Salvar la anguila: Andoni Aduriz carga contra las autonomías y el Gobierno insiste en protegerla

El MITECO prepara un cuarto intento tras el rechazo autonómico a declarar la anguila 'especie en peligro de extinción', con presión de científicos, ecologistas y chefs

Redacción / EFE Agro

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El chef Andoni Luis Aduriz / Álex Iturralde / Cedida
El chef Andoni Luis Aduriz / Álex Iturralde / Cedida

El cocinero Andoni Luis Aduriz ha cargado contra las comunidades autónomas por “dar largas” y eludir un “problema molesto” tras el nuevo rechazo a declarar la anguila europea especie en peligro de extinción, un debate que vuelve a evidenciar el choque entre científicos, ecologistas, administraciones y sector pesquero en torno al futuro de una de las especies más emblemáticas y amenazadas de la gastronomía europea.

El chef vasco, propietario del restaurante Mugaritz y miembro de la directiva de la asociación internacional de cocineros Euro-Toques, lamentó que varias comunidades hayan vuelto a oponerse a elevar el nivel de protección de la anguila pese a que, según recuerda, llevan 17 años con informes científicos “inapelables” sobre la mesa. A su juicio, los dirigentes autonómicos “no están haciendo los deberes” y siguen posponiendo decisiones necesarias para garantizar el futuro de la especie.

Tercer rechazo a declarar la anguila en peligro de extinción

La polémica estalló tras la reunión del Comité de Flora y Fauna Silvestres celebrada el pasado 17 de febrero, donde el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) volvió a defender la inclusión de la anguila europea en el Catálogo Español de Especies Amenazadas en la categoría de “en peligro de extinción”. La propuesta no logró el respaldo necesario por tercera vez.

Anguila en un mercado / Canva
Anguila en un mercado / Canva

Galicia, Asturias, Cantabria, Murcia, Comunidad Valenciana y Baleares votaron en contra, mientras que otras comunidades condicionaron su apoyo a la recepción de más información y al debate dentro de un grupo de trabajo que analizará el declive de la especie y las medidas de conservación necesarias.

Para Aduriz, el resultado refleja una falta de compromiso político con la sostenibilidad real. “Se les llena la boca de sostenibilidad, pero en este asunto no están mirando”, criticó. El chef subrayó que la biomasa de anguila no ha aumentado ni se ha reducido la mortalidad pesquera, lo que demuestra que las medidas actuales no han funcionado.

Asimismo, recordó que el deber de los cocineros es “defender el producto”, lo que implica garantizar la supervivencia de la pesquería a largo plazo. “Hace falta tomar medidas valientes que aseguren que esta pesquería pueda tener futuro”, insistió.

El Ministerio anuncia un cuarto intento

Tras el rechazo del comité, el secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán, confirmó que el Ministerio volverá a intentar salvar a la especie por cuarta vez. La nueva estrategia consistirá en una puesta en común previa con las autoridades de pesca antes de volver a elevar la propuesta.

Morán subrayó que la iniciativa busca proteger el “patrimonio público de la biodiversidad” y recordó que la comunidad científica lleva años constatando un declive continuado de la especie que la sitúa cada vez más cerca del punto de no retorno hacia la extinción.

El responsable del Ministerio insistió en que no se trata de un debate político, sino científico: “Se trata de estar con la ciencia o contra la ciencia”. Según explicó, el objetivo es que en el plazo más breve posible se pueda volver a plantear la protección de la anguila mediante una propuesta consensuada que permita revertir una “sentencia que parece inevitable” si no se actúa.

Estrategia europea o medidas insuficientes

Por su parte, desde el Gobierno Vasco se reconoce que la anguila atraviesa una situación crítica, pero se advierte de que actuar solo en España tendría un impacto limitado. El Ejecutivo autonómico reclama una estrategia común europea, al tratarse de una especie altamente migradora cuya explotación continúa en otros países como Francia o Portugal y también en Marruecos.

Cazuelita de barro con angulas / Canva
Cazuelita de barro con angulas / Canva

Las autoridades vascas recuerdan que la sobrepesca sigue siendo un factor clave, aunque no el único. La conectividad fluvial deficiente y la mortalidad en turbinas asociadas a presas y embalses han contribuido significativamente al declive. Los seguimientos científicos realizados en el País Vasco confirman que la especie continúa en retroceso y no muestra señales de recuperación ni a escala regional ni europea.

Por ello, el Gobierno Vasco ha pedido al Ministerio que eleve la cuestión a las instituciones europeas para abordar una estrategia coordinada que incluya restauración de hábitats, mejora de la conectividad fluvial y reducción de presiones humanas.

Ecologistas: “La especie no puede permitirse demoras”

La decisión tomada por el Comité de Flora y Fauna Silvestres ha provocado una fuerte reacción de organizaciones ecologistas. WWF y Ecologistas en Acción consideran “traumático” que la conservación dependa de intereses económicos y no de criterios científicos.

Luis Suárez, coordinador de conservación de WWF, advirtió de que el futuro de la especie está “muy comprometido” y que el tiempo apremia. Aunque valoró la creación de un grupo de trabajo entre el Gobierno y las comunidades, insistió en que no debe utilizarse como excusa para retrasar decisiones urgentes.

El portavoz recordó que será clave evaluar el impacto socioeconómico de la suspensión de las pesquerías, pero subrayó que la prioridad debe ser poner en marcha cuanto antes planes de recuperación que aborden amenazas como la sobrepesca o el tráfico ilegal.

Desde Ecologistas en Acción, Theo Oberhuber fue aún más contundente al alertar de que la extinción de la anguila es “bastante inminente” si no se adoptan medidas drásticas. A su juicio, insiste, la oposición de algunas comunidades demuestra que se priorizan intereses económicos frente a la evidencia científica.

Presión previa desde el País Vasco

El debate no es nuevo. Un día antes de la reunión del comité, la asociación ecologista Eguzki ya había solicitado al Gobierno Vasco que incluyera la anguila y las angulas en el Catálogo Vasco de Especies Amenazadas.

Su petición se basa en el consenso científico sobre la situación crítica de la especie y en datos que evidencian el desplome de la población: en las rías vascas apenas entra el 9% de las angulas que llegaban en los años 70 y 80. El colectivo considera que suspender la temporada de pesca 2025-2026 es insuficiente y reclama iniciar sin demora el proceso de protección formal.

Una campaña con chefs de alta cocina

El conflicto actual tiene su origen inmediato en la campaña lanzada el 12 de febrero por el Ministerio para impulsar nuevamente la declaración de la anguila como especie en peligro de extinción. La iniciativa contó con el apoyo de reconocidos chefs de la alta cocina española, entre ellos Ángel León, Joan Roca, Maca de Castro y Diego Guerrero, además del propio Aduriz.

El vídeo explicaba el ciclo vital de la especie, que nace en el Mar de los Sargazos y recorre miles de kilómetros hasta llegar a Europa. Hoy, sin embargo, llega menos del 10% de los ejemplares que lo hacían hace décadas, una situación que el Ministerio considera “sencillamente insostenible”.

Un símbolo gastronómico en el centro del debate

La anguila y las angulas forman parte de la tradición culinaria española y europea, especialmente en el norte del país, lo que convierte su conservación en un asunto especialmente sensible para el sector gastronómico.

La polémica actual muestra la dificultad de conciliar intereses económicos, tradición y sostenibilidad. Mientras científicos, ecologistas, parte del sector culinario y el propio Ministerio reclaman medidas urgentes, algunas comunidades autónomas piden más estudios o una estrategia europea antes de dar el paso definitivo.

Para Aduriz, el tiempo de las dudas ya ha pasado. “Hoy vuelven a hacer lo de siempre, pedir más informes y deshacerse del problema”, lamentó. Una frase que resume el bloqueo institucional que, por ahora, mantiene en suspenso el futuro de la anguila europea, pese a que el Gobierno ha prometido volver a intentarlo hasta lograr su protección.

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