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Tu ciclo, preparados y suplementos: ¿Revolución necesaria o moda 'wellness'?

El mercado ofrece cada vez más posibilidades para acompañar las fases del ciclo menstrual: analizamos con dos nutricionistas las ventajas y desventajas de este tipo de 'ayudas' y los mejores consejos nutricionales

Laia Shamirian, escritora gastronómica. Hule y Mantel

Periodista gastronómica, nutricionista y bióloga

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Suplementos nutricionales en una imagen de archivo / Canva
Suplementos nutricionales en una imagen de archivo / Canva

La tendencia de los suplementos y bebidas que buscan cubrir los requerimientos nutricionales específicos de cada fase del ciclo menstrual, está al alza. Con especial presencia en el mercado estadounidense y con algunos ejemplos nacionales, como la startup Xarops.

La razón de que esto esté ocurriendo es doble. Por un lado, el sistema hormonal femenino se estudia más que nunca. Mientras en los años 60 apenas existían unos cientos de publicaciones anuales, hoy en día, se generan más de miles de estudios que observan, analizan e investigan lo que sucede durante el ciclo menstrual.

A esto, se le suma que la industria de los complementos alimenticios crece un 7% cada año y sus principales consumidoras son mujeres de 40 a 59 años. 

Bebidas funcionales y suplementos ante cambios fisiológicos

Ambos escenarios se dan la mano y buscan solucionar los retos fisiológicos asociados a cada fase del ciclo menstrual a través de las propuestas de un mercado emergente. A modo de ejemplo, hoy en día, sabemos que existe un aumento del nivel de energía durante los primeros catorce días del ciclo relacionado con los estrógenos.

En cambio, y simplificando el esquema hormonal, la segunda parte del ciclo destaca por el aumento de la progesterona, los cambios de humor y una mayor inflamación corporal. 

Las bebidas funcionales y suplementos toman en cuenta estos cambios fisiológicos y ofrecen soluciones adaptadas: un extra de vitaminas, antioxidantes y fibra para la primera parte del ciclo e ingredientes antiinflamatorios y calmantes para la segunda. 

Suplementos nutricionales en una imagen de archivo / Canva
Suplementos nutricionales en una imagen de archivo / Canva

Cada paciente es diferente

A primera vista parece una apuesta coherente, pero, realmente, ¿tiene sentido llevar a cabo este tipo de formulación? Según Júlia Castillo, dietista-nutricionista de Barcelona sí tiene sentido fisiológico para ayudar a paliar síntomas pero no para modificar el comportamiento hormonal.

La nutricionista hace especial énfasis en que cada paciente es diferente, y que a falta de guías oficiales sobre el uso y dosificación de suplementos, lo más importante es observar cada caso individual para poder utilizar estrategias específicas, como por ejemplo, potenciar los alimentos antiinflamatorios para reducir el dolor o aumentar los alimentos saciantes en la fase lútea para gestionar los antojos.

Técnicas siempre determinadas por el reto personal de cada mujer y sin generalizar por fase menstrual.

Suplementos "opcionales" en la mayoría de casos 

Para Xusa Sanz, dietista-nutricionista e investigadora pre-doctoral, lo que está claro es que en mujeres sanas, con una alimentación variada y que consumen suficientes calorías, estos productos no son necesarios. Sanz afirma que "la evidencia científica disponible no respalda que todas las mujeres deban tomar suplementos o bebidas funcionales de forma habitual".

Además, considera que lo que más influye a lo largo del ciclo es el patrón de alimentación global (una dieta rica en verduras, frutas, legumbres, cereales integrales, frutos secos y aceite de oliva) y un buen estilo de vida: sueño, gestión del estrés y actividad física. Por otro lado, no descarta que los suplementos puedan tener un papel importante en casos concretos, como la anemia por menstruaciones muy abundantes, pero asegura, que suelen ser opcionales en la mayoría de casos. 

Evitar suplementos con azúcares y aditivos 

En el supuesto de que una mujer considere oportuno incorporar algunas de estas bebidas o suplementos funcionales en su día a día, Castillo nos hace un par de recomendaciones para asegurarnos de que no causen un perjuicio al global de la dieta: en primer lugar es "importante fijarnos en su lista de ingredientes, y evitar los suplementos que contengan azúcares y aditivos".

También es crucial que "en ningún caso estos productos sustituyan una alimentación de base mediterránea y variada, con verduras, carbohidratos complejos, proteínas y grasas de calidad, porque aportan todos los nutrientes necesarios". Por último nos recuerda algo clave y muchas veces olvidado: "no es lo mismo tomar un alimento entero que requiere masticación que tomar una bebida que es líquida o triturada que será digerida más rápido y saciará menos".

 Para Sanz, lo más importante al escoger un suplemento es optar por "elegir marcas serias y que usen sellos de calidad (como el IFOS para los Omega 3)". 

Suplementos nutricionales en una imagen de archivo / Canva
Suplementos nutricionales en una imagen de archivo / Canva

Desconfiar de fórmulas con 'megadosis'

La nutricionista e investigadora también nos insta a recordar que los estudios sobre el uso de suplementos para el alivio de los síntomas del ciclo menstrual, han sido desarrollados en una población concreta y que han concluído que los efectos son moderados e irregulares.

Xusa ejemplifica el fenómeno con el estudio de la relación entre un buen aporte de calcio y una menor sintomatología premenstrual o el estudio del magnesio y la vitamina B6 para disminuir molestias como los calambres o la irritabilidad, que ha dado lugar a resultados no concluyentes y que se llevó a cabo evitando dosis muy altas.

Por esa razón, Sanz nos anima a que sólo tomemos suplementos con una causa justificada, y que desconfiemos de fórmulas con megadosis de vitaminas y minerales. 

Alimentos característicos de la dieta mediterránea en una imagen de archivo / Canva
Alimentos característicos de la dieta mediterránea en una imagen de archivo / Canva

Dieta mediterránea 

En conclusión, ambas nutricionistas coinciden en que la mejor recomendación para un ciclo menstrual saludable es seguir la dieta mediterránea. La dietista Castillo, además, apuesta por adaptar la estrategia nutricional a las características y síntomas de cada mujer (antojos, fatiga, dolor, etc) más que adaptar y aplicar un patrón estándar y rígido para cada fase del ciclo.

Sanz suma a la ecuación de un ciclo menstrual saludable la precaución de evitar estimulantes como la cafeína en altas dosis, y vigilar con las posibles interacciones de suplementos a base de extractos de plantas con medicamentos y anticonceptivos. 

En definitiva, una invitación a observar nuestros propios síntomas, manteniéndonos hidratadas y animándonos a seguir una dieta mediterránea rica en verduras y frutas, legumbres, cereales integrales, frutos secos, aceite de oliva virgen extra y pescado azul, limitando ultra procesados, azúcares y exceso de sal, para promover un ciclo menstrual saludable y con la menor sintomatología posible.