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La Colmena y L’Espiga d’Or ganan la mejor mona de Pascua de Cataluña 2026: qué las hace únicas

Xavier Arévalo (La Colmena) y Jordi Morera (L'Espiga d'Or) nos hablan de sus creaciones ganadoras: un loro pirata de chocolate y una mona de brioche elaborado con aceite de oliva

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Figuras de chocolate finalistas en el concurso La mejor Mona de Pascua 2026 / Cedida

"Me hacía ilusión tener este premio a la mejor figura de chocolate", nos dice Xavier Arévalo, jefe de obrador de la centenaria Pastisseria La Colmena de Barcelona, que se ha alzado como uno de los ganadores de la quinta edición del concurso profesional La Mejor Mona de Pascua 2026.

El otro ha sido Jordi Morera de la pastelería L’Espiga d’Or de Vilanova i la Geltrú, que ha recibido el máximo galardón en la categoría de mona tradicional de brioche. "Hemos ganado con herramientas que ponen en valor lo que hacían nuestros abuelos antes", nos avanza.

Charlamos con ellos para descubrir los secretos de sus monas ganadoras. Pero no son los únicos que se han llevado premio en este concurso, organizado por la agencia Sr y Sra Cake, en el que han participado más de cincuenta pasteleros artesanos y que ha destacado por el alto nivel técnico y creativo de las propuestas.

Mejor figura de chocolate: La Colmena

En la categoría de mona de chocolate, ha vencido, como decíamos, la Pastisseria La Colmena de Barcelona, con una creación firmada por Xavier Arévalo que combina técnica y un guiño al imaginario popular. Su propuesta, bautizada como Jack Sparrot, es un homenaje al universo de Piratas del Caribe y al personaje de Jack Sparrow. 

La figura de chocolate creada por Xavier Arévalo en La Colmena (Barcelona) / Cedida

La figura presenta un loro pirata sosteniendo un huevo de oro, integrando así el requisito temático del concurso de que hubiera en la pieza un huevo de chocolate. Más allá del personaje, Arévalo pone el foco en el conjunto: “El protagonista no es solo el loro sino el tesoro, que está lleno de monedas en forma de huevo y de huevos dorados”. 

La pieza, de gran formato —alrededor de seis kilos de chocolate—, fue concebida exclusivamente para el certamen. Sin embargo, tras el premio, ya trabaja para adaptarla al público: “Haremos una réplica de la figura del concurso para exponerla en el escaparate y también una versión más comercial del mismo huevo, pero más pequeñito”.

Sobre su figura de chocolate, Arévalo, que lleva 22 años trabajando en esta pastelería, destaca que el jurado ha sabido valorar el trabajo técnico detrás de la pieza: “Había aplicadas diferentes técnicas a las que pusimos especial cariño y esto al final se percibe: moldeado, pieza plana, chocolate barro, aerógrafo, pistola, etc.”.

A ello se suma la materia prima, otro de los pilares del obrador: “Estamos usando una cobertura de chocolate de origen Vietnam, de comercio sostenible”, subraya, una apuesta que aplican a toda su producción de monas de Pascua de chocolate, en la que ya llevan semanas trabajando. Y entre las que encontramos desde clásicos como los castillos, los barcos o las figuras futboleras, hasta personajes de moda como el Demogorgon de Stranger Things, "que está saliendo muy bien", dice.

En La Colmena también elaboran las monas tradicionales, las cristinas de huevo, aunque no se hayan presentado a esta categoría del concurso. Y, precisamente, le preguntamos a Arévalo sobre cómo se innova en una pastelería centenaria como esta, que acumula premios en otros concursos como los de mejores turrones de yema, panellets o pasta de té.

"La persona que viene a nosotros, ya sea turista o no, lo que quiere es producto local. Defendemos el producto autóctono, aunque pueda parecer muy básico hacer melindros, carquinyolis, bolados, caramelos... Son productos de toda la vida, pero realmente es lo que nos funciona", sentencia.   

