Alta Alella: así es el primer cava de paraje del territorio Serra de Mar

Mireia Pujol-Busquets, enóloga y segunda generación de la bodega Alta Alella (Maresme), nos habla de su nuevo cava Mirgin Opus 2018. Lo tiene todo: territorio, calidad y trazabilidad

autor laia

Redactora de Hule y Mantel

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Josep Maria Pujol-Busquets Camps y Mireia Pujol-Busquets Guillén en el celler Alta Alella / LENA PRIETO (Hule y Mantel)
Josep Maria Pujol-Busquets Camps y Mireia Pujol-Busquets Guillén en el celler Alta Alella / LENA PRIETO (Hule y Mantel)

Situada en el Parque Natural de la Serralada de Marina (Barcelona) y a menos de dos kilómetros del Mar Mediterráneo, la bodega familiar Alta Alella lleva más de treinta años elaborando vinos y cavas. Su última creación es el Mirgin Opus 2018, un cava extremadamente especial que Mireia Pujol-Busquets, enóloga y segunda generación de esta familia, define así: "Opus quiere decir obra —en latín—, y esta es la gran obra de Alta Alella". 

El terreno de las viñas en Alta Alella / LENA PRIETO (Hule y Mantel)
El terreno de las viñas en Alta Alella / LENA PRIETO (Hule y Mantel)

Ante esta contundente declaración, solo pudimos abrir las compuertas de nuestra curiosidad y acercamos hasta Alella, en la comarca de El Maresme, para saber más sobre este cava y sobre el proyecto creado Josep Maria Pujol-Busquets Camps y su mujer Cristina Guillén Soldevila, en el que ahora también están implicadas sus dos hijas, Mireia y Georgina. Una historia de personalidad, calidad y vínculo con el territorio.  

Empezar desde cero

Las viñas en Alta Alella / LENA PRIETO (Hule y Mantel)
Las viñas en Alta Alella / LENA PRIETO (Hule y Mantel)

"Mi padre era enólogo y trabajaba para grandes empresas, pero no teníamos tierras, no veníamos de una familia del mundo del vino. En 1991, yo tenía 5 años, encontraron una pequeña finca de cuatro hectáreas en Alella y plantaron una hectárea, en una parcela que está en medio de la Vallcirera. Esta parcela está actualmente reconocida como Paraje Calificado y es donde nace este cava, el Mirgin Opus 2018 y también el Mirgin Exceo", nos adelanta Mireia. 

Josep Maria y Cristina apostaron desde el principio por la agricultura ecológica. Una "visión muy moderna", según Mireia, que sigue trabajando codo a codo con sus progenitores y reconoce llevar en su ADN esa voluntad de ser "pioneros y vanguardistas". "Siempre he querido ir más allá", añade. Durante estos años, han ido adquiriendo viñas viejas y trozos de bosque y actualmente cuentan con 50 hectáreas de viñedos, donde ahora además elaboran vinos naturales bajo el nombre Celler de les Aus.

Cava en una zona de vinos

Josep Maria Pujol-Busquets Camps y Mireia Pujol-Busquets Guillén en el celler Alta Alella / LENA PRIETO (Hule y Mantel)
Josep Maria y Mireia Pujol-Busquets en su bodega Alta Alella / LENA PRIETO (Hule y Mantel)

De hecho, tradicionalmente, la D.O. Alella se ha asociado a los vinos blancos, aunque ellos sean gatos viejos en lo de elaborar cavas. "Mi padre ya hacía cava antes de crear Alta Alella", apunta Mireia. Esto se debe a que la zona tiene las condiciones climatológicas y orográficas ideales: "Estamos en un valle, cerca del mar, con una brisa constante, algo que ya nos diferencia del resto, y además tenemos un suelo, el sauló, que es naturalmente ácido. Esta acidez nos da la posibilidad de elaborar muy buenos cavas con acideces naturales". 

Es el caso de este Mirgin Opus 2018, elaborado con uvas ecológicas pansa blanca y chardonnay, y que toma gran parte de su carácter del propio terroir de la zona. Pero es que además reúne una serie de distintivos que lo hacen especialmente único. "Es una cava de Paraje Calificado, tiene la distinción Serra de Mar dentro de Comtats de Barcelona y ahora también tiene el sello de garantía de Elaborador Integral", cuenta Mireia. Son referencias "muy específicas y que dan mucha información, es una garantía de su máxima trazabilidad"

¿Qué significan los distintivos?

