Nace 'Cultura de forquilla' para defender la cocina catalana: “El 'esmorzar' es la excusa”

Hablamos con Albert Molins, presidente de esta nueva asociación gastronómica y cultural, sobre sus objetivos y su reivindicación del recetario catalán tradicional

Óscar Gómez

Comunicador gastronómico

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Albert Molins, presidente de la Associació Catalana de l’Esmorzar de Forquilla, y otros miembros de la junta / Cedida
Albert Molins, presidente de la Associació Catalana de l’Esmorzar de Forquilla, y otros miembros de la junta / Cedida

Lo primero es lo primero, y antes de leer estos párrafos, debes saber que soy un orgulloso miembro de la Associació Catalana de l’Esmorzar de Forquilla (ACEF). Soy, por tanto, parte (muy) interesada en este asunto que, desde hace unos meses, se ha guisado a fuego lento.

Hoy se ha presentado esta iniciativa que, bajo la marca 'Cultura de forquilla', tiene como objetivo principal profundizar y difundir conocimiento sobre la cocina catalana. Inicialmente, aprovechando el exitoso ámbito del ‘esmorzar de forquilla’, institución cultural que en los últimos años ha rejuvenecido (e incluso revolucionado) los cimientos de lo que comúnmente se considera cocina catalana tradicional. En la trinchera del desayuno arrancó esta ola pujante de cocina catalana que felizmente surfeamos.

Los impulsores del proyecto se han encargado de explicar qué es y qué no es, o lo que es lo mismo: a qué le dedicarán esfuerzo y a qué no tanto. Albert Molins (con cargo presidencial) es una de las personas que ha invertido tiempo, perspicacia y esfuerzo en el proyecto. Charlamos con él para que nos explique cómo nace y cómo arranca este proyecto de activismo gastronómico. O lo que es lo mismo, activismo cultural.

-¿Por qué el ‘esmorzar de forquilla’ es importante, tan importante como para constituir una asociación que va más allá de simplemente "quedar para desayunar"?


El 'esmorzar de forquilla' es relevante en la medida en que tiene detrás un recetario, el de la cocina catalana tradicional de raíz popular, que es lo realmente importante y creemos que es el ámbito en el que mejor se defiende actualmente este recetario. Su difusión es el primer objetivo de la asociación, y los desayunos son el punto de partida para hacerlo o, si quieres, la excusa.

Pero, como una cocina no es posible sin ingredientes, también lo es difundir y dar a conocer los productos, las herramientas y a quienes los producen. Entendemos la gastronomía como un ecosistema en el que participan muchos actores y, en este sentido, también queremos dar a conocer a un alfarero que hace cazuelas de barro o a alguien que fabrica utensilios de cocina de madera de boj.

El periodista y escritor gastronómico Albert Molins / SIMÓN SÁNCHEZ
El periodista y escritor gastronómico Albert Molins / SIMÓN SÁNCHEZ

-En este ecosistema encontramos diversos actores (quienes desayunan, quienes cocinan, quienes producen los productos, quienes los explican...). ¿Habéis conseguido representar todos estos ámbitos dentro de la asociación?


Estamos trabajando en ello y, en esta primera fase de la asociación, es una de las principales tareas que nos hemos propuesto. Por el momento, ya hemos creado dos comisiones: una de grupos de 'desayunadores', al frente de la cual está Jonathan Nuevo, y una segunda de restauradores que dirige Juli Alcoriza —del restaurante L'Andreuenc en Barcelona—. Seguro que en el futuro crearemos otras.

Personalmente, me gustaría que hubiera una de investigación, por decirlo de algún modo, que reuniera a gente dedicada a investigar y a escribir sobre la cocina catalana. Por otra parte, hemos creado la figura del delegado en cada una de las provincias, para que la asociación no sea demasiado barcelonesa. Su labor no consiste solo en impulsar la asociación en su territorio, sino también en recoger iniciativas que puedan redundar en beneficio de toda la asociación.

-En el ámbito personal, ¿cuál es tu motor, tu motivación para dedicarle tiempo y esfuerzo?


Primero, déjame decirte que aquí yo no tengo importancia. Soy lo de menos. Pero hay cierto punto de inconsciencia cuando uno decide meterse en un lío como involucrarse en la creación de una asociación. No me sobra el tiempo: el trabajo que me paga las facturas me exige muchas horas, escribo libros y tengo una vida.

Pero, respondiendo directamente a tu pregunta, te diré que en esta vida me parece importante el compromiso. Con lo que sea, pero, mientras sea razonable y legal, me parece importante que todo el mundo se comprometa con algo.

En esta vida me parece importante el compromiso. El mío, es con mi país.

Cuando mi hijo adolescente me pidió permiso para ir a una manifestación antifascista, sentí miedo, pero le dije que sí rápidamente porque se estaba comprometiendo. El mío, es con mi país. Jordi Ors y yo habíamos hablado de poner en marcha la asociación más de una vez y, por eso, cuando Jonathan sacó el tema, no nos lo pensamos.

- En el ámbito colectivo, sabiendo que hay muchas ganas de trabajar, ¿cuáles son los primeros objetivos, los de corto plazo?


Ahora mismo, lo más importante es aumentar el número de socios y socias. Nos ponemos en marcha con 45 socios y socias. La fuerza de una asociación depende también de cuánta gente es capaz de movilizar. Necesitamos ser cuantos más, mejor, para poder hacer cosas. Y queremos incorporar mujeres. Ahora mismo hay muy pocas, solo seis.

Cuando tengamos una masa social importante, podremos hacer muchas cosas, porque la idea es contar con un socio participativo, no con uno que se limite a pagar la cuota y nada más.

Me gustaría ir a un hotel de Lloret de Mar o de Salou y pedirles que, durante unos días, nos dejen servir en el bufé del desayuno bandejas de fricandó, 'capipota' o albóndigas.

Queremos organizar charlas, proyecciones y catas de vinos y productos catalanes; animar a gente de letras como tú (nota: se refiere a mí como persona que lo entrevista) a investigar y escribir. La web de la asociación dispone de un espacio para publicar artículos y tenemos un boletín.

También queremos organizar visitas a productores y, por supuesto, desayunos. La idea es que en cada provincia se organice un desayuno con cierta regularidad. Y una o dos veces al año, organizar un gran desayuno de toda la asociación.

- ¿Cómo os gustaría ver crecer la asociación en un plazo de tres o cuatro años? ¿Tenéis algunas metas perfiladas?


Como te he dicho, queremos una asociación lo más numerosa y viva posible. Eso determinará, en gran medida, qué podemos hacer y qué metas podemos fijarnos.

Me gustaría poder ir un día a un hotel de Lloret de Mar o de Salou y pedirles que, durante unos días, nos dejen servir en el bufé del desayuno bandejas de fricandó, capipota o albóndigas. Ya lo cocinaremos nosotros. Y que haya gente de la asociación hablando con los huéspedes y explicándoles qué es todo aquello.

Los activistas de la cocina tienen una nueva herramienta. Se buscan cómplices. Hay que andar, este es el camino.