Entre el primer café del día y la última copa de la noche hay un territorio olvidado. Un limbo gastronómico que no es desayuno ni comida ni cena, pero que lo tiene todo para convertirse en uno de los momentos más placenteros del día. Ahí es donde se instala Hotel Breakfest, un nuevo festival que aterriza en Barcelona, del 19 al 26 de marzo, con una propuesta tan sencilla como ambiciosa: reivindicar la pausa.
No es casual que esta primera edición nazca al calor del salón Alimentaria + Hostelco, que se instala en Fira Barcelona del 23 al 26 de mayo. Tampoco que lo haga desde los hoteles, esos espacios donde el tiempo parece dilatarse unos grados por encima de la media. Pero lo verdaderamente interesante es el cambio de foco: aquí no se trata de sumar otra comida al calendario, sino de redefinir lo que ocurre entre ellas.
“Hotel Breakfest nace a partir de la experiencia previa de Hotel Wine Fest, un proyecto que desarrollamos en colaboración con la Barcelona Wine Week y que funciona como puente entre la feria profesional y la ciudad, trasladando esa energía al entorno de los hoteles”, explica Nona Rubio, impulsora del proyecto desde Gourmeet.
“A raíz de ese éxito, desde Alimentaria + Hostelco surge la oportunidad de crear un formato equivalente que conecte la feria con Barcelona. Es ahí donde decidimos dar un paso más y construir un concepto propio: no un desayuno al uso, sino una pausa gastronómica con identidad”, añade.
Momentos pensados para parar
Porque lo que Hotel Breakfest pone sobre la mesa no son solo una serie de platos, sino una manera de relacionarnos con el tiempo. “Viene a cubrir un espacio poco explorado: el de las franjas intermedias entre el desayuno, la comida y la cena, proponiendo una experiencia gastronómica estructurada, cuidada y con relato, en un momento del día que hasta ahora no tenía un formato definido dentro de la alta hotelería”.
Ese momento —o esos momentos— se concretan en dos pausas: el break de media mañana y el break de media tarde. El primero mira de frente a tradiciones como el esmorzar de forquilla, con propuestas más contundentes, pensadas para alargar la mañana sin prisa. El segundo recupera la merienda, pero reinterpretada desde una mirada contemporánea.
Estos momentos "responden a una necesidad cada vez más clara: parar”, resume Rubio. “Vivimos en un contexto donde la gastronomía muchas veces se consume de forma rápida o funcional. Frente a eso, reivindicamos la pausa como experiencia en sí misma: comer sin prisa, disfrutar del entorno, de la compañía y del momento, cualquier día de la semana”.
En ese “parar” hay una invitación a reconectar con hábitos que no hace tanto formaban parte del día a día. “Además, son franjas con un fuerte arraigo cultural —el desayuno tardío o la merienda— que se han ido diluyendo con el tiempo. Recuperarlas desde una mirada contemporánea y elevarlas a una experiencia gastronómica de nivel es una forma de reconectar con esos hábitos desde un nuevo lenguaje. No se trata solo de comer entre horas, sino de poner en valor el tiempo dedicado a hacerlo”, recalca Rubio.
Cinco hoteles de cinco estrellas
Para escenificar esta idea, el festival cuenta con la participación de cinco hoteles de cinco estrellas de Barcelona: Sir Victor, Serras Barcelona, The One Barcelona, Grand Hotel Central y Neri Relais & Châteaux.
¿Qué aporta la alta hotelería a este tipo de experiencia gastronómica?, le preguntamos a la organizadora. “Aporta, sobre todo, el contexto”, apunta. “Son espacios diseñados para la calma, el confort y el detalle, donde la experiencia va más allá del plato. Además, muchos de sus espacios gastronómicos siguen siendo desconocidos para el público local, a pesar de su alto nivel”.
Ahí aparece otra de las capas interesantes del proyecto: la apertura de los hoteles a la ciudad en horarios poco habituales con el objetivo de posicionarlos como lugares idóneos para este tipo de pausa gastronómica.
Qué se puede comer en Hotel Breakfest
Cada uno de los hoteles diseñará su propio menú Breakfest, disponible a media mañana, a media tarde o en ambos momentos, con reserva y con un precio medio de 50 euros (bebidas incluidas) —se pueden consultar las propuestas, horarios y precios aquí—. Plazas limitadas, claro: un máximo de 100 menús por hotel durante toda la semana.
A nivel gastronómico, la propuesta se articula en torno a platos dulces y salados que pueden ir desde tostadas y bocadillos hasta huevos, guisos o pasteles, siempre acompañados de bebidas ligeras, con o sin alcohol. La mimosa, con cava Codorníu, aparece como guiño inevitable, aunque cada hotel tendrá margen para reinterpretarla.
Además del menú completo, cada establecimiento desarrollará tres creaciones individuales que podrán degustarse sin reserva. Aquí entran en juego tres productos con identidad propia: el atún rojo Balfegó, el yogur de La Fageda y la crema de cacao Nocilla. Tres universos distintos —producto premium, proyecto social y memoria colectiva— que funcionan como hilo conductor para explorar la creatividad de los equipos de cocina.
Estas elaboraciones competirán, de hecho, por el Premio a la Mejor Integración de Producto, que se entregará el 25 de marzo en The Horeca Hub, dentro de Alimentaria + Hostelco. Un detalle que refuerza esa vocación de puente entre la feria profesional y la experiencia urbana.
El futuro del evento
¿Puede Hotel Breakfest crecer sin perder su esencia? Rubio lo tiene claro: “Sí, pero con criterio. La idea no es crecer en volumen, sino mantener un formato curado y controlado, donde la calidad de la experiencia sea prioritaria. El número reducido de hoteles forma parte del posicionamiento”.
Donde sí hay margen es en el territorio. “Donde sí vemos recorrido es en la expansión a otras ciudades como Madrid, especialmente teniendo en cuenta el carácter bianual de Alimentaria + Hostelco. Esto permitiría dar continuidad al proyecto en los años en los que la feria no se celebra en Barcelona. En paralelo, el objetivo es seguir afinando el formato gastronómico y la experiencia, evolucionando sin perder la esencia: celebrar la pausa”.