En pleño otoño y con la inminente llegada de la castañada y de Halloween —cada vez más arraigado en nuestra realidad—, la calabaza se convierte en una de las grandes protagonistas de la despensa de temporada y de nuestra cocina. Asada al horno, en guisos, como base de una crema caliente o incluso en postres, esta hortaliza destaca por su versatilidad, su sabor ligeramente dulce y sus propiedades nutritivas.
En Hule y Mantel ya te hemos contado cómo cocinar la calabaza asada y aprovecharla en recetas dulces y saladas, con algunos consejos culinarios que os pueden ayudar a quitar el miedo a cocinar esta hortaliza y que os permitirán disfrutar de sabrosos y reconfortantes platos otoñales.
Una de las elaboraciones más sencillas, perfecta para principiantes, es la sabrosa crema de calabaza. Pero, a pesar de esa simplicidad, no siempre es fácil conseguir que quede espesa y con cuerpo, sin necesidad de recurrir a espesantes ni añadir ingredientes de más. La pregunta es: ¿Cómo conseguir una textura suave y sedosa y evitar que nos quede una crema demasiado líquida?
La respuesta es sencilla: basta con controlar la cantidad de caldo o agua que incorporamos desde el principio y conocer algunos trucos para aprovechar la propia textura de la calabaza. Y si la crema ya ha quedado aguada, también hay formas de corregirla sin tener que empezar la receta de nuevo.
El error: añadir demasiado caldo desde el principio
La calabaza contiene mucha agua, por lo que no necesita tanto líquido como podría parecer. Si añadimos todo el caldo al comenzar la receta, es fácil pasarse y acabar con una crema demasiado ligera.
La clave está en incorporar el caldo poco a poco. Empieza con una cantidad moderada y añade más solo si hace falta. Si cueces la calabaza con otros ingredientes, reserva parte del líquido de cocción para ajustar la textura al final. Así tendrás más control sobre el resultado.
El truco para una crema más espesa y sabrosa
Si quieres mejorar tanto la textura como el sabor, prueba a asar la calabaza antes de triturarla. Córtala en trozos, colócala en una bandeja y hornéala a unos 200°C hasta que esté tierna y ligeramente dorada. El calor ayuda a evaporar parte de su humedad , su sabor quedará más concentrado y se potenciará su dulzor natural.
Después, tritúrala con el resto de los ingredientes y añade el caldo necesario hasta conseguir la consistencia que buscas. Ten en cuenta que el resultado también depende de la variedad de calabaza y de su contenido en agua.
Qué calabaza es mejor para hacer una crema
No todas las variedades ofrecen la misma textura al cocinarse. Aunque la calabaza contiene mucha agua en general, las variedades de invierno suelen tener una pulpa más seca y densa que las de verano, por lo que resultan especialmente adecuadas para preparar cremas y purés.
Una de las mejores opciones es la calabaza cacahuete o violín, fácilmente reconocible por su forma alargada y su base más ancha. Tiene una pulpa dulce y bastante uniforme que, una vez cocinada y triturada, ayuda a conseguir una crema con cuerpo. También puedes utilizar calabaza potimarrón o variedades de pulpa firme, que funcionan bien asadas y en purés.
En cambio, las calabazas de verano, como algunas variedades de piel fina, suelen contener más agua y pueden dejar una preparación más ligera. Esto no significa que no sirvan para una crema, sino que conviene controlar aún más el líquido que se añade durante la cocción. Además de elegir bien la variedad, fíjate en la textura de la pulpa y en cómo responde al cocinarla.
¿Cómo arreglar una crema de calabaza demasiado líquida?
Si ya has terminado la receta y ha quedado aguada, todavía puedes solucionarlo:
- Redúcela al fuego: déjala hervir suavemente, sin tapa y removiendo de vez en cuando, para que se evapore parte del líquido.
- Añade más calabaza: incorpora unos trozos previamente cocidos o asados y vuelve a triturar.
- Recurre a la patata: una pequeña cantidad de patata cocida puede aportar cuerpo sin alterar demasiado el sabor.
Añadir nata no siempre resuelve el problema: aporta cremosidad, pero no elimina el exceso de agua.