No habíamos acabado con la advección extrema de aire cálido surgida hace un par de semanas y ya tenemos de pleno una cúpula de calor, más conocida como ola de calor… y lo que nos espera.
Toda precaución para aguantar este extremo calor es poca, así que hoy vengo con wineconsejo para vosotros. Por favor, cumplidlo todo a rajatabla. Una de las normas fundamentales es buscar cobijo en los refugios climáticos, que van mucho más allá de los que las grandes urbes como Barcelona tienen sobre el papel.
Por suerte, hoy os traemos la combinación de dos consejos: refugio climático e hidratación. Hablamos de los winebars con aire acondicionado, que son la virguería al cuadrado. Uno, porque el vino es un 85% agua; sí, claro, tiene alcohol y deshidrata, pero tú, como winelover, vas a tener una copa de vino y un vaso de agua a mano.
Dos, porque el aire acondicionado es civilización y los bares de vino son civilizados a más no poder. Tres, porque podemos subir a nuestras redes favoritas una foto con lo mal que lo estamos pasando —guiño, guiño—, copa en mano.
A continuación podéis consultar la selección de refugios climáticos del vino de Hule y Mantel para pasar estas calores:
AndMore, Sant Agustí 10, Gràcia
Comenzamos con AndMore o lo que viene siendo una de las mejores aperturas del año pasado. Aquí no solo se disfruta del aire acondicionado: el diseño del local, la decoración, los cubiertos… todo es caviar. Oleg a la cocina y Anatoli en la sala son más majos que un San Luis.
Ofrecen una selección de copas extensísima e ídem en botella; luego cuentan con un menú que se aparta del tipismo barcelonés. No dudéis en ir y comprobar por vosotros mismos lo que os cuento.
Cuadro BCN, Pamplona 33, Poblenou
Un local que abre de mañana a noche. Leandro Tinto, un sumiller joven, con ganas y simpatía desbordantes, es el responsable de la sala en el horario de tarde-noche. El local es muy agradable, de esos en los que entras y no sabes si estás con Ian Fleming en uno de sus locales del trópico favorito.
Aunque aquí no hablamos de ron, sino de vinos, y Tinto —así se le llama a Leandro— tiene mano y gracia para ello. Selección cortita y al pie, como me gusta muchas veces para no perderme en un mar de letras. La cocina acompaña genial en este local, que vas a disfrutar y mucho.

Mikan, Aribau 158, Esquerra de l’Eixample
Cocina asiática —ellos dicen del norte— al servicio del vino y viceversa. Un local con decoración de gatitos, buena gente, comida asiática de diez y veneración por los orange. Si lo que quieres es huir del calor, pero no entrar en bullicio, este es vuestro sitio.
Al entrar ya se respira tranquilidad; el espacio es acogedor y agradable. Luego, tras seleccionar algunos platillos, déjate aconsejar por sus sumilleres. Vinos naturales a gogó para despertar las papilas con la comida y tus sentidos con cada trago.

Els Tres Porquets, Rambla del Poblenou, Sant Martí
Aquí se viene a disfrutar del fresquito y se viene a jugar sí o sí con la comida. Uno de los locales más veteranos del panorama barcelonés, que año tras año demuestra un estado de forma culinario brutal. La carta de vinos no se anda a la cola: Albert, el sumiller, es cosa fina tocando todos los palos.
Eso sí, tiene especial predilección por los espumosos —ya sabéis que servidora también— y su selección de ellos a copas es la más bestia de la ciudad condal. Un local imprescindible no tan solo como refugio climático, sino también como refugio gastronómico.

Bar Bruno, Sant Eusebi 14, Sarrià-Sant Gervasi
Otra nueva apertura que celebramos muchos profesionales del sector en Barcelona. Estefi y Nico son ambos conocidos del mundillo del vino; tras dejar sus respectivos trabajos, el año pasado abrieron este local. Alma de bodega de toda la vida, sin pretensiones, con buena comida y producto.
El local es pequeñito y súper acogedor; reformado con sus propias manos, les ha quedado un espacio con alma y corazón. En cuanto a la cocina, es cosa de Estefi, chef más que sobradamente contrastada, que nos ofrece cosicas fetén y variopintas. El vino es cosa ya de Nico —aunque Estefi también participa—, que nos ofrece una selección ajustadamente genial.

Bocanariz, Vallfogona 12, Gràcia
Cerramos con otro tándem, en este caso el formado por Paula y Cristian. Pero primero el local: una suerte de rectángulo con barra larga y mesas al frente, donde ves un montón de botellas aguardando en la pared. Climatizado hasta en invierno, este local es un must en el barrio de Gràcia. La cocina es excelente.
Y los vinos, qué decir de los vinos. Cristian se va a veces hasta Francia para comprarlos. Otro local con predilección por los orange, que hasta gozan de una happy hour para ellos. Si quieres un rincón con gracia, no esperes mucho para visitarlo.

