Barcelona concentra una gran variedad de restaurantes asiáticos y, en su gran mayoría, basados en la cocina japonesa.
Encontrar un restaurante japonés donde degustar pescado de máxima calidad no siempre es fácil. En pleno Eixample, Robata ha convertido su menú degustación de 80 euros en una de sus mejores cartas de presentación: un recorrido por algunas de las piezas más representativas de su cocina que permite probar una amplia selección de elaboraciones sin necesidad de elegir entre la extensa carta.
Ubicado en la calle Enric Granados, el restaurante apuesta por una cocina japonesa de inspiración contemporánea, donde conviven técnicas tradicionales con influencias mediterráneas y americanas.

El resultado es una propuesta pensada para compartir y para descubrir diferentes cortes, texturas y sabores que los comensales describen como una "experiencia única".
Si algo define a Robata es su apuesta por el producto de máxima calidad, algo que se percibe rápidamente al probar los cortes de sashimi, uno de los primeros pases del menú: "el pescado es pura mantequilla, se deshace en la boca".
Auténtica cocina y fusión nikkei
El menú degustación reúne algunos de los platos más representativos del restaurante y permite descubrir desde sashimis y nigiris con influencia nikkei hasta exquisitas elaboraciones de carne cocinadas en la robata, la tradicional parrilla japonesa de carbón que da nombre al establecimiento y preside la cocina vista.
Respecto a su carta, han incorporado novedades como el gunkan de hamachi, el gunkan de wagyu con trufa y el usuzukuri de toro, un corte extremadamente fino de sashimi que pone el foco en la calidad del producto.
También sobresalen las gambas rojas a la parrilla, una de las propuestas recomendadas para comenzar la experiencia.

El roll anticuchero, el favorito de los clientes
Aunque la carta incorpora nuevas referencias, hay un plato que sigue liderando las comandas. Según explican desde el restaurante, el roll Anticuchero continúa siendo la elaboración que más piden los clientes y se ha convertido en uno de los imprescindibles para quienes visitan Robata por primera vez.
Su combinación de sabores --con una salsa única-- y la influencia de la cocina nikkei lo han consolidado como uno de los grandes reclamos de la carta: con base de langostino en tempura, aguacate y queso crema, cubierto de pez mantequilla y salsa anticucho.

Más allá del sushi
La propuesta de Robata no se limita a las piezas de sushi. La carta incluye opciones para todos los perfiles, como un plato de setas Portobello pensado para quienes buscan una alternativa vegetariana, además de salsas elaboradas de forma artesanal, entre ellas una tare de receta propia, que acompaña varias de las elaboraciones.
La experiencia se completa con una selección de vinos nacionales e internacionales, sakes y cócteles, además de postres como las fresas a la pimienta, flambeadas con vodka y servidas con helado de vainilla bourbon.
Un japonés con cocina a la vista
Uno de los elementos más característicos del restaurante es su cocina abierta, presidida por la robata japonesa que da nombre al restaurante, donde los comensales pueden ver en directo la preparación de buena parte de los platos.