Estamos ya, no en pleno verano, no: estamos en plena época estival, o lo que es igual, en las vacaciones de muchos. La mayoría ya están de vacaciones o contando los días para llegar a ellas. Lo que queda claro es que vacaciones es sinónimo de placer, de descanso, de viaje, de estar a la bartola muchas veces y de comer, comer y beber.
Ya sea en un chiringuito en la playa, en un restaurante cerca del mar o en plena montaña, en una fonda en el corazón del pueblo más bonito que conozcas, en parques, en la terraza de casa, en el jardín, en la calle con los vecinos… se come, se bebe, se comparte y se disfruta.
Aunque el vino muchas veces se ve relegado a un tercer puesto en las mesas de verano. Y esto es debido a que siempre surge la misma situación: se quiere beber frío. Si los cubiertos, los platos y un trapo de tela —no nos olvidemos del aire acondicionado— son elementos que nos separan de la barbarie, el vino nos lleva a la civilización.
Jamás se ha dicho que los vinos no necesitan frío, más en estas condiciones que tenemos en la península. Hay de tintos de fresqueo, de espumosos, de rosados y de una infinidad de blancos para beber. Ya lo tenéis, no hay excusa.
Hay vinos para todo, por eso Hule y Mantel ha creado una lista —el antiguo maridaje— fetén de platillos en verano para combinar con vino.
Freiduría
Nos encanta: es llegar finales de junio y queremos pescaito frito. Calamarcitos, ya sean a la romana o enharinados a la andaluza. Cazón en adobo o boquerones por igual. ¡Ortiguillas fritas! Rabas, patitas, choquitos…
Aquí nuestro consejo es darle a la manzanilla o al fino. En Andalucía se goza de los vinos bajo velo de flor para estos manjares, y con razón. Pero si eres de los que no les va mucho —y aquí no somos de obligar a nadie—, perfectamente te puedes buscar una opción similar en la misma zona con un vino de pasto. Mismas uvas, mismos registros, pero más frescos. Mis recomendaciones serían estas:
- Manzanilla Alegria de Williams & Humbert. Es fresca, reconocible, se encuentra rápidamente en muchos sitios y su precio es vergonzante para su calidad. Esta mítica bodega jerezana tiene una de las mejores manzanillas del mercado, con un carácter joven que la convierten en la perfecta bebida para las frituras.
- Meridiano Perdido de Joaquín Gómez Beser. Este vino hecho en Trebujena es el claro ejemplo de un vino de pasto como debe ser. Palomino fino sin fortificar —sin añadir alcohol—, criado en botas viejas y bajo velo de flor. A partir de aquí, tienes en tu mesa un vino que nada envidia a cualquier grande del mundo. Salino y envolvente, guarda frescura gracias a una acidez que balancea un trago que se alarga mucho en boca.
Arroces
No hay verano que se preste sin los arroces. Los hay de multitud de facetas y me aburren menos. No nos hemos de olvidar de una buena fideuá. Los tenemos caldosos o secos, de marisco, de pescado, de verduras, de carne; costilla, conejo, pato… Los tenemos infinitos.
En este caso yo lo tengo fácil: depende de la potencia, me planto desde un blanco joven y fresco hasta blancos más complejos o vinos rosados. Eso sí, blancos cortitos de aroma.
- Sonrojo de La Calandria. Rosada navarro come il faut. Fresco, joven y descarado. Vino para desacomplejar mesas y poder acompañar un buen arroz con la garnacha navarra, que lleva siempre esa compañía de frutillos rojos.
- Maricel de Torre del Veguer. A un blanco para arroces se le pide que limpie la boca con su acidez, que refresque, que aporte tensión y que no pase por encima —aromáticamente— del arroz. Maricel lo cumple con creces y, además, esta Malvasía de Sitges hace nombre solo a la Blanca Subur para traer el mar a tu boca. Porque la Malvasía de Sitges, de aromática en nariz, va corta, y se agradece mucho. En boca se muestra plena de cítricos y una salinidad típica del varietal que me encanta; la acidez que tiene es descomunal y dota al conjunto de frescura para poder seguir bebiendo. En definitiva, una Malvasía de Sitges excepcional.
Barbacoas
Los vinos tintos maduros con barrica en exceso no funcionan con la carne. Para la barbacoa lo mejor es un vino tinto suave o un blanco con estructura.
Como ya dejamos en el anterior artículo de Tintos Fluidos una selección de ellos, ahora se ofrece una selección de los blancos. Son lo mejor que os puede pasar: tienen estructura, acompañan muy bien a la carne y no pasan por encima de sus aromas. Si buscas tanino, que sea suave y delicado.
- Señora Vale de Esteban Celemín. Tenemos a este señor domando la Albillo en cosa mala. A todo aquel que se piense que un blanco se arruga con la carne, es que no ha probado los blancos de esta bodega. Profunda, con capas que se separan a poco que lo bebes, buena acidez y un balance tremendo de la madera. Trago que se alarga en boca y te hará las delicias con buenos cortes a la brasa.
- Comasorts de La Furtiva. En Terra Alta hace tiempo que se mueven cosas, sobre todo en cuanto a viticultores jóvenes se refiere. Òscar Navas no para de crecer. Comasorts es un vino 100% de uva macabeu, la segunda reina tras la garnacha blanca en Tarragona, criada en demi-muids de castaño. La añada 2024 está descomunal: consigue balancear calidez, madurez, acidez y frescura. Es casi insultante el trabajo en esta añada, que nos va a dar grandes alegrías con un buen corte de buey.
Picoteos
Los platos de picoteo deben existir, sino no es verano. Ensaladilla rusa, esas gilditas, unos tomatitos bien fileteados, escabeches de todo tipo, torreznos, croquetas… vamos que podemos picotear infinidad de cosas, tanto que a veces se me olvida comer. Para ello, como tenemos infinidad de aromas, texturas, acideces, grasas, lo mejor es el 4x4 de todo, el vino espumoso. Lo podemos beber en modo serio o lo podemos beber en modo divertido.
- Rexach Baqués Gran Reserva Brut Nature. Burbujas serias con 40 meses de rima. La triada catalana al frente, Xarel·lo, Macabeu y Parellada conforman un conjunto clásico genial. Vino espumoso en método tradicional que ofrece más de lo que vale en tienda. Aromas a citricos, manzana madura y las típicas notas a brioche de las levaduras. En boca es franco, cremoso, seco y amplio con delicados recuerdos tostados a frutos secos.
- Som Bombolles de Celler els Mecanismes. Sí, toca autobombo, porque después de seis años haciendo vino —y de que la mayoría de vosotros no lo supierais— algo de publi no viene mal. Este ancestral de macabeu de una viña vieja en Vilafranca del Penedès es lo que se necesita para todo tipo de platillos. Baja graduación, alta acidez, recuerdos a pera y un deje de hinojo, con un final salino que nos devuelve a la cal de su suelo. Al beberlo se nota que limpia, refresca, acompaña a la tapa y no se sube a la cabeza. Para beber a litros sin complejos.
Y con esto cerramos, ya que solo quedan los mariscos. Pero estos, al estar cerca de la categoría de pescaitos fritos, arroces y picoteos varios, se pueden resolver aplicando una buena regla de tres sin olvidar esto: ¡beber fresco, beber bien y beber sin complejos!