"El comercio local y la restauración local tienen que volver a ir de la mano, solo son dos caras de la misma moneda", nos dice Daniele Rossi, uno de los responsables del colectivo Slow Food Barcelona, coorganizadores del festival gastronómico Terra i Gust, que celebra su sexta edición, del 25 al 27 de septiembre, en el Parc de la Ciutadella, en el marco de las fiestas de La Mercè.
Y es que, coincidiendo con el año en que Barcelona es Capital Europea del Comercio Local, la cita gastronómica pretende estrechar los vínculos entre el pequeño comercio, la restauración y los productores de proximidad, y trasladar esa filosofía a su propio programa.
14 restaurantes, 28 platillos
Como es habitual, festival reunirá 14 restaurantes que ofrecerán dos platillos cada uno, elaborados con productos ecológicos, locales y de temporada, a un precio de 5 euros. Los restaurantes elegidos forman parte de "la galaxia Slow Food de Barcelona y alrededores", concreta Rossi.

Los participantes son Aguaribay, Bar El Pepino, Bar Súper, Bistrot Levante, Casa Xica, El Brot LH, El Filete Ruso, Espai Puntal, Fat Veggies, GastroGaratxe, Mescladís, Mosquito, Teòric Taverna Gastronòmica y Uniko, el restaurante que representa a Shanghái, ciudad invitada este año de las fiestas de la Mercè.
El espacio de bebidas vuelve con la colaboración de Barcelona Beer Festival, que ha seleccionado seis productores de cerveza artesana. Además, habrá kombucha ecológica de Lov Kombucha y vinos naturales de L’Olivera (CanCalopa), Rabassaires, Celler Nessu y Clot de les Soleres.
Asimismo, se instalarán seis paradas de pequeños productores locales: Tugas i Cia, Mellow Sheng, Organic Africa Chocolate, Mas d’Eroles, Forno Bomba y DeCollserola. Todos ellos que ofrecerán frutas y verduras, fermentados, chocolate, quesos de leche cruda de vaca, pan y bollería, aceite, miel, vino y conservas. "Priorizamos que tengan productos de proximidad, temporada y, a ser posible, ecológicos. Y, por supuesto, nada de cadenas ni grupos", recalca Rossi.
Apuesta por lo vegetariano
Respecto a los platillos, la mitad de las propuestas serán vegetarianas. ¿Responde esto a un cambio real en los hábitos del público o también pretende el festival contribuir a que ese cambio se produzca?, le preguntamos a Rossi. "Las dos cosas: lo vegetariano y lo vegano cada vez está más integrado en las elecciones de la gente y en la propuesta de los restaurantes y ya no se ve como raro o exótico", afirma.
Y añade: "Por otro lado, nuestro papel como Slow Food y como coorganizadores de Terra i Gust es concienciar a la gente sobre los beneficios de la elección vegetal de cara a muchos de los problemas que nos acechan como sociedad y como ciudadanos, empezando por el cambio climático".

En este sentido, la sostenibilidad se plantea también desde la trastienda del festival que incorpora entre sus objetivos la prevención del desperdicio alimentario y la gestión responsable de excedentes.
"El desperdicio es un problema bastante generalizado pero muy pocas veces concierne a los restaurantes Slow Food que ya tienen en su ADN la atención y la prevención para no tirar comida. Aquí vienen a demostrar que esto es posible con escandallos precisos y planes de recuperación de ingredientes en el caso de que se produzca algún problema ajeno como, por ejemplo, el mal tiempo", argumenta Rossi.
La apuesta por la sostenibilidad de Terra i Gust no se limita al impacto ambiental. El festival también incorpora una dimensión social mediante la contratación de personal procedente de escuelas de hostelería y centros de formación que trabajan con colectivos en riesgo de exclusión social, como es el caso de Mescladís.
Más conciencia gastronómica
El programa de la sexta edición de Terra i Gust se completa con una oferta divulgativa en el Aula de Cocina que acogerá showcookings, talleres, degustaciones y charlas sobre alimentación sostenible, mientras que el Espai Consum Responsable ofrecerá actividades relacionadas con la agricultura ecológica, el aprovechamiento alimentario y el consumo responsable. También habrá propuestas para familias y espectáculos vinculados a la educación ambiental.
"Por ejemplo, hemos invitado a los cocineros de Trü —el nuevo restaurante de Artur Martínez del que ya os hablamos aquí— para que nos expliquen sobre su obrador pensado para producir y vender productos envasados y precocinados ; así como a Rafa Peña que no hablará de sus restaurantes Gresca y Torpedo, sino de Provisions Gresca, su charcutería de barrio", detalla el organizador.
La música ocupará asimismo un espacio destacado durante las tres jornadas, con cinco conciertos que recorrerán distintos estilos musicales: Los Azucarillo Kings, Marco de Ana, Sorvina, Tumbakin y Giulia Valle.

La organización del festival, que cuenta también con la implicación del Ayuntamiento de Barcelona y la Associació de Gastronomia i Turisme del Baix Llobregat, quiere que el evento funcione como escaparate de una determinada manera de entender la alimentación. "Nos gusta pensar que ya forma parte de los grandes eventos gastronómicos que acontecen en Barcelona y que nació para mostrar algo imprescindible: si queremos un mundo mejor uno de los caminos que hay que tomar pasa por una comida más limpia y más justa, en todos los aspectos", recuerda Rossi.
Su aspiración para los próximos años pasa así por reforzar la relación entre ciudadanía, alimentación y territorio. "Más conciencia, más cultura gastronómica, más soberanía alimentaria, más importancia a un gesto que hacemos tres veces al día (los afortunados), más relación con el territorio y con la gente que lo cuida y lo trabaja para alimentarnos", insiste.
Y nos ofrece una última imagen: "Estos son nuestros objetivos, esta es la chispa que dió vida a Terra i Gust y nos gustaría que dentro de muchos años ya se hubiese convertido en un gran incendio que cambiara nuestros hábitos para construir juntos un mundo mejor".

