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Despensa

10 comidas sencillas, rápidas y saludables para llevarte a la playa de picnic

No hace falta cocinar platos muy elaborados para pasar un buen día en la playa, además de comerlos con alimentos saludables y equilibrados

4 minutos

Sándwich vegetal con queso de cabra / Foto: Canva

Durante las vacaciones de verano, es habitual pasar más tiempo al aire libre, ya sea en la playa, en la piscina, en un parque acuático o bien bajo la sombra de un árbol en el parque. Donde sea, pero con el fin de mantenerse lo más lejos posible del calor y pasar un día refrescante

Asimismo, apetece tomarse un aperitivo que aguante bien las altas temperaturas. De la amplia variedad de platos existentes, se han seleccionado 10 posibles comidas rápidas que llevarse a la playa y que fomentan una alimentación sana y equilibrada.

Pasta

Ración de macarrones a la boloñesa / Foto: Canva

Este alimento rico en carbohidratos es un clásico a la hora de llevarse comida fuera en excursiones, dado que puede consumirse tanto frío como a temperatura ambiente o caliente sin estropear su calidad. 

La pasta presenta múltiples variedades, pues existen abundantes elaboraciones con libertad de mezclar y realizar todas las combinaciones posibles de ingredientes. Aun así, los platos más comunes son macarrones a la boloñesa, espaguetis a la carbonara o tallarines al pesto, entre muchas otras opciones.

Sándwiches y bocadillos

Bocadillo de frankfurt con bacon, cebolla y pimiento verde / Foto: Canva

Estas preparaciones son muy frecuentes para comer fuera de casa, ya que son sencillas de elaborar, presentan una amplia gama de ingredientes para añadir a tu gusto, y puede ser tanto frío como caliente, por lo que se conserva bien tras horas fuera de casa.

Si eres más "cárnico", puedes optar por una hamburguesa con lechuga, bacon y queso, lomo con queso y un largo etcétera en el que forman parte alimentos con alto contenido proteico.

Si se prefiere comer sano, se pueden contemplar recetas más healthy, ricas en vitaminas y sales minerales que encontramos en las verduras y embutidos bajos en grasa. Ejemplos de ello son sándwiches vegetales, otros de fiambre de pavo, jamón de York, fuet, otros con atún...

Gofres salados

Un gofre con rúcula, jamón york y salsa rosa y otro con rúcula y tomate / Foto: Canva

Al igual que sucede con los crêpes, también pueden contener alimentos salados, pese a ser pensados inicialmente como postres y productos dulces ricos en azúcares

Algunas de las propuestas más usuales llevan queso fundido, rúcula, jamón; o bien se puede optar por hacer uno que solamente lleve verduras.

Hojaldre

Hojaldre relleno de carne y de jamón york y queso / Foto: Canva

La masa de hojaldre, una vez cocinada, puede rellenarse con cualquier alimento, sea dulce o salado.

En las panaderías y obradores cada vez es más habitual encontrar cañas y napolitanas rellenas de sobrasada, queso o carne junto a las clásicas rellenas de chocolate y crema pastelera.

Además, es una elaboración práctica de llevar encima para consumir fuera, puesto que no requiere de cubiertos para comerlo.

Tortillas

Tortilla de puerros y cebolleta / Foto: Canva

A partir de un ingrediente básico como es el huevo, pueden añadirse todos los componentes que se desee. Desde jamón serrano, atún, champiñones o la clásica con patatas (y el eterno debate de la cebolla, claro), la tortilla es una tapa estrella en todos los rincones de España.

Fuente rica en proteínas y vitaminas, su versatilidad y su capacidad de conservación fuera de frigorífico la hacen un plato ideal para comer en cualquier parte.

Empanadas

Empanada rellena de carne picada y huevo duro / Foto: Canva

Tradicionales de Galicia y Argentina, las empanadas pueden tener múltiples alimentos en su interior. Los rellenos más típicos son atún con salsa de tomate, bacalao, pollo y carne picada aliñada, entre muchas otras combinaciones posibles.

Además, como ocurre con los bocadillos y el hojaldre, no necesitan cubiertos para tomarlas.

Sopas frías 

Sopa vegetal de pimiento rojo, zanahoria y cebolla / Foto: Canva

Las cremas y sopas frías son idóneas para consumir durante el verano, debido a que toda su composición es de origen vegetal, por lo que contiene un alto valor nutricional y variedad de alimentos saludables, como verduras y pan.

Existen sopas caldosas con la verdura troceada, o bien emulsiones con la verdura ya triturada. Las más habituales son los purés y los favoritos veraniegos por excelencia: el gazpacho y el salmorejo. A pesar de que a veces se confunden, el gazpacho es más líquido que el salmorejo porque lleva una mayor proporción de agua.

Ensaladas

Ensalada de quinoa / Foto: Canva

Como son un alimento que se conserva en frío, las ensaladas son un plato perfecto para tomar fuera de casa. Además, son una fuente de vitaminas, carbohidratos y sales minerales a causa de la variedad de ingredientes que pueden presentar.

Desde una tradicional ensalada con lechuga, canónigos y tomate mezclada con anchoa o queso de cabra, hasta una con frutos secos, legumbres, ensalada de pasta o de quinoa. Todas ellas integran una combinación nutricional muy completa y saludable.

Carnes asadas

Filetes asados de ternera acompañados con patatas cocidas / Foto: Canva

Para comerlas horas después de su cocción, deben ser carnes jugosas que aguanten mucho tiempo sin estropearse ni quedarse muy duras, como pechugas de pollo, pollo rebozado o asados de ternera con algún relleno opcional. Hay otras carnes que quedan muy secas como el lomo de cerdo y no son funcionales para comer fuera de casa.

Frutas y zumos

Zumos naturales de kiwi, naranja, frambuesa y frutas tropicales / Foto: Canva

El consumo directo de la fruta o bien un zumo es más habitual usarse como postre, merienda o como acompañamiento durante la degustación de la tapa escogida. Como solo requiere triturar y batir la fruta elegida, es sencillo de preparar.

Siempre que el zumo sea de elaboración propia, será mucho más sano que una bebida del supermercado, ya que no llevará edulcorantes artificiales que aumentan su aporte calórico, sobre todo en azúcares.

Sin embargo, siempre se recomienda consumir directamente la fruta sin manipularla, de manera que conserva todas sus propiedades y nutrientes intactos y así nuestro organismo puede aprovecharlos mejor.