En el número 11 de la calle Cerignola, en Barcelona, se encuentra Incorrecte, el restaurante que Marcel Pons junto a su equipo lleva liderando desde hace menos de dos años y que ya ha cosechado una recomendación en la guía Michelin además de una clientela fija que repite, recomienda y da sentido a su propuesta. Premio del público y premio de la crítica. Bravo.
Es una de las recompensas que se pueden encontrar aquellos que se animen a dejar atrás la pereza y aventurarse hacia los barrios altos de Barcelona. Porque es cierto que a los barceloneses les cuesta cruzar esa frontera mental llamada Ronda del General Mitre. Sin embargo, allí esperan sorpresas que justifican el desvío.
Para quienes llegan de fuera, la conexión con la zona resulta especialmente cómoda, pues evita el tráfico caprichoso del centro; y para quienes siguen aferrados a ese centro tan evitable, llegar en autobús o en los Ferrocarriles de la Generalitat no supone ningún misterio.
Los caminantes pueden regalarse un paseo amable por la calle Santaló, con parada literaria en la librería Casa Usher y desvío vinícola en la Enoteca Matos de la calle Muntaner. Después, solo queda cruzar la ronda y alcanzar la tríada de restaurantes que aguarda a pocos metros, desplegada como una particular manzana de la discordia: Amaica Restaurant, Aüc Bar e Incorrecte.
Un equipo bien cohesionado
El comedor de Incorrecte llama la atención con un diseño muy barcelonés (a cargo del padre del chef) y un rojo vibrante que nos recuerda que estamos en la ciudad de Vinçon, de Joan Brossa y la poesía visual. Celebramos la apuesta por una personalidad marcada, muy incorrecta en los tiempos que corren.
Presidiendo el espacio, una cocina abierta por la que se mueven Marcel y Gabi como dos siameses separados al nacer. El personal de sala entra y sale aprovechando para intercambiar palabras cariñosas además del inevitable "oído cocina" solo que más suave, más dulce, más tranquilo. Se respira una buena sintonía difícil de disimular: “Mami, papi, bebé, Marceli”. El equipo va a una. Sin haber probado todavía ni un solo plato da gusto ver un equipo joven y cohesionado disfrutando de su trabajo.
La cocina abierta cuenta con una barra con capacidad de hasta cuatro personas altamente recomendable para los amantes de los fogones. Además de contar con privilegiada vista sobre la cocina y todo lo que en ella sucede, se trata de una barra impecablemente cómoda.
David Ferrés dirige la sala y la bodega, con propuestas bien adaptadas al gusto del comensal. La voluntad de Incorrecte es dar placer al comensal, y se nota en cada pequeño detalle. El más importante, la convivencia entre su menú degustación (68 euros, con opción a asociación de vinos por 32 euros o maridaje por 45 euros) y la carta. Con cuatro cambios de platos al año según estación, la propuesta da para visitar con frecuencia el restaurante.
Qué se come en Incorrecte
Reconforta confirmar que hay proyectos jóvenes con voluntad de convertirse en clásicos, en proyectos sólidos ajenos a las modas pasajeras. Cocinas con personalidad, equipo y una misión clara: sorprender al comensal a través de una revisión del recetario catalán.
De los entrantes de la carta destaca la ensalada de codorniz (perfecto el escabeche) y el calabacín con ajoblanco, papada y praliné de almendra (goloso, fresco, láctico). Los platos principales son una carta abierta de intenciones. Aquí se juega con el recetario tradicional catalán, y se juega a darle la vuelta y hacerlo un poco más… Incorrecte.
Su versión del suquet de salmonete y carabinero con patatas salteadas en mantequilla, una royale de pato a la catalana con chocolate, el rosbif de jabalí con tikka masala catalán (mezcla de aromáticas mediterráneas)... Una carta sólida y con carácter que en su corta trayectoria ha conseguido tener platos firma de la casa de los que no se pueden retirar para no fallar a los habituales.
La propuesta estética del restaurante llega también a la mesa con unos emplatados que dialogan con el espacio y su diseño. Redondo. Igual que los postres, a manos de Gabriela Figueroa, que además de ser pareja de baile de Marcel con la carta y el menú, firma la parte dulce con siete postres clásicos reinventados entre los que destacan su ya famoso arroz con leche con base de bizcocho (forma parte del menú degustación) y su versión del músic.
Varios clientes se acercan a la barra para saludar a Marcel y a su equipo. Son afectuosos, familiares, se despiden hasta dentro de poco. No hay duda de que la sala estaba llena de clientes de los que vuelven. La difícil labor de llenar un restaurante en Barcelona dando la espalda al turismo obtiene su recompensa en estos momentos.
El equipo acompaña a Marcel desde los inicios mostrando la cohesión y el proyecto común. Así da gusto. Porque, además de comer bien, a estas alturas, se espera de la buena gastronomía que sea también un ejemplo en valores. Y el Incorrecte de Marcel parece que además de las ideas claras tiene unos buenos principios. // Incorrecte. c/Cerignola, 11, 08022 Barcelona.