Es de sobra sabido que las guías solo aciertan cuando coinciden con nuestro criterio. Así que esta vez la Guía Macarfi, que presentó su edición 2026 hace apenas unos días, ha dado en el clavo al incluir el restaurante Melós (Barcelona) de Miquel Pardo entre las mejores aperturas del año —abrió puertas en noviembre de 2025—. El chef de Cruix, otro restaurante barcelonés, despliega aquí una cocina más elevada que la que ofrece en su otro proyecto, que sigue operativo y en buena forma.
En una sala sencilla, cuidada y acogedora —aquí estaba El Tros antes— Pardo se mantiene fiel a lo que ya conocíamos en Cruix. Y es que, más allá del cambio en el espacio y el formato de menú degustación, el producto y el territorio, con una marcada mediterraneidad conducen una propuesta que nos recuerda que hay una alta cocina con cosas que contar, sabrosa y que no necesita adornos ni mucha literatura.
Conocido por sus magníficos arroces, entre los mejores de la ciudad, lo de Melós es algo casi fortuito, nos explicaba Pardo. En sus planes figura desde hace tiempo montar un local de tamaño considerable dedicado al arroz, pero en su camino se cruzó el traspaso de este pequeño restaurante que le daba la oportunidad de hacer lo que en Cruix resulta más complicado.
Pero que ese cambio de guion y esa sinceridad del chef no restan ni un ápice de valentía a la idea de poner en marcha ahora mismo un restaurante gastronómico. Con la que está cayendo en la hostelería y lo que dicen que va a caer.
“Paella” y menú ilustrado
La influencia de Cruix puede hacer que nos sentemos en la mesa pensando en un menú alrededor del arroz. No es el caso. Sí que hay arroz, claro y, de hecho, tanto el menú corto (90 euros) como el largo (120 euros) terminan con una "paella" —así aparece en carta— que va variando según la temporada, el producto o lo que se les ocurra en cocina. Cuando estuvimos por allí era de ortiguillas con cigala, rematada en sala ante el comensal con una salsa que se elabora con la cabeza de la cigala.
Pero antes, pasan muchas cosas ricas. Seguramente habrán cambiado algunos o muchos de los platos respecto al menú probado, pero ojalá se mantenga la 'vida y muerte de la codorniz'. Puede sonar un poco pretencioso hablar de vida y muerte en la mesa, pero la combinación de un caldo caliente y la carne fría de esta ave componen un plato complejo y delicioso, que marca el nivel de la casa.
Muy buenos también pases como la seta de castaño con anguila —menos comer angulas y más platos con anguila, que es un ingrediente magnífico— o el mar y montaña que Pardo prepara con, atención, pies de cerdo y rodaballo, y que es de una melosidad máxima. Pocos elementos en el plato y todos con una razón de ser. La alta cocina que nos gusta.
La territorialidad queda muy clara también en los postres, con preparaciones como las mandarinas con fartons servidas con un mole de chufa. Asimismo, la bodega combina pequeños productores, grandes etiquetas, espumosos y vinos de Jerez, con una cuidada propuesta por copas.
Además de los menús degustación, para quienes quieran asomarse a esta cocina más elaborada de Pardo, que trabaja junto a Juan Bambini en los fogones, también pueden hacerlo al mediodía entre semana, de miércoles a viernes, cuando se ofrece un 'menú ilustrado' de cinco pases por 45 euros. // Melós Restaurant. c/Mallorca, 303, Eixample, 08037 Barcelona. Tel.: 638 629 681.