El cava Mirgin Opus 2018 de Alta Alella / Foto cedida
El cava Mirgin Opus 2018 de Alta Alella / Foto cedida

Estos distintivos, explica, aparecen porque "la normativa de la D.O. Cava ha evolucionado en los últimos cinco años". En 2017 salió el reconocimiento a los parajes que son viñedos singulares, que "solo hay seis en toda España y nosotros tenemos uno, que es el Paraje Calificado Vallcirera". Y prosigue: "Este año se ha podido cumplir con otro de los sueños de la D.O. Cava, la zonificación. Dentro de la D.O. se han creado cuatro zonas —Comtats de Barcelona, Valle del Ebro, Viñedos de Almendralejo y Zona de Levante— y dentro de ellas varias subzonas. Por fin podemos etiquetar nuestros cavas con el origen que realmente tienen, en nuestro caso, Comtats de Barcelona, que engloba prácticamente toda Cataluña, y la subzona Serra de Mar".

Además, también en este 2022 se ha creado el sello de Elaborador Integral. "Solo hay trece bodegas dentro de toda la D.O. que lo tienen, y reconoce que es una bodega que vinifica y prensa el 100% de la uva dentro de su propiedad", cuenta. A todo ello, hay que sumarle que sus cavas de Alta Alella son ecológicos: "Para ser reserva y gran reserva tienes que trabajar con agricultura ecológica, nosotros lo hacemos desde hace 31 años, somos pioneros. Y además hace 17 años que hacemos cavas y vinos sin sulfitos, aunque no es el caso de este Mirgin Opus".

¿A qué sabe y con qué marida?

Las viñas en Alta Alella / LENA PRIETO (Hule y Mantel)
Las viñas en Alta Alella / LENA PRIETO (Hule y Mantel)

La nota de cata nos adelanta la personalidad de este cava: "Presenta aromas de fruta blanca madura y flores, envueltos por la mineralidad y la salinidad tan propias de la zona. En boca es equilibrado y estructurado y siguiendo el perfil de cavas elaborados en Alta Alella, se trata de un vino muy gastronómico que puede ser disfrutado desde el aperitivo hasta el postre, siendo el aliado perfecto para los menús navideños que se acercan y dejando a un lado la idea de que las burbujas son solo para el brindis, elevando el prestigio del cava a gran vino".

Para redondear la descripción, le pedimos a Mireia que nos lo defina con sus propias palabras. "La nota de cata la he hecho yo", dice riendo. "Es uno de los cavas que nos describe mejor y que más me gusta". Y añade otros rasgos que lo describen, como su impronta de frescor, pero con un toque salino, que habla de su ubicación; su versatilidad, "porque ahora, en Navidad, lo puedes tomar mientras comes unos canelones y un pollo con ciruelas, o para acompañar los turrones"; su capacidad para expresar la añada y las variedades de uva; y su modernidad.

Cercanos a la tierra, abiertos al mundo

La bodega de Alta Alella / LENA PRIETO (Hule y Mantel)
La bodega de Alta Alella / LENA PRIETO (Hule y Mantel)

Una modernidad que se transmite, además, a través de su elegante y esbelta botella. Su historia es curiosa: "La D.O. Cava existe desde hace 30 años, pero hasta ahora no habíamos podido diferenciar en la etiqueta de dónde venían nuestros vinos y cavas. Para hacer referencia a esta zona, quisimos recuperar la botella clásica que se había utilizado para el "vi tranquil" de Alella, pero adaptándola para que aguantara la segunda fermentación del cava". El resultado, un packaging que les diferencia y les hace reconocibles.

Pero ahí no se quedan, y también tratan de transmitir su visión del vino, "más cosmopolita y abierta al mundo", mediante sus propuestas enoturísticas, visitas guiadas, catas y actividades de maridaje. "Intentamos que sean personalizadas, con grupos pequeños, y enseñamos todas las entrañas de Alta Alella", dice Mireia. Y nos intenta seducir con otras actividades como sus aperitivos con DJ, sus actividades infantiles y sus sesiones de yoga con brunch y cava. "Somos creativos haciendo vinos, pues también lo somos acercando a la gente a este mundo", concluye.  

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