En verano se cocina menos y se improvisa más. Cuando el calor aprieta, hay recetas que apetecen. El helado de plátano es una de ellas. Solo necesitas fruta madura, un congelador y una batidora que hace el resto.
No es una receta nueva, pero sí una de las que más se ha popularizado en los últimos años como "nice cream": Lo que antes era el recurso perfecto para aprovechar plátanos demasiado maduros, ahora es el postre perfecto para combatir las altas temperaturas. El resultado no pretende imitar al helado tradicional. Funciona en otra categoría: que sea frío e inmediato.
La clave del éxito del "nice cream"
Cuando apetece esta versión del helado de plátano, el error más habitual es elegir uno que esté demasiado verde. Aquí no sirve. Si quieres que el postre salga perfecto, necesitas que el plátano esté maduro, cuando la piel empieza a oscurecerse y su sabor es más dulce.
Este gesto, que puede parecer menor, es el que define el resultado final. El proceso de congelación no transforma la fruta por sí sola; solo la prepara. Si la textura del plátano es demasiado dura, no quedará igual de cremoso. Aquí la clave está en aprovechar lo que ya está en su punto más maduro antes de que se pierda.
Cómo preparar helado de plátano en casa
El éxito del "nice cream" no se esconde en técnicas complicadas, sino en pasos prácticos. El proceso es simple. Pela los plátanos y córtalos en rodajas. Luego ponlos en una bandeja en el congelador. En este paso también puedes optar por guardarlos en una bolsa o un tupper. El congelador hace el resto.
Sácalos del electrodoméstico después de 3 o 4 horas, durante las cuales el plátano se endurece. Acto seguido, coloca las rodajas congeladas en una batidora y lícua hasta obtener una mezcla cremosa. Aunque al principio rompe en seco, en el proceso de licuado el plátano empieza a soltar almidón y se vuelve más maleable hasta alcanzar su punto álgido. No es magia, es física.
En este punto, puedes añadirle leche o bebida vegetal para ayudar a mover las cuchillas. Pero con cuidado, porque si no, la mezcla perderá cuerpo. Y ya está listo para disfrutar. Si prefieres que el helado de plátano tenga más consistencia, puedes volver a ponerlo en el congelador 1 hora más.
Pequeñas variaciones sin romper la receta
El helado de plátano admite algunas variaciones, aunque no demasiadas. Lo que lo hace único es precisamente la base. El plátano aporta dulzor, por lo que si se altera demasiado, el postre pierde su esencia.
Más allá de la versión clásica, la alternativa más extendida es incluir cacao puro. en la mezcla. Añade cacao en polvo durante el triturado y transfórmalo en helado de chocolate suave con notas afrutadas. Otra opción habitual es añadirle mantequilla de frutos secos, especialmente de cacahuete o almendra, para que el helado adquiera una textura más densa.
Si ninguna de las anteriores te acaba de convencer, también puedes optar por añadir yogur para un resultado más fresco. En cualquier caso, la clave está en no saturar la mezcla. Ante todo, debe saber a plátano.