Comer menos, pagar más: las tendencias gastronómicas que marcarán este 2026

De los restaurantes pequeños al retroceso del alcohol, pasando por los sabores 'fricy' y los presupuestos ajustados: así comeremos —eso dicen— dentro y fuera de casa este año

Iker Morán, periodista y autor en Hule y Mantel

Periodista

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Platos pequeños, cartas más cortas y una experiencia más contenida marcan las tendencias 2026 en restaurantes / Pexels
Platos pequeños, cartas más cortas y una experiencia más contenida marcan las tendencias 2026 en restaurantes / Pexels

Pretender ir de adivinos en un contexto geopolítico en el que vivimos noticias históricas —normalmente no buenas— cada semana resulta bastante complejo. Pero lo bueno de las tendencias y predicciones gastronómicas es que hay tantas que resulta imposible no acertar con algo.

Por ejemplo, no hace falta un máster en el Basque Culinary Center para saber que, nos guste o no, las gildas seguirán en más cartas de restaurantes de las necesarias. El sencillo pintxo vasco ha sufrido su propia 'cevichezación' este pasado 2025: está en todas partes, aburren y cuesta encontrar una por la que realmente merezca la pena pagar esos 4 o 5 euros a los que se cotizan.

Barista preparando café de especialidad / Canva
Barista preparando café de especialidad / Canva

Además de estas piparras con cosas —los vascos también sabemos ponernos en modo valenciano—, el chocolate Dubái o la fiebre del café de especialidad seguramente se queden entre nosotros este 2026. Hablamos, claro, de tendencias locales porque en otros sitios ya han pasado página y, por ejemplo, algunas de las 500 cafeterías de especialidad que abren cada semana ya están reconvirtiéndoselos en locales especializados en té matcha. Una moda que se asoma por aquí, pero que ya arrasa en otros lugares.

Que viene lo 'fricy'

Y es que, con esto de las tendencias, aunque lo fácil sea leer lo que dicen Eater, The New York Times y la BBC, la realidad no se parece demasiado a lo que pronostican por aquí. Por ejemplo, dice la BBC que tras la moda de 2025 alrededor de los sabores chilli crisp, ahora es el turno de lo fricy.

Si no sabes de qué hablan, no te preocupes porque nosotros tampoco. Fricy, por cierto, es algo así como la unión de fruity y spicy, así que se supone que este año todo el mundo va a querer sabores afrutados y picantes, como el margarita.

Un cóctel margarita, ejemplo de sabor 'fricy' / Pexels
Un cóctel margarita, ejemplo de sabor 'fricy' / Pexels

De vuelta al mundo real, más tendencias obvias que no suelen salir en los titulares porque resultan un tanto deprimentes: hay menos presupuesto para salir a comer, los lineales de los supermercados confirman que cada vez cocinamos menos, y queremos más comida preparada en casa para, en cierto modo, emular la experiencia del restaurante pero en modo low cost y casero.

Pese a ello, el último informe de Hostelería de España preveía un crecimiento del 3% para este 2026. Algo, claro, compatible con los clásicos lamentos sobre la subida de impuestos, la caída del poder adquisitivo o las previsiones no muy optimistas sobre la llegada de turistas dispuestos a gastar un buen dinero en los restaurantes. Llevamos tanto tiempo escuchando que viene el lobo que cuesta creerlo.

Comer menos y restaurantes más pequeños

Sorprende también lo poco que se habla en el sector de las medicaciones inhibidoras del apetito. Ozempic y compañía son ya en otros países una realidad que está cambiando menús en restaurantes y productos en supermercados. Mientras en España seguimos divagando sobre el futuro del menú degustación, en otros lugares ya han reducido raciones a la mínima expresión y creado menús para quienes, sencillamente, no tienen hambre. Y es que, comer menos es ya una de las tendencias de futuro.

Dice The New York Times que "valor" es el concepto clave para este año a la hora de pensar en comer. Restaurantes más pequeños, trato más personalizado y, por supuesto, una sala muy cuidada. Es curioso que mientras algunos siguen repitiendo que Madrid va como un tiro, ese modelo de negocio pequeño parece mucho más instalado en Barcelona, donde las grandes inversiones y aperturas multimillonarias son desde hace años una auténtica rareza.

Repollo cortado, uno de los productos tendencia de este 2026 / Canva
Repollo cortado, uno de los productos tendencia de este 2026 / Canva

Para los expertos en tendencias, el repollo va a ser uno de los productos estrella del año. Algo que nos lleva a preguntarnos si no podríamos encontrar un punto medio entre eso y el chocolate Dubái. En cualquier caso, se da por hecho que el consumo de alcohol seguirá decayendo, lo que desde hace tiempo ha servido para potenciar la creatividad en la coctelería 'sin' y animar las cartas de maridajes libres de alcohol.

Pero más allá de esta interesante y saludable tendencia que ya lleva tiempo entre nosotros, de la mano de las nuevas generaciones menos interesadas en el alcohol, hay otro dato relacionado con la bebida que invita menos al optimismo. Y es que, por primera vez en mucho tiempo, ha caído el consumo de cerveza. Un indicador claro —dicen los que saben— para intuir que vienen tiempos complicados para la economía, también en versión hostelería, con el consumo contraído y los tickets que no paran de subir.

Pero para no quedarnos con ese mal sabor de boca que deja pensar que la tendencia es comer menos y pagar más, también podemos hablar de las cerezas y las grosellas, nombradas —a saber por quién— como sabores del año, de las espumas frías que darán que hablar en las bebidas del próximo verano, y, por supuesto, de los productos funcionales que seguirán invadiendo las estanterías de los supermercados. Sí, eso de que ahora todo tiene proteína: la misma de siempre, pero con etiqueta negra para que los gym bros la puedan encontrar. Eso también es tendencia.

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