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Virtudes de la remolacha, una raíz con superpoderes, y cómo usarla en la cocina

De vibrante color púrpura, es uno de los ingredientes más interesantes de la huerta, muy presente en la gastronomía de Europa del Este y cargada de posibilