Adiós a LomoAlto y LomoBajo: la catedral carnívora del Eixample baja la persiana

LomoAlto y LomoBajo cierran en Barcelona tras diez años: el restaurante de carnes maduradas de Aragó con Pau Claris se despide sin explicar los motivos del cierre

autor laia

Coordinadora de Hule y Mantel

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El restaurante LomoAlto y LomoBajo en Barcelona / Instagram
El restaurante LomoAlto y LomoBajo en Barcelona / Instagram

La fiebre por las carnes maduradas llegó a Barcelona acompañada, en parte, de un nombre: LomoAlto y LomoBajo, un doble proyecto de restauración que abrió sus puertas en 2016. Diez años después, y de manera inesperada, acaban de comunicar que bajan la persiana del local que ocuparon en la esquina de la calle Aragó con Pau Claris.

Así lo han anunciado hoy con un mensaje en Instagram de agradecimiento a quienes han formado parte del proyecto. No hay en la despedida grandes explicaciones empresariales: simplemente el punto final a una aventura que convirtió la carne en protagonista absoluta.

La imagen, que recopila diversos momentos gastronómicos vividos en esta década, se acompaña de un simple: "Gracias". Y la publicación se complementa con este mensaje: "Después de muchos años compartiendo nuestra pasión por la buena carne, ha llegado el momento de cerrar esta etapa. Esta decisión marca el final de un capítulo y queremos despedirnos poniendo el foco en las personas que lo han hecho posible. Gracias por vuestra confianza. ¡Hasta siempre!". 

LomoAlto y LomoBajo: dos propuestas de carne en una

El restaurante abrió en 2016 con Carles Tejedor al frente de la dirección gastronómica y desde el principio planteó una operación de cierta envergadura. Arriba, LomoAlto: el restaurante serio, de mantel y brasas, entregado a los mejores cortes y maduraciones de carnes de proximidad, provenientes de distintos rincones de la Península Ibérica —Galicia, Asturias, Castilla y León, Portugal, etc.—, y con un espacio para unas 120 personas y una sala privada para grupos.

Abajo, LomoBajo: la versión canalla, con bocadillos, hamburguesas, rolls y otros formatos entre panes capaces de demostrar que una carne excepcional tampoco necesita cubertería para ponerse interesante. Otro templo carnívoro, pero informal, donde comer con las manos.

El tartar roll de LomoBajo en Barcelona / Cedida
El tartar roll de LomoBajo en Barcelona / Cedida

Dos versiones de una misma fijación: la del buen producto. De hecho, LomoAlto llegó a trabajar con nueve razas de vacuno y convirtió las cámaras de maduración, visibles para el público, en parte del decorado. Las piezas estaban a la vista, envejeciendo con tranquilidad y recibiendo a los comensales al entrar.

Todo ello ocupaba un espacio considerable. Entre ambas plantas, LomoAlto y LomoBajo podían acoger alrededor de 200 comensales. 

LomoAlto y la pedagogía de las carnes maduradas

Durante los últimos años, la ciudad ha visto proliferar asadores, parrillas, steakhouses y restaurantes especializados en vacuno. Pero cuando LomoAlto abrió, como decíamos al principio, el interés por las carnes maduradas todavía no había alcanzado las dimensiones actuales.

Había algo de pedagogía en su apuesta: no se trataba únicamente de poner un chuletón sobre la mesa, sino de construir alrededor de él todo un relato. "Explicamos qué es la maduración, qué razas de vaca hay, si es vieja o joven, su sabor, por qué puede gustarte más la carne de buey o la de vaca... Siempre intentaremos averiguar qué es lo que quieres comer y haremos que no te equivoques. Son sabores muy especiales, con los que el comensal debe ir familiarizándose poco a poco", nos contaba Tejedor en una entrevista hace ya algunos años.

Incluso llegaron a organizar acontecimientos gastronómicos como el 'descuelgue de la vaca'. Cuando la pieza de la vaca —a menudo, una rubia gallega— que había en su cámara alcanzaba su punto óptimo de maduración, la descolgaban, la troceaban y ese mismo día, servían un menú especial elaborado con esa carne: chuletas, filetes, hamburguesas...

Cierran después de diez años

El establecimiento pertenece a SB Hoteles que no ha aclarado las razones concretas que han llevado al final del proyecto. Preguntados por Hule y Mantel, desde su departamento de marketing nos contestan: "No haremos declaraciones respecto al cierre, más allá del mensaje de despedida y agradecimiento que hemos publicado en las redes y en la web del restaurante, y que resume lo que queremos transmitir a todos aquellos que han hecho posible este proyecto".

La cadena hotelera mantiene, no muy lejos, en pleno Paseo de Gracia, el multiespacio gastronómico El Nacional, integrado por cuatro restaurantes y diversas barras especializadas. 

Ahora quedará por ver qué ocurre con ese enorme espacio de la calle Aragó, que antiguamente había albergado el Cinema CAPSA, cerrado en 1998; y, posteriormente, otros negocios como el showroom de la firma de mobiliario de exterior Dedon. Tras diez años de trayectoria en el escenario gastronómico barcelonés, la catedral carnívora del Eixample ha apagado sus brasas, pero el local seguro que tendrá pronto una nueva vida.

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