La castañada, esa festividad que llena Cataluña con colas de gente esperando por sus castañas asadas. Desde bien entrado octubre, empiezan a aparecer pop-ups (entiéndase pequeños puestos) de castañas y boniatos asados. Esto antiguamente anunciaba la llegada del otoño, ahora anuncia el gusto por comer castañas en manga corta. Pero, ¿no es delicioso ese aroma aun siendo a 24ºC en pleno 31 de octubre?
Como buen catalán, otra cosa que me encanta hacer es comer panellets. Un dulce típico de esta fechas que, en su esencia, es un mazapán horneado y graciosamente cubierto de piñones o con una almendra en medio. Todo lo demás, los de sabores variados, es como las frutas al gin-tonic, una aberración. De ahí no me bajo.
Otra de las grandezas de esta festividad es que se asocia el dulce con el dulce. La antítesis del maridaje, de la armonía gastronómica entre vino y comida. Pero, ¿quién soy yo para contradecir las tradiciones?
6 vinos para acompañar panellets y castañas
En este caso, me rindo, porque no hay mayor placer que comer un panellet de piñones regado de una buena copa de moscatel. Aunque no solo de moscatel vive el wine lover, y, por eso, os dejamos una listita de vinetes para armonizar con tan excelsa festividad.
Freixenet Malvasia 2014 (Freixenet)

En este vino unimos muchas cosas: vino catalán en tradición catalana con uva catalana y el diablo. Que lo entienda el que quiera, pero sí, no estoy loco por poner un vino de Freixenet. Su espumoso de Malvasía 2014 si es una locura. Un vino top en toda regla, que va a sorprender a muchos. Al más puro estilo antiguo, se utiliza licor de expedición viejísimo y luego se usa vino envejecido en barrica por igual. El resultado es un vino dulce de un corte “jerezano” que presenta unas oxidaciones preciosas. Precio: 14,95 euros aprox.
La Cosa - The Thing (Alfredo Maestro)

Alfredo Maestro nos ofrece un dulce de moscatel en la Ribera del Duero. Vino que nos trae la tradición de los moscateles dulces, esta vez en versión naturi. Albaricoques, el evidente recuerdo a uva de mesa y una acidez que vertebra el vino refrescando mucho el trago. Su formato en botella de 375 ml lo hace perfecto para brindar en una noche como la de la castañada. Precio: 15 euros aprox.
La Cañada PX (Pérez Barquero)

Este excelso vino reductivo de Pedro Ximénez que produce la bodega Pérez Barquero es la cumbre. Botas de 500 litros de roble para envejecer durante una media de 25/30 años un dulce de PX que sublima el paladar. Este vino, evidentemente, no está para comer con los panellets, castañas y boniatos, está para después de todo ello, charlar copa en mano y que, si pasa la santa compañía, vea que el alma ya me la ha robado este vino. Precio: 63,90 euros aprox.
Vi Daurat 2024 (La Furtiva)

Òscar Navas está de dulce, no solo por este vino sino también por sus nuevas añadas. Ahora nos presenta este Vi Daurat, un dulce de garnacha blanca macerado con sus pieles durante 15 días y luego criado en foudre de 1000 litros y damajuanas bajo velo de flor. Su residual de azúcar de 20 gramos junto a ese paso de velo flor, lo convierte en un dulce seco. Un dulce con raza y tanino, al más puro estilo de Madeira con la salvedad de la poca acidez en Tarragona. El único 'pero' que le pongo a Navas ha sido la impaciencia al sacarlo tan pronto. Auguro una evolución en botella para los próximos años. Precio: 17,50 euros aprox.
Moscatel Naranja (Málaga Virgen)

Málaga Virgen nos presenta en 50 cl un vino tradicional, la moscatel infusionada en cáscaras de naranja. Esta tradición compartida por Huelva y Málaga, en esta botella está tratada como un buen vestido. Se ajusta a la perfección, no se engalana de extravagancias y es finura pura. La perfección del círculo existe al unir la tradición de los dulces pasteleros de la castañada, con la del vino del pueblo hecho excelencia. Precio: 11,95 euros aprox.
Caligó Vi de Boira (DG Viticultors)

Cerramos con un vino muy de wine lover. DG Viticultors embotella a la Botritys cinerea afectando unas de sus viñas de chardonnay e Incrozio Manzoni en Pontons, en el Penedès, a 800 metros. Un vino que, tras su fermentación y con un residual de 180 gramos de azúcar, permanece tres años en barricas. Equilibrado, de buena acidez y un festival de aromas en boca que hará las delicias del más pintado. Precio: 24,50 euros aprox.


