La coliflor arrastra una fama injusta de verdura aburrida y poco agradecida, sin embargo, es la aliada perfecta para la cocina en invierno. El secreto está en el horno. Asada, la coliflor se vuelve crujiente por fuera y tierna por dentro. Su sabor cambia por completo, nada que ver con su versión hervida.
De hecho, esta hortaliza es uno de los productos estrella de la temporada más fría del año. Su capacidad para absorber sabores es perfecta para preparar suculentos platos saludables. Al hornearla, adquiere una textura nueva. Los bordes se doran y quedan crujientes, mientras que el interior mantiene su consistencia original.
Entre las propiedades de la coliflor, destaca su aporte en fibra, vitamina C y compuestos antioxidantes. Tiene un perfil nutricional bajo en calorías, lo que la convierte en una candidata ideal para introducirla en la dieta durante el invierno.
Así puedes hacer coliflor al horno en casa
Antes de ponerte manos a la obra en la cocina y meterla en el horno, conviene seguir una serie de recomendaciones. Primero, seca bien la coliflor antes de hornearla. El exceso de agua impide que se dore correctamente.
Una vez seca, no abarrotes la bandeja del horno. Deja un espacio entre los floretes de coliflor para que el aire caliente circule y se doren de forma uniforme. Y, si quieres, puedes añadirle especias, como el curry y el de la cúrcuma, para potenciar su sabor. Una vez condimentada, ¿empezamos?
Coliflor con aceite de oliva y especias
Corta la coliflor en ramilletes idénticos para hornearlos de forma homogénea y sécalos. Después, añadeles aceite, sazónalos y extiende los floretes en la bandeja. Una vez listos, hornea a 200 ºC durante 40 minutos hasta que estén dorados.
Por último, retíralos del horno y añádeles un poco de limón rallado para darle un toque ácido al plato.
Coliflor asada con limón, ajo y perejil
Precalienta el horno a 200 °C, con calor arriba y abajo. Antes de hornear, lamina varios dientes de ajo y mézclalos con la coliflor. Colócalo todo en una bandeja y hornéala durante 30–40 minutos.
Remueve a mitad de cocción hasta que esté dorada por fuera y tierna por dentro. Si te gusta más tostada, puedes dejarla 5 minutos extra al final. Una vez lista, añádele perejil para condimentar el plato.
Coliflor al horno con yogur y tahini
Fusiona culturas culinarias con esta receta. Primero, hornea la coliflor durante 40 minutos, con aceite, sal y una pizca de comino. Después, prepara una salsa cremosa de yogur natural y tahini (pasta de sésamo). Aligera el sabor con un chorrito de agua y zumo de limón.
Sirve los floretes de coliflor calientes sobre la salsa y añádale semillas de sésamo tostadas o piñones. Es una propuesta culinaria que funciona tanto como entremés como plato principal.
Coliflor gratinada ligera
Seca ligeramente la coliflor en el horno para eliminar el exceso de agua. Después, cúbrela con bechamel y espolvorea un poco de queso rallado por encima. Finalmente, gratina durante 35 minutos hasta que se forme una capa dorada y crujiente. Un plato perfecto para darle una textura suave y tostada a la hortaliza.
‘Alitas’ de coliflor picantes
Inspiradas en las clásicas buffalo wings de la cocina norteamericana. Transforma la coliflor en un aperitivo divertido y lleno de sabor con esta receta. Primero, mezcla los floretes de coliflor con aceite, pimentón picante y cayena.
Luego, hornéalos 30 minutos hasta que estén bien dorados y crujientes. Para terminar, sírvelos acompañados con una salsa de queso azul ligero y hierbas frescas. Son perfectos para servir como un entrante saludable.