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Dónde comer

5 terrazas de Madrid para comer bien y desconectar este verano

Terrazas en jardines, sobre el asfalto, en hoteles o junto al agua. Con mantelería y buenas viandas. Cinco propuestas al aire libre para disfrutar del agosto sosegado de Madrid

6 minutos

Terraza de Villa Verbena, en la Casa de Campo (Madrid) / 5 terrazas de Madrid para comer bien y desconectar este verano

“Madrid en agosto, Baden Baden”, decía un político madrileño del XIX. La frase caló, y en ocasiones aún se sigue empleando como sinónimo de libertad y posibilidad de disfrute. No es que la capital tenga nada que ver con el célebre balneario de la Selva Negra, pero es cierto que es el mes más tranquilo para vivir la ciudad de otra manera: poco tráfico, se aparca mejor y aunque muchos sitios cierran –cada vez menos o no 30 días seguidos– es posible divertirse en buenos restaurantes incluso sin necesidad de reservar.

Este año el calor está dando poca tregua y las terrazas se cotizan más que nunca. En realidad en Madrid siempre nos ha gustado eso del terraceo (acentuado por la Covid) para tomar un café con churros, una caña al mediodía, el preceptivo gintónic del tardeo y, por descontado, las cenas a la luz de las estrellas y las farolas, sean en plan picoteo, sean con velas y mantel.

La terraza de Oroya de noche / Foto cedida

Os recomendamos cinco terrazas de Madrid muy diferentes y apetecibles, todas abiertas en este ferragosto madrileño. Ya estáis tardando:

De barrio: Cruz Blanca de Vallecas

 Antonio Cosmen en una mesa de su terraza de Cruz Blanca, en Vallecas / Foto cedida

Terraza con manteles, al borde mismo de la pradera de césped del parque Amós Acero, en pleno Vallecas, uno de los barrios más populares de la capital. Recientemente remodelada (acristalada y climatizada para los días más calurosos) por su cocinero y propietario, Antonio Cosmen, la barra y sus cañas bien tiradas siempre han sido imprescindibles. También las especialidades que se pueden tomar en la terraza (y el comedor interior), desde el famoso y premiado cocido al estupendo conejo al ajillo que sirven (para dos) con lechuga viva.

El conejo al ajillo que sirven con lechuga viva en Cruz Blanca, en Vallecas / Foto cedida

Ofrecen un gran repertorio de entrantes: pulpo, calamares a la romana, tortilla de patatas, oreja a la plancha, croquetas, alitas; además de cuchareo, como fabada, verdinas o el mencionado cocido; y carnes: chuletillas de cordero, rabo de toro… En fin, un clásico para picar, comer o cenar, siempre con la esencia más tradicional. // Cruz Blanca de Vallecas. Carlos Martín Álvarez, 58. Tel.: 91.477.34.38. Precio medio: 35-40 euros.

En un jardín urbano: Las Brasas

La terraza de Las Brasas / Foto cedida

Es la propuesta más informal del renovado Rosewood Villa Magna (la otra, la gastronómica, la comanda el cocinero Jesús Santos al otro lado del hall del hotel, en Amós) y también cuenta con terraza, en este caso una glamurosa montada bajo una pérgola de hierro cubierta de glicinias y rodeada de rosales, magnolias y mucha vegetación. En mesas amplias, con manteles hasta los pies, y un servicio de alta escuela –que, la verdad, se agradece por infrecuente-se sirven tapas y aperitivos de esencia cañí con un puntito de sofisticación: gildas, patatas bravas, croquetas de gambas al ajillo, ensaladilla... Pero hay también platos de la cocina tradicional española y  propuestas clásicas, entre ellas algunas de raíz francesa, poco habituales en las cartas madrileñas pero siempre apetecibles.

La terraza, "dog friendly", y detalle de la mesa en Las Brasas / Foto cedida

De este modo conviven el pastel de cabracho con el atún en semisalazón casera con escalibada, el gazpacho de tomate deshidratado, el lenguado entero frito con salsa meunière, la presa ibérica o las hamburguesas, además de cortes de carnes rojas a la parrilla o ciertos platos al horno (verduras, pollo, costillas). No hay que perderse los acompañamientos, especialmente el puré de patatas con mantequilla, delicioso. O cualquiera de sus postres, que pueden elegirse también de su mostrador de pasteles-joya: conviene dejarse un hueco para el final dulce. // Las Brasas. Hotel Rosewood Villa Magna. Pª de la Castellana, 22. Tel.: 91.587.12.34. Precio medio: 50-60 euros.

Cosmopolita: Oroya

La terraza de Oroya de día / Foto cedida

Preciosa terraza llena de plantas, muebles de mimbre, sofás, cojines y suelo de madera, que acaba, peldaños arriba, en una piscina infinita rodeada de camas balinesas con vistas al barrio de los Austrias. Es posiblemente la terraza más cool de todo Madrid. Está en el, por ahora, último hotel cinco estrellas abierto en la capital, el espectacular Madrid Edition y cumple con creces lo que se espera de un espacio como éste: estilo, gente guapa, público internacional y una cocina entendible y conocida por todo el mundo (al menos por todo el que viene a aquí), acompañada de una oferta líquida a su nivel. La propuesta es del chef peruano Diego Muñoz (trabajó en El Bulli, Mugaritz o Astrid & Gastón) que se decanta por una carta pequeña, pensada para compartir.

Ostra en Oroya / Foto: FB

Una cocina fresca, agradable, en la que caben el ceviche de corvina con ají limo, las ostras (francesas) con dashi, umeboshi, chalaca encurtida y uva de mar, los calamares fritos con emulsión de lima y pescado, la coliflor en escabeche con boniato o las almejas y alitas de pollo con jugo picante. Para acompañar los platos, coctelería de autor basada en los piscos y una selección algo escueta de vinos (pocos españoles) tarifados al alza. Música alta y camareros jóvenes, simpáticos y guapos, que se desviven por agradar. // Oroya. Hotel Madrid Edition. Pza. de Celenque, 2. Tel.: 91.954.54.50. Precio: 60-70 euros.

En un palacio y con un plus: Benedetto 

La terraza de Benedetto / Foto cedida

Está en una de las zonas más aristocráticas de Madrid, el barrio de Almagro, ubicado en un bello palacete de estilo francés del XIX que aloja una historia de fiestas y noches glamurosas. Brad Pitt, Bruce Willis, empresarios, políticos, la jet set madrileña e internacional pasaron por aquí. Con la crisis del 2008 decayó y ahora unos nuevos propietarios quieren volver a darle brillo. Actualmente concentra dos restaurantes con espacio propio que en verano se disfrutan en la terraza de estilo clásico renacentista, con una larga barra (parte del plus) y mesas y sillas de hierro forjado, barrocos cojines y muchas plantas por todas partes. Y aunque  aquí se puede tomar también la carta de La Cúpula Garden, nuestra propuesta hoy va por el lado italiano de Benedetto.

La pizza de Benedetto / Foto cedida

Estupendas pizzas que salen sin parar del horno napolitano, agradables carpaccios de cigalas o de vaca madurada, los calamata (un tipo de pasta) alla bolognese bianca  o los linguine con bogavante (mejorable el crustáceo). De postre lo mejor es pedir tiramisú. Y para beber, vinos italianos. El punto y final (o seguido) de la cena se puede poner con los cócteles de  Henriette (dentro o en la barra) o, mejor (el plus) acabar el día bailando y tomando una copa en el Morris Club. Y sin moverse de Fortuny. // Benedetto. Fortuny Home Club. Fortuny, 34. Tel.: 91.319.26.51. Precio medio: 55-65 euros

Campo sin salir de Madrid: Villa Verbena

Villa Verbena, con reflejo en el lago de la Casa de Campo / Foto cedida

En Madrid no tenemos playa, pero sí uno de los parques naturales urbanos más grandes de Europa: la Casa de Campo. Y el lago es el corazón del parque. Miles de personas van a diario por allí a pasear, a hacer deporte, remar en barcas de recreo, comer en los restaurantes que lo jalonan o hacer picnic, una práctica que va en aumento. Reducto de históricos kioscos por los que han pasado muchas generaciones de madrileños, hace algo menos de dos años han sufrido la penúltima reforma impuesta por el Ayuntamiento –que es quien concede las licencias de explotación-, dotándoles de un aspecto uniforme a todos, mucho más moderno, con unas espectaculares estructuras de madera que abrigan las terrazas en la zona de mesas. Y entre la oferta en restauración en este entorno, casi al borde del agua, destaca la de Villa Verbena, abierta en 2021 por los chicos de TriCiclo y The Hut (entre otros negocios gastronómicos), Javier Goya, Javier Mayor y David Alfonso

Villa Verbena, en la Casa de Campo / Foto cedida

Se distingue por su iluminación, llena de bombillas colgadas por todas partes, que le dan un aire cálido y acogedor. Con o sin manteles, según las zonas, la carta se pasea por clásicos de la casa como la ensaladilla rusa, las croquetas de jamón, los huevos rotos con gamba roja o la butifarra a la brasa. Una cocina bien resuelta, con un producto más que correcto donde tienen cabida las ostras, el ceviche del pescado salvaje del día, el tataki de bonito o el steak tartar preparado al momento o una magnífica cecina, imprescindible. De la brasa salen platos de verduras (puerro, calabacín), el pulpo, la lubina salvaje, el mero, las mollejas o las chuleta gallega, siempre tratados con el toque contemporáneo de acompañamientos y puntos de cocción, propios de la casa. Para acertar, bien fresquito y mirando al lago con el fondo del Palacio Real. Un buen plan. // Villa Verberna Lago de la Casa de Campo. Pº de Mª Teresa, 3.  Tel.: 91.999.30.14. Precio medio: 30-50 euros.