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Cómo limpiar la nevera por dentro y por fuera a fondo: trucos y paso a paso para dejarla impecable

No lavar las bobinas del condensador aumenta el consumo de la nevera entre un 10% y un 30%

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Persona con guantes amarillos limpiando la nevera | Canva
Persona con guantes amarillos limpiando la nevera | Canva

La nevera es el único electrodoméstico de la cocina que trabaja las veinticuatro horas del día, los siete días de la semana, sin descanso. Aun así, es probablemente al que menos atención se le pone cuando llega la hora de la limpieza a fondo. Es común hacer un repaso rápido por dentro con un trapo húmedo, quizás algo de producto multiusos y listo. Pero hay partes de la nevera que casi nadie toca, y que si están sucias alteran el funcionamiento del electrodoméstico

En verano el problema empeora. Las temperaturas exteriores obligan al compresor a trabajar más para mantener el frío interior, y cualquier obstáculo, por pequeño que parezca, pone las cosas todavía más difíciles. 

Por qué una nevera sucia gasta más electricidad

No es un mito. Cuando la nevera acumula suciedad en las juntas de la puerta, en la rejilla trasera o en el condensador, su sistema de refrigeración pierde eficiencia. Tiene que esforzarse más para mantener la misma temperatura, y ese esfuerzo extra aumenta el consumo eléctrico.

Las bobinas del condensador, esas rejillas metálicas que están en la parte trasera o en la base del electrodoméstico, son las grandes olvidadas. Su función es disipar el calor que extrae del interior. Si están cubiertas de polvo y pelusa, no pueden hacerlo bien. Es como intentar respirar con la boca tapada.

Un condensador sucio aumenta el consumo de la nevera entre un 10% y un 30%. En un electrodoméstico que no se apaga nunca, ese porcentaje se nota al cabo del año.

Cómo limpiar el interior sin dañar las superficies

El interior de la nevera es lo que más se limpia. No es bueno utilizar productos agresivos, como lejías concentradas o limpiadores con olores muy fuertes, ya que los residuos de estos productos pueden impregnar los alimentos o dejar olores que el plástico absorbe con facilidad.

Lo que funciona es utilizar agua tibia con un chorro de vinagre blanco, o una solución de agua con bicarbonato. Ambas opciones desinfectan, eliminan olores y no dejan rastro. Antes de empezar con la limpieza, conviene vaciar la nevera y desconectarla. Aprovecha este momento para revisar lo que hay dentro, desechar lo caducado y organizar lo que vuelve a entrar. Esto ahorra tiempo y espacio después. 

Los cajones y estantes extraíbles hay que lavarlos aparte, en el fregadero, con agua y jabón. Si lleva mucho tiempo sin limpiarlos, remojalos veinte minutos en agua con bicarbonato y elimina la mayoría de las manchas sin necesidad de frotar con fuerza. 

Mano con guantes amarillos con estropajo azul | Canva
Mano con guantes amarillos con estropajo azul | Canva

El truco para limpiar las juntas del electrodoméstico

Las juntas de goma que sellan la puerta son fundamentales para que la nevera mantenga el frío. Con el tiempo acumulan restos de alimentos, humedad y moho negro que resultan difíciles de ver a primera vista. 

Para limpiarlas bien hay que abrir la junta con cuidado. Primero, pasa un dedo o un palillo con algodón por el interior del pliegue. Ahí suele haber más suciedad de la que parece. El secreo es utilizar agua con unas gotas de lejía diluida, aplicada con un bastoncillo, para eliminar el moho sin dañar el material.

Una junta limpia y en buen estado sella correctamente, evita que el frío escape y que el compresor tenga que compensar esa pérdida de forma constante. En el caso de que la junta esté deteriorada, rota o ya no cierra bien, conviene cambiarla. El coste es bajo comparado con lo que se ahorra en electricidad. 

La parte trasera: lo que nadie ve y debería limpiar una vez al año

Mover la nevera para limpiar detrás marca una diferencia real en el rendimiento del aparato. Las bobinas del condensador acumulan polvo con rapidez, especialmente si en casa hay mascotas. Para limpiarlas, basta con un cepillo largo o la boquilla estrecha del aspirador. Sin agua, sin productos, sin complicaciones. 

La base también merece atención. Muchas neveras tienen una bandeja de recogida de agua en la parte inferior, cerca del compresor, que pocas veces se vacía o se limpia. El agua acumulada ahí puede generar malos olores y, en algunos casos, favorecer la aparición de bacterias.

Además, una vez limpia, hay hábitos sencillos que prolongan ese estado y reducen el trabajo de la próxima limpieza. Uno de ellos es guardar los alimentos bien tapados o en recipientes cerrados; evita que los líquidos se derramen y que los olores se mezclen. Colocar un vaso pequeño con bicarbonato dentro absorbe la humedad y neutraliza los olores de forma continua, sin necesidad de productos específicos. 

Además, es importante que revises la temperatura de la nevera. Debes mantener la zona de refrigeración entre 2 y 5 grados y el congelador alrededor de 18 bajo cero. Temperaturas más bajas de lo necesario no mejoran la conservación de los alimentos, pero sí aumentan el consumo eléctrico.