No fue el único ganador en esta categoría, ya que al podio también subió otro nombre indispensable en este tipo de concursos: Eric Ortuño, de L’Atelier (Barcelona), que quedó en segunda posición. Mientras que el tercer puesto fue para la Pastisseria Mimpi, otro negocio artesano ubicado en el centro de Sabadell.

Mejor mona clásica de brioche: L'Espiga d'Or

Por su parte, la categoría de mona tradicional de brioche ha reconocido este año una propuesta que mira al pasado. La firma Jordi Morera, de L’Espiga d’Or (Vilanova i la Geltrú), y utiliza una receta de sus abuelos que recupera técnicas e ingredientes históricos poco habituales en este tipo de concursos y que lleva utilizando desde hace unos seis años.

El resultado es un brioche elaborado con aceite de oliva y fermentado exclusivamente con masa madre, un proceso complejo que marca la diferencia. De mantequilla, levadura y de brioche de inspiración francesa, ni rastro. Además, otro de los elementos distintivos de esta mona es su perfil aromático, construido a partir de diversas especias tradicionales: “Hay canela, matalahúva, anís, etc.". 

El panadero reconoce que se trataba de una apuesta arriesgada en el contexto de un concurso, al que se presentaba por primera vez: “Es una receta tan especial, que pensaba que quizás el jurado no lo valoraría". Sin embargo, el resultado ha sido el contrario. 

Morera destaca que, igual que sucede con sus panettones, el brioche de esta mona logra tener una vida útil más larga. "El secreto es esta fermentación con masa madre", insiste sobre esta técnica que, a día de hoy, utiliza en todos sus productos. Y añade: "Por eso, hay esta fiebre entre los panaderos y pasteleros porque, independientemente del trabajo que da, es un reto personal".

Monas clásicas de brioche presentadas al concurso 'La Mejor Mona de Pascua 2026 / Cedida

Más allá del premio, el ganador reivindica el valor tradicional de este tipo de monas frente al predominio de las figuras de chocolate: "Es algo que se había ido perdiendo, nosotros desde hace años las potenciamos". Las elaboran en distintas medidas; la estándar, con un solo huevo, ronda los 17 euros, y bajo pedido las hacen en tamaños mayores. "Puede llevar tantos huevos como años tenga el ahijado", recuerda.

"Admiramos productos de fuera, franceses, italianos, etc. y parece que lo nuestro lo dejamos en un segundo plano. Tendría que ser al revés. Deberíamos enseñarlas al mundo, y a nosotros mismos, y estar orgullosos", sentencia Morera, convencido de que este premio ayudará a dar más visibilidad a las monas tradicionales. 

Los otros premiados en esta categoría han sido la Pastisseria Natcha (Barcelona) y el Forn de Cabrianes (Sant Fruitós de Bages), que ocuparon la segunda y tercera posición, respectivamente.

Un certamen con vocación solidaria

El jurado profesional, integrado por figuras como Ma Cruz Barón, Javier Antoja, Rosa Mayordomo, Aleix Solà, Joe Moretones y Mar Rocabert, valoró aspectos como la técnica, el sabor, la presentación y la innovación, mientras que el jurado popular, formado por ahijados y padrinos, aportó un componente emocional con un 20% de la puntuación total.

El jurado del concurso valorando las figuras de chocolate / Cedida

Asimismo, añadieron: “El nivel de esta edición ha estado especialmente alto, con propuestas que demuestran una gran madurez técnica y una mirada contemporánea sobre la tradición”.

Más allá de la competición, esta edición ha reforzado su vertiente solidaria. El próximo 30 de marzo, el espacio Montagud Editores acogerá una velada gastronómica exclusiva con los restaurantes Miramar y Venta Moncalvillo, durante la cual se subastarán las monas ganadoras. La recaudación se destinará íntegramente al proyecto de humanización pediátrica del Hospital de Sant Pau, impulsado por Mestres Solidàries.

Esta iniciativa cuenta con el apoyo del maestro panadero Daniel Jordà de Panes Creativos, embajador de la causa y del Gremi de Flequers de la Província de Barcelona, reforzando así el vínculo entre el sector y las causas sociales.