“No quedan plazas”: los talleres de pan, mantequilla o kimchi casero se convierten en el mejor plan

Cada vez estamos más deseosos de alimentos sabrosos y actividades con las manos que nos permiten desconectar. Por eso, los talleres de fermentados, queso, mantequilla o pan se llenan hasta la bandera

Alimentos fermentados en una imagen de archivo
Alimentos fermentados en una imagen de archivo

Ya no basta con hacerse con un frasco de kimchi casero, un queso de cabra artesanal, una pastilla bien brillante de mantequilla fresca o un pan de masa madre para chuparse los dedos: de un tiempo a esta parte, queremos aprender a hacerlos y replicarlos en nuestros hogares.

Y de paso, pasar un rato divertido con nuestros amigos haciendo algo con las manos, desconectando de la urgencia de las redes sociales y los constantes estímulos digitales que nos rodean. 

El gusanillo de la curiosidad contagia cada vez a más personas y llena a rebosar los talleres gastronómicos de especialistas, queserías o pequeños productores, que casi siempre cuelgan el cartel de “no quedan plazas”.

Parejas de escapada rural, empresas, pandillas de amigas o abuelos con sus nietos: perfiles variados copan los cursos y las actividades que se multiplican por toda España, muchas veces acompañados de catas, visitas o picoteos en granjas y obradores. Si tienes pendiente elaborar tus propias bebidas probióticas, preparar recetas ancestrales como el sushi o amasar tus propios bagels, sigue leyendo.

Furor por los talleres con plazas agotadas
Furor por los talleres con plazas agotadas
 

El maravilloso planeta de los fermentados

Los fermentados son el nuevo pop: el interés por estos alimentos con cientos de años de historia, obtenidos por la acción de microorganismos, crece de forma exponencial.

En España hay auténticas cátedras vivientes, como Robert Ruiz, fundador de LŌV Ferments —un obrador artesanal y laboratorio de fermentación con sede en Barcelona desde donde lanza innovadoras kombuchas y juega con otras bebidas naturales como hidromiel, guarapo y tepache— y autor de libros como Fermentar (2022) o Conservar (2026), ambos con la editorial Cinco Tintas.

Por precios a partir de los 40 euros, en LŌV Ferments puedes aprender a hacer kombucha artesanal, kéfir de agua y leche, vermut casero, encurtidos, refrescos probióticos o kimchi artesanal. También destaca su curso completo de fermentados, una completa formación por 690 euros.

Otra enorme maestra es Nerea Zorokiain Garín, fundadora de Ferment Art, y que tras dos décadas fermentando transmite sus conocimientos en viajes, talleres y formaciones de toda índole: alguns de sus próximas paradas son un curso de ramen en Pamplona, un taller de fermentación de vegetales y kombucha en León, un curso de cocina japonesa y sake en Bilbao, un viaje a Perú centrado en cocina y fermentación, un curso de cocina probiótica en Santiago de Chile y un retiro en el Delta del Ebro para aprendera elaborar fermentaciones asiáticas.

Para quienes no puede acudir de forma presencial, sus cursos online son un filón, con técnicas y trucos para preparar tempeh, quesos veganos fermentados o panadería de masa madre.

Un taller de pan de masa madre
Un taller de pan de masa madre

Tampoco hay que olvidarse de uno de los proyectos más creativos de España: Satori Fermentos, en pleno corazón de Gijón, donde David Feito hace magia con los fermentados. En el día a día vende y prepara exquisitos bowls para llevar y frascos con preparaciones caseras tan originales como kimchi tropical, salsa de limón caviar o chutney de higos.

Pero además, siempre cubre todas las plazas de sus talleres, a los que acuden decenas de cocinillas para aprender a preparar encurtidos, salsas probióticas, kombucha y otras maravillas de la cocina macrobiótica. Además, tienen precios populares: cuestan una media de 20 euros.

Y si lo tuyo es la guarnición coreana por excelencia, los talleres de Verdadero Kimchi, que se celebran de forma presencial en Madrid y San Sebastián, siempre cuelgan el cartel de agotado.

La fiebre por el queso artesano (y la mantequilla)

Las experiencias inmersivas han sido acogidas con especial entusiasmo en el mundo lácteo. El precio medio de esta actividad, de popularidad creciente en el agroturismo, se sitúa entre los 25 y los 40 euros. Decenas de granjas y queserías​​​​​​​ artesanas repartidas por toda España —especialmente en Galicia, Asturias, Cataluña, Andalucía y Cantabria— te permiten atravesar con tus manos y vivir en carne propia el proceso de elaboración del queso. 

Algunos ejemplos son la queserá vallisoletana Campoveja en Navacerrada —donde también aprenderás los secretos de la leche cruda o el afinado natural en cuevas—, la gallega Arqueixal —que ofrece más experiencias, como deshojar el maíz, viajar a una época pasada en la casa de la Rebodela, ser pastor por un día, cuidar el huerto, ordeñar las vacas o recoger los huevos de las gallinas— o la catalana Quesos Riudavets en medio de L’Esquirol (Collsacabra), donde puedes aprender a preparar tu propio requesón y queso fresco.

Si la cosa va de mantequilla, los Valles Pasiegos de Cantabria son la referencia a nivel nacional: la Granja de Santa Ana en Argoños, La Jarradilla en Tezanos o la quesería artesanal Tres Valles Pasiegos te permiten conocer cómo se prepara la mantequilla artesana de siempre, en versiones tradicionales: pasiega y fermentada.

Taller de queso en Arqueixal
Taller de queso en Arqueixal

El pan que sabe de verdad

Cada vez son más los que se animan a amasar en sus ratos libres: BonsFocs, fundado por la panadera autodidacta Mònica de la Asunción, es uno de los referentes para descubrir el encanto de hacer pan artesano de masa madre en casa, con alternativas como panes saludables, panes navideños o taller de bagels y bialys artesanos, con un precio medio entre 60 y 70 euros.

Jesús Monedero o José Roldán —”Panadero del Año 2025”— son otras figuras que ofrecen formación especializada sobre este alimento ancestral.

Pero eso no es todo: también triunfan las clases de platos exóticos de otras latitudes, como el sushi o el ramen; los cursos de repostería creativa o los talleres para iniciarse en el adictivo mundo de la cerveza artesana. Si estás encaprichado con algun ingrediente, qué mejor que adquirir conocimientos para hacerlo tú mismo en casa.