David Pujol, director de la serie 'Gènesi' sobre Ferran Adrià: "Queríamos resucitar El Bulli"

Hablamos con el cineasta, que ya dirigió la serie documental 'El Bulli. Història d'un somni', y que vuelve al universo de Ferran Adrià para reconstruirlo ahora desde la ficción

autor laia

Coordinadora de Hule y Mantel

Guardar

Imagen de la serie 'Gènesi' sobre Ferran Adrià, dirigida por David Pujol / Cedida
Imagen de la serie 'Gènesi' sobre Ferran Adrià, dirigida por David Pujol / Cedida

¿Es posible explicar la historia de El Bulli y de la revolución gastronómica iniciada Ferran Adrià desde una perspectiva completamente nueva? Eso es lo que intenta Gènesi, la nueva serie de 3Cat, dirigida por David Pujol, que reconstruye en seis capítulos la historia del mítico restaurante de Cala Montjoi y de las personas que hicieron posible su transformación en uno de los grandes referentes de la cocina internacional.

Estrenada en el Festival de San Sebastián y en la plataforma 3Cat —los dos primeros capítulos— este pasado lunes, 21 de septiembre, la ficción está protagonizada por Miquel Fernández, que interpreta de manera sobresaliente a Ferran Adrià, y cuenta también con actores como Ivan Massagué, en el papel de Juli Soler, Carlos CuevasMónica López, entre otros. 

Coincidiendo con el estreno de esta serie, coproducida por 3Cat, Minoria Absoluta y Fishcorb Media, y con la participación de Netflix, que la distribuirá en el resto del Estado, Europa, Latinoamérica y Estados Unidos, hemos hablado con David Pujol para conocer de primera mano cómo se traslada a la ficción una historia que él ya había explorado en su serie documental El Bulli. Història d'un somni.

Pujol explica qué le permite ahora la ficción que no podía hacer el documental, cómo se construyó el personaje de Ferran Adrià, qué papel tuvieron Juli Soler y Albert Adrià en aquella revolución y cómo se ha trabajado para recrear con la máxima fidelidad el universo de El Bulli. Una conversación en la que el director también habla de su relación con el cocinero y de lo que ha supuesto regresar, años después, al lugar que ha marcado buena parte de su trayectoria como cineasta.

    - Ferran Adrià es uno de los cocineros de los que probablemente más se haya escrito. ¿Qué descubriremos de nuevo en la serie?

    Descubriremos cómo era la personalidad de Ferran con 22 años cuando llegó a El Bulli por primera vez, que no tiene nada que ver con la que todos conocemos de él hoy. Era una persona tímida, introvertida, sin tener claro si quería ser cocinero. Veremos cómo se va enamorando de su oficio dentro de El Bulli, con esta gente tan profesional y tan rigurosa, pero que, al mismo tiempo, tenía un cierto punto anárquico. Y cómo este ambiente lo va formando y va creando un personaje un poco al margen de la personalidad que uno espera de un cocinero.

    Además, veremos muchas cosas desde el punto de vista emocional de los personajes: la relación entre Ferran y Juli Soler, la presión que tienen los restaurantes, cómo Ferran se va empoderando, va cogiendo el control de la cocina y se convierte en una máquina que no tiene límites, cómo les afecta la polémica con Santi Santamaria...

    - ¿Qué puede contar una ficción sobre El Bulli que no podía contar tu documental 'El Bulli. Història d'un somni'?

    Los documentales, en cierto modo, reclaman que expliques de una forma rigurosa y exhaustiva por qué pasaron las cosas. La ficción, como decía, te permite explicar desde una arista mucho más emocional. La audiencia empatizará con las preocupaciones, las alegrías, las penas, la exigencia... Descubriremos un Ferran, un Juli o un Albert Adrià que creemos conocer, pero que realmente no conocíamos desde este punto de vista.

    Imagen de la serie 'Gènesi' sobre Ferran Adrià, dirigida por David Pujol / Cedida
    Imagen de la serie 'Gènesi' sobre Ferran Adrià, dirigida por David Pujol / Cedida

    - ¿Cómo decides qué momentos de los 30 años de El Bulli entraban en la serie y cuáles no?

    He cogido los highlights, los puntos álgidos. Por ejemplo, la llegada de Joël Robuchon, que era Dios en el mundo de la cocina en ese momento. Que él fuera a El Bulli, cuando el restaurante ya tenía dos estrellas Michelin, pero no estaba consolidado, y se quedara alucinado con aquel joven cocinero, que parecía que no quería hacer ruido, fue un gran hito.

    Hay una serie de hitos apuntalados a lo largo de la serie que permiten entender por qué El Bulli llegó a ser lo que fue. No fue muy difícil para mí, porque ya había hecho los documentales y sabía cuáles eran los puntos fuertes que había que explicar para entender la evolución de Ferran, de Juli, de Albert y de la historia de El Bulli.

    - El personaje de Ferran apela constantemente a la libertad. ¿Has tenido libertad creativa estando el verdadero Adrià implicado en la serie?

    Sí, si no, no habría hecho la serie. Yo no sabría trabajar sin libertad creativa, y dudo de que él quisiera que yo no la tuviera. Ferran es una persona muy respetuosa con la creatividad. Otra cosa ha sido el lujo de poder tenerlo al lado para ayudarme a dar rigor. Yo soy cineasta, no soy cocinero. Y para hablar del mundo de la cocina, y del mundo de El Bulli particularmente, lo necesitaba como asesor.

    "Poder tener a Ferran al lado para ayudarme a dar rigor ha sido un lujo".

