“Nuestra abuela compraba en este mercado, para nosotros es un sitio muy especial”, explican Sergio y Javier Torres en la barra del recién abierto Parada Torres. Un restaurante con alma de bar de mercado en el que cada detalle, incluyendo por supuesto la carta y los precios, está enfocado en esta dirección.
Lejos de ser una suerte de anexo que da la espalda al Mercat de Santa Caterina, el enorme espacio de más de 400 metros cuadrados y capacidad para más de 150 comensales se abre al mercado, casi como si fuera una parada más. O varias, mejor dicho.

“Visca el mercat” se lee en esa gran barra, centro neurálgico del nuevo restaurante que ya en su primer día de apertura tenía cola en la puerta. Amplio, bullicioso y pensado para que por aquí puedan pasar hasta 500 comensales al día.
No se habla de números --en realidad son públicos-- pero salta a la vista que la inversión ha sido considerable. Y la apuesta, muy firme, nos confirma Ramón Rodriguez, CEO de Pantea Group con quien los Torres se han vuelto a aliar para poner en marcha este proyecto.
"Muy poco tiempo"
“Fueron ellos los que tuvieron la idea, y tuvimos muy poco tiempo para desarrollar el proyecto y hacer una oferta”, confirma Rodriguez. El éxito de su alianza en Eldelmar del Port Olimpic podría hacer pensar que esto es sólo un paso más en una estrategia empresarial, pero desde ambos lados insisten en la parte más sentimental del asunto.
“Le debíamos un bar a Barcelona”, apuntan los Torres. "Nuestros padres tenían uno, pero se vendió porque nosotros queriamos dedicarnos a la alta cocina".

Carta y precios populares
Parada Torres es, efectivamente, el proyecto más popular de estos cocineros que desde 2022 lucen tres Estrellas Michelin en su restaurante gastronómico. A diferencia de Eldelmar, donde pescados y arroces son los protagonistas, aquí todo es más informal, dinámico y también económico.
La carta está pensada para que el ticket no pase de 45 euros, pero por mucho menos aquí también se puede comer estupendamente. Algo a lo que también ayuda una carta de vinos sencilla, sin complicaciones y también a precios ajustados.

El vermut a 3,5 euros o unos macarrones gratinados “del Cardenal” a 8,5 euros la ración son una buena pista de la idea que manejan. Acomodados en la barra alrededor de la enorme y ajetreada cocina a la vista, desfilan una ensaladilla rusa “con el toque Torres” (lubina escabechada), un rico torrezno de Soria cortada en láminas finas que combinan bien crujiente y suavidad de la carne, y una tortilla individual hecha al momento.
Las croquetas no estarían en nuestro particular top, pero el cogollo a la plancha, por ejemplo, es tan sencillo como rico. También el pepito, que se sirve con unas estupendas patatas fritas caseras. Hay por ahí un punto trufado que a nosotros nos sobra, pero eso ya son manías personales. En cualquier caso, un bocado que, por 19 euros, resuelve una comida.

Propuestas refinadas y clásicos catalanes
Tambien hay ostras, rodaballo a la plancha --la brasa estará operativa pronto, nos adelantan-- o unas gambitas blancas fritas riquisimas, con un toque cítríco. Estas propuestas más refinadas conviven con clásicos catalanes como el fricandó, la esqueixada o una butifarra que se sirve con unas mogetes de Santa Pau.
La carta es muy amplia, como corresponde a un lugar que va a estar en marcha doce horas cada día y que tiene que adaptarse a un almuerzo rápido, unas tapas o una cena con más calma. De postre, claro, crema catalana y un xuixo que se pasará por la brasa pero que ya a la plancha queda rico.

Se trata no sólo de atraer visitantes --eso será fácil porque el primer día ya estaba lleno-- sino también convencer a los locales que hacen la compra por aquí de que, ademas del siempre recomendable bar Joan de toda la vida, ahora también hay otro bar en el mercado.
Parada Torres está abierto todos los días de la semana a partir de las 12 del mediodía y hasta las 12 de la noche, excepto viernes y sábado que alarga su horario hasta la 1 de la mañana.