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Dónde comer

La Barra de l'Avenir: cocina catalana y producto de proximidad con nombre y apellidos

Del cordero ecológico del Pallars a los embutidos de Organyà, Roger Viñas firma una carta de cocina bien ejecutada en este nuevo restaurante del passeig de Sant Joan de Barcelona

3 minutos

Chesco Salrach y Roger Viñas, propietarios de La Barra de l'Avenir (Barcelona) / Txaber Allué

En la icónica película Annie Hall, el protagonista, interpretado por Woody Allen, abre con un viejo chiste. Dos señoras están comiendo en un restaurante y una dice: "La comida en este restaurante es malísima". Y la otra contesta: "¡Y encima las raciones son minúsculas!". ¿Qué es mejor, poco y bueno o mucho y malo? Por lo que parece, la respuesta no está clara. Diseñar una carta es un ejercicio complejo y encontrar el equilibrio, todo un reto.

La Barra de l'Avenir en Passeig de Sant Joan (Barcelona) / Txaber Allué

En La Barra de l’Avenir (Barcelona) lo buscan con una clara apuesta por la gastronomía, algo lógico siendo el hermano pequeño del restaurante de alta cocina Avenir —en el barrio de Gràcia—. Se nota echando un vistazo a la carta, pero vamos a fijarnos en un solo plato para entenderlo mejor: las albóndigas de cordero con salsa de ajo y pan asado (14,50 euros).

Las albóndigas de Roger Viñas

La carne es de Cal Tomàs, una explotación familiar y ecológica de la Pobla de Segur, con ganado que pasta a 1.600 metros, entre el Pallars Sobirà y el Alt Urgell. Roger Viñas, cocinero y socio de Chesco Salrach en ambos restaurantes, solo aliña la carne picada con sal y pimienta, sin pan mojado en leche. La masajea bien, boleа las albóndigas y las enharina antes de freírlas en aceite.

Albóndigas de cordero con salsa de pan y ajo en La Barra de l'Avenir / Txaber Allué

Por ese mismo aceite ha pasado primero un corte menos noble para dar sabor y, una vez retiradas las albóndigas, se añaden unas rebanadas de pan de La Fabrique del Poble Sec. Producto con nombre y apellidos, algo que siempre se agradece. Cuando el pan está bien frito, se reincorporan los cortes de cordero y se añaden unos ajos confitados. Solo queda añadir agua y rectificar de sal.

Al cabo de un par de horas, se cuela y se tritura, y se incorporan las albóndigas, que se dejan poco tiempo, lo justo para que estén en su punto de cocción. Luego, con el reposo, cogerán todo el sabor de la salsa. Para el servicio solo hay que calentar y acabar con un aceite de perejil. Tienen un sabor intenso y una salsa untuosa que pide pan a gritos.

A veces me pregunto si compensa el esfuerzo de seleccionar el mejor producto y cuidar al extremo su elaboración cuando está claro que no todo el mundo lo aprecia. Creo que sí, pero hay que librar las batallas que se pueden ganar. Si el producto de proximidad obliga a una ración ridícula, nadie lo entenderá. Hay que saber 'engordar' un plato, si el precio del protagonista está disparado, hay que tirar de actores de reparto, el pan, las patatas o el arroz pueden convertir la película en todo un éxito.

Ni siquiera es necesario hacerlo en el plato, se puede pensar en la experiencia como un todo, en el conjunto de lo que se pide, se vaya solo o acompañado, teniendo en cuenta el ticket medio que uno puede gastar y ofreciendo varias posibilidades, con una solución para quien quiere comer mucho y también para quien es más sensible y prefiere menos y mejor.

Qué se come en La Barra de l'Avenir

Aquí, uno puede disfrutar de un placer sencillo como la tabla de embutidos de Organyà, con llonganissa de pagès, botifarra d’ou, bisbe blanc, donja y xafat de muntanya (17 euros), o decantarse por algo más sofisticado, como el tartar de calamar bravo (9,50 euros), presentado cortado en brunoise y rodeado de una salsa de su tinta, con cuerpo y llena de sabor.

Tartar de calamar en La Barra de l'Avenir (Barcelona) / Txaber Allué

También son muy aclamados el laminado de morro y oreja con picada catalana (7 euros), el capipota con sepia (14,50 euros) o las manitas de cerdo con gambas (16,50 euros).

Todo ello se puede disfrutar en el interior, de decoración rústica y minimalista, con mesas de mármol y mucha madera que invitan a la informalidad (más aún con un porrón de vino), o en la terraza, amplia y luminosa gracias a la reforma del Passeig de Sant Joan, que lo transformó en un gran bulevar de aceras anchísimas desde la Diagonal hasta el Arc de Triomf. Un lugar ideal para darse un paseo y comer algo.

Cremoso de chocolate, pan, aceite y sal en La Barra de l'Avenir / Txaber Allué

En La Barra de l’Avenir se puede hacer a diario, del desayuno a la cena. Para mí, lo mejor es ir pronto, hacia las doce, empezar con un vermut, comer con tranquilidad y acabar con alguno de sus postres: un melocotón con ratafía y yogur o su reinterpretación de un clásico, el pan con chocolate, sal y aceite de oliva, que sirven en un mortero sobre un generoso cremoso de chocolate (6,95 euros).

Al barrio le ha costado arrancar tras la reforma; parece que por fin está encontrando su sitio y hay que celebrarlo. // La Barra de l'Avenir. Pg. de St. Joan, 60, Eixample, 08009 Barcelona. Tel.: 722 368 779.