalada, esta receta fresca es un entrante japonés tradicional de preparación muy sencilla y potencial multiusos, ya que también es una guarnición ideal o un buen relleno para tostadas o bocadillos. 

Para preparar sunomono, comienza por pelar y laminar muy finito un pepino —mejor persa, inglés o japonés, ya que tienen pocas semillas, la piel fina y pequeño tamaño— con ayuda de una mandolina (o un cuchillo bien afilado si no dispones de esta herramienta), añade sal y remueve para que suelte el agua y prepara un aliño con salsa de soja, azúcar y vinagre de arroz. De forma opcional, puedes añadir aceite de sésamo, chile, algas u otros ingredientes que te gusten. Remata con semillas de sésamo tostado.

Sunomono, la ensalada viral japonesa preparada con pepino / Marco Verch

Mizeria, la cremosa tradición polaca

En Polonia, esta ensalada refresca y acompaña diferentes platos y debe su nombre a su origen sencillo, ya que lala palabra “mizerny” significa “simple” o “humilde”.

Prepara los pepinos pelándolos y cortándolos en rodajas y dejando que reposen con sal. A continuación, escúrrelos y prepara un aliño con crema ácida (o nata fresca), vinagre, azúcar, sal y pimienta al gusto y eneldo fresco. En lugar de crema ácida, puedes elaborar el aderezo con kéfir. Opcionalmente, algunas personas añaden otros ingredientes como cebolla, menta, zumo de limón o perejil. El resultado es tan cremoso como refrescante.

Pepino aplastado al estilo chino

La magia de esta receta al estilo Sichuan, cuyo nombre original es Pai Huang Gua, consiste en golpear el pepino en lugar de cortarlo, lo que permite que el marinado penetre profundamente en la pulpa.

Corta la hortaliza en trozos de un bocado, deja que reposen con sal y prepara una salsa con salsa de soja, aceite de sésamo, vinagre vlanco, azúcar, ajo rallado y Laoganma —cuyo significado literal es "vieja madrina" o "anciana madrina"—, una popular salsa china de chile picante, que le aportará profundidad umami y un característico toque crujiente. 

Pickels americanos

En lugar de pepinos, emplea pepinillos y sumérgelos en una salmuera de agua, vinagre, sal y azúcar para obtener unos exquisitos y crujientes pepinillos agridulces. También puedes incorporar semillas de mostaza, eneldo fresco o seco, laurel o pimienta en grano. Son ideales para picoteos, gildas, perritos calientes o bocatas.

Si quieres una versión original más “mediterránea”, prueba los pickels exprés de Gipsy Chef con pepino e hinojo, cuyo original aliño tiene toques cítricos, a menta fresca y a sriracha.

Pepinillos encurtidos en una imagen de archivo

Okroshka, la sopa fría estival de Ucrania

Esta sopa fría tradicional y refrescante, repleta de texturas crujientes, es típica de Ucrania, Rusia y otros países de Europa del Este. Etimológicamente hace referencia al verbo ruso kroshit (крошить), que significa desmenuzar o picar en trozos pequeños. 

La versión clásica lleva kvas (una bebida fermentada y ligeramente carbonatada con sabor agridulce, elaborada con pan centeno tostado, agua, levadura y miel), patata, huevo cocido, una mezcla de hortalizas crudas (entre las que figura el pepino, pero también rábano o cebolla), y hierbas frescas como perejil, eneldo o estragón. También se suele añadir carne de res, salchicha o jamón en cubos. Te enamorarás de su textura cremosa, sus matices crocantes y su sabor ligeramente ácido, herbáceo y deliciosamente aromático.

Gazpacho alentejano, la maravilla portuguesa

Si quieres explorar el gazpacho más típico del país vecino, prueba la versión alentejena, una sopa fría que a diferencia de la versión española no bate por completo los ingredientes, sino que los deja en trocitos pequeños.

Lleva cebolla morada o blanca, pimiento verde, tomates maduros, pepino, pan duro del día anterior, agua fría (o con hielo), vinagre de vino blanco y aceite de oliva virgen extra. Completa con cilantro fresco picado y refréscate con esta combinación de ingredientes del huerto.

Naruto sushi rolls en una imagen de archivo

Naruto rolls, el sushi más ligero

En esta versión low-carb del tradicional sushi japonés, el alga nori y el arroz son reemplazados por finas láminas de pepino enrolladas que puedes rellenar con tus ingredientes favoritos, como salmón y atún marinados, aguacate, queso crema, langostinos, tofu, cangrejo, rabanitos, zanahoria, mango o fresa.