¿Podemos decir ya que el esmorzar de forquilla está de moda? Tal vez alguien se enfade y diga que las tradiciones, como tales, son ajenas a las modas, simplemente se reivindican y recuperan. El caso es que lo de meterse a media mañana un capipota o un bacalao a la llauna sigue siendo algo minoritario frente a las tostadas de aguacate y el brunch, pero es verdad que el avance en este último año es evidente y son muchos los restaurantes, bares y neotabernas de esas que se apuntan a la idea.
Fismuler ha querido ir un paso más allá e inspirarse en algunos de los platos más típicos de estos desayunos de cuchillo y tenedor para crear un interesante menú, coincidiendo con la celebración de las fiestas de La Mercè en Barcelona.
Sí, Fismuler, ese restaurante un poco escondido que tanto nos gusta y del que no siempre nos acordamos tanto como deberíamos. Una de esas apuestas seguras en la ciudad donde, es verdad, hace muy poco uno no esperaría encontrar un esmorzar de forquilla como tal.
En realidad tampoco es eso exactamente lo que ofrecen, entre otras cosas porque abren a la una del mediodía y lo del desayuno queda un poco lejos. Este menú especial, que estará disponible hasta el 4 de octubre y que cuesta 55 euros por persona, es más bien un menú degustación que en siete pasos reinterpreta recetas de estos almuerzos.
Tartar de fuet y 'rillette'
Manu Villalba, chef de la casa, le ha dado una vuelta creativa al asunto pero, eso sí, fiel a ingredientes, sabores y también al estilo Fismuler. Por ejemplo, el menú comienza con un tartar de fuet servido sobre un croissant tostado y muy crujiente.
Sorprenden tambien los pies de cerdo que llegan al centro de la mesa para compartir, como la mayoría de platos que conforman esta propuesta. El formato no tiene nada que ver con el habitual. Se trata de una especie de carpaccio con los pies guisados y su salsa, laminados muy finos, con un punto picante rico y por encima almendra y aceituna gordal.
También a modo de aperitivo, el rillette de conejo servido con encurtidos. Aquí nos salimos un poco de los clásicos más recurrentes del esmorzar, pero la desviación queda perdonada de sobra porque está realmente rico.
Tortilla de 'capipota', el plato estrella
El menú sigue con el plato que nos parece la estrella incuestionable: tortilla de capipota. Efectivamente, la tortilla servida con callos guisados por encima la hemos visto y probado en varios sitios y que, si la memoria no nos falla, la sirven por ejemplo en Colmado Wilmot.
Pero, en realidad, lo de ponerle cosas ricas a la tortilla es también marca de esta casa, un clásico de Fismuler cuyas tortillas, desde la de patatas a las de bacalao, merluza o sardinas son siempre recomendables. Así que esta de capipota resulta de lo más natural y un acierto: una tortilla ovalada, muy jugosa, rellena de las carnes muy picadas y melosas y por encima el guiso con su salsa. Tambien para compartir, pero la ración es más que genorosa.
Hay que guardar algo de sitio porque todavía falta al bacalao a la llauna con judía de Santa Pau. Aquí sin concesiones ni giros creativos. Los postres se resuelven con unos carquiñolis —están trabajando para elaborarlos ellos mismos y los que probamos pintan muy bien— y una versión muy libre y golosa del brazo de gitano, con crema catalana y ratafia que por presentación y sabor casi podría parecer una torrija catalana.
Todo por 55 euros, sin contar las bebidas. Efectivamente, no es el presupuesto en el que se suele pensar al hablar de un esmorzar de forquilla, pero ya hemos dicho que esto es un pequeño menú degustación. Y, además, para celebrar las fiestas de Barcelona. // Fismuler. c/del Rec Comtal, 17, Ciutat Vella, 08003 Barcelona. Tel.: 935 140 050.