    - Habéis recreado más de 70 platos reales, entre los 1.846 documentados de El Bulli. ¿Cómo se han elegido? 

    Buscábamos sintetizar cuáles fueron los grandes hitos culinarios dentro del restaurante. Algunos los teníamos claros y Ferran daba su aprobación. Pero, por ejemplo, hay una escena donde se recrea uno de los menús degustación largos que se servían, con más de 45 elaboraciones.

    Queríamos que la audiencia fuera capaz de entender lo que era ir a cenar allí, queríamos resucitar El Bulli. En este caso, fue Ferran, con su equipo, quienes cogieron su catálogo de platos e hicieron la lista de los elegidos. Yo simplemente tenía que preocuparme de ponerlo en escena, de darle la máxima veracidad. Y lo hemos conseguido.

    Iván Masagué interpreta a Juli Soler en la serie 'Gènesi' sobre Ferran Adrià y El Bulli/ Cedida
    Iván Massagué interpreta a Juli Soler en la serie 'Gènesi' sobre Ferran Adrià y El Bulli / Cedida

     - ¿Cómo explicas la relación entre Ferran Adrià y Juli Soler?

    Cuando estaba haciendo los documentales no podía parar de pensar en las grandes posibilidades que tenía su relación para llevarla a la ficción. Juli era una persona expansiva, única, genuina, extrovertida... genio y figura. Ferran es un tío introspectivo, analítico. La combinación no podía ser más explosiva. Los dos eran geniales a su manera.

    Juli le entendió siempre. Es muy inusual que un socio te dé carta blanca sabiendo que los números no salen. Los dos servían platos que generaron controversia en su momento, pero Juli disfrutaba de lo que estaba pasando allí. Esto les hizo únicos.

    - Juli también tiene un papel importante en esta revolución gastronómica, ¿no?

     Muchísimo, él revolucionó la forma de servir en sala en un restaurante de alta gastronomía. Cambió las reglas.

    Juli revolucionó la forma de servir en sala en un restaurante de alta gastronomía. Cambió las reglas.

    - En la serie, parece que has querido poner en valor el trabajo de equipo, no solo la figura de Ferran. 

    Exacto. Era muy duro trabajar allí: muchas horas, una presión tremenda, pero nadie quería irse. El 'efecto contagio' de la pasión de Ferran y Juli hacia toda la gente que iba llegando a El Bulli y que se iba adhiriendo al movimiento era extraordinario.

    - ¿Por qué necesitabas inventarte la trama ficcionada de Glòria Canabach, la crítica gastronómica, y su sobrina Lola, cocinera? 

    El Bulli cerró en 2011 y queríamos destacar cómo su legado ha tenido un peso en las nuevas generaciones. Por eso, desarrollamos la trama donde Lola Canabach quiere abrir un restaurante. No es más que un efecto espejo de lo que hicieron Ferran y Juli. Ellos tuvieron que hacer su propia cruzada y Lola, en el presente, tendrá que hacer lo mismo.

    Miquel Fernández interpreta a Ferran Adrià en la serie 'Gènesi' / Cedida
    Miquel Fernández interpreta a Ferran Adrià en la serie 'Gènesi' / Cedida

    - Hay que poner en valor el trabajo de Miquel Fernández, que interpreta a Ferran. ¿Cómo trabajaste con él para evitar rozar la caricatura del personaje?

    Representar a Ferran era un reto: las características físicas, la manera de hablar... Hicimos una búsqueda muy exhaustiva con actores maravillosos, pero no llegaban. Era importante que la audiencia, desde el minuto cero, no tuviera que esforzarse para ver a Ferran. El día que Miquel entró en el casting, la sala se quedó en silencio; fue una sensación mágica.

    A Ferran se le ha parodiado mucho, que esto ya es un signo de la influencia que tiene en la sociedad, pero él está absolutamente alejado de esta forma de ser. Me fascina su personalidad, por eso en ningún momento tenía en la cabeza la parodia. En este sentido, Miquel ha hecho un trabajo actoral de primer nivel del que se hablará porque es extraordinario.

    He hecho los documentales y ahora una ficción. Es una forma maravillosa de cerrar un círculo y de rendir tributo a alguien que me ha fascinado.

    - Ferran ha dicho que es "la mejor serie gastronómica jamás realizada". Sabiendo que es una persona muy exigente, esto tiene que ser un elogio absoluto para ti y para el trabajo que habéis hecho, ¿no?

    Es un mérito compartido. Yo no soy cocinero, el compromiso era hacer una serie que fuera referencial desde un punto de vista visual y cinematográfico. No he querido ver series como The Bear para evitar contaminarme. Quería hacer algo mucho más personal. Además, con la tranquilidad y la seguridad de tener al mejor cocinero del mundo y a todo su equipo al lado, reproduciendo los platos, etc. ¿Qué más quieres?

    - Después de haber pasado tantos años estudiando y rodando alrededor de El Bulli, ¿qué ha cambiado en tu manera de entender a Ferran Adrià?

    Lo conocí admirándolo y a día de hoy continúo haciéndolo. Porque llegar a ser 'el mejor' en lo que sea requiere excelencia. Eso ha hecho crecer mi admiración. Como cineasta, he hecho los documentales y ahora una ficción. Es una forma maravillosa de cerrar un círculo y de rendir tributo a alguien que me ha fascinado. Es mi casa. Es como si pudieras tener la oportunidad de explicar la vida de tu familia y eso lo pudieras compartir con la gente.

    - Un privilegio, ¿no?

    Sí, sí, lo es.