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Despensa

Cinco tomates típicos de Cataluña y cómo disfrutarlos este verano

La comunidad catalana cuenta con variedades de este fruto para cada ocasión

4 minutos

Caja de tomates / UNSPLASH

En el mundo hay más de 700 variedades de tomate, el manjar más preciado de la época estival y una experiencia para los sentidos. ¿Hay algo mejor que contemplar, oler, tocar y morder un tomate recién cogido de su rama? Con una pizca de sal y un buen chorro de aceite de oliva virgen extra, este tesoro del huerto es la cena perfecta tras una tarde de calor y un torrente de sabor dulce, ácido, fresco y umami.

Cada zona geográfica tiene sus tomates célebres y típicos, adaptados al clima o al tipo de tierra que los ha visto nacer: buenos ejemplos son el tomate feo de Tudela, el Muchamiel alicantino, el rosa de Barbastro o el negro de Santiago.

¿Y cuáles son los tomates más típicos de Cataluña? Si quieres ponerte hasta las cejas de pa amb tomàquet —con un rico pan de payés—, cocinar una rica sanfaina o disfrutar una ensalada sencilla pero exquisita, toma nota de las variedades más famosas y especiales. Frente a los insípidos híbridos modernos, las variedades tradicionales destacan por sus excepcionales cualidades organolépticas.

'Tomàquet de penjar', el rey del 'pa amb tomàquet'

También conocido como tomacó, el tomate de colgar es la variedad estrella para restregar en el pan. Su característica distintiva es que debido a un gen que retrasa su pudrición, se conserva fresco durante semanas, siendo habitual colgarlo como un ramillete en la despensa.

También es típico de Mallorca, donde hay dos variedades: la tomàtiga de ferro cosechada en julio en áreas de regadío y la tomàtiga de ramellet, de secano. Su zona más emblemática de cultivo es Alcalà de Xivert, al norte de Castellón, que abastece a toda Cataluña. Tienen piel gruesa, pulpa blanda y jugosa y un gran equilibrio entre dulzor y acidez.

Rebanada de pan con tomate
 

La asociación que agrupa a los principales agricultores de este tomate explica que puedes cortarlo a la mitad y untarlo directamente en el pan, añadiendo sal y aceite. Es apropiado tanto en crudo como cocinado, y resulta especialmente propicio para hacer salsas debido a su abundancia de pulpa y de agua. También se recomienda asarlo para acompañar carnes, pescados o verduras, o sofreírlo para los guisos, sobre todo para paellas.

No te apures a comerlo: al recolectarse en un punto temprano de maduración y trenzarse en ristras, su genética privilegiada te permitirá conservarlo fresco durante todo el invierno. Aguantan hasta seis meses sin frío de forma natural.

El de Montserrat, ideal para rellenos

Este tradicional tomate, propio de las huertas del Vallès y de la comarca del Baix Llobregat (Cataluña), se caracteriza por una particularidad: su espacio interior hueco, que lo convierte en idóneo para platos rellenos. Aromático y dulce, de suave sabor, destaca por un gran peso y tamaño, su escasez de pulpa y semillas y su forma conica y acostillada, de color rosa intenso brillante.

Prueba a rellenar sus cavidades de ingredientes fríos como huevo duro, atún, arroz, trampó o salmón marinado, o a preparar un refrescante carpaccio gracias a su refrescante textura.

Cor de Bou, carnosos corazones de medio kilo

Forma acorazonada y frutos cercanos al medio kilo caracterizan a estos suculentos tomates, de piel fina, surcos profundos y pulpa carnosa, tierna y dulzona, ideal para consumirse en crudo. La variedad Cor de Bou se cultiva especialmente en la comarca del Vallès Oriental, en municipios como Vacarisses, l'Ametlla del Vallès y Cardedeu, así como en otras zonas como La Pobla de Segur, con subvariedades locales como la cor de bou del Ramón.

Tomateras en Barcelona / WIKI

Si quieres gozar al máximo de este regalo de la tierra, solo hace falta sal, pimienta y aceite. Pero también puedes hacer un tartar de tomate con melocotones e higos, preparar tomate en conserva para disfrutar durante todo el año o combinarlo con ensaladilla rusa.

Tomate bitxo, el que parece un pimiento

También conocido como tomàquet del pebrot, esta variedad tradicional se cultiva en zonas como la comarca del Alt Empordà, en las huertas de Igualada y en zonas volcánicas como La Garrotxa.

Te llamará la atención por su forma alargada, más similar a un pimiento que a los tomates convencionales. Es muy gustoso, de carne espesa, bajo contenido en agua y pocas semillas. Es espectacular para conservas, deshidratados, salsas espesas y conservas, pero también en crudo y para untar sobre el pan.

Pometa, la joya del Maresme

Brillantes dulzones y redonditos, con cero acidez, tono intenso cuando están maduros, y sin surcos ni manchas, así es el tomate pometa, cultivado por cooperativas como Les Refardes y muy parecidos a una manzana en cuanto a su forma y superficie lisa.

Su calibre es mediano o pequeño y se recolectan cuando están un poco verdes, entre julio y septiembre. Gustan de un clima cálido y un buen drenaje.

Surtido de tomates / UNSPLASH

Esta variedad autóctona es de las más sabrosas, dulces y aromáticas de entre todos los tomates catalanes. Muy valorado en ensaladas, también tiene capacidad para conservas y salsas por su carácter carnoso.

Si lo tuyo son los tomates, hay muchas más variedades autóctonas catalanas que te encantarán: el tomate pera de Girona, el de Copons, el de San Juan o tomates rosas como tomate como el del Cardener o el de Mura. También el preciado tomate del Benach, de Tarragona, que tradicionalmente se consume frito o para sucar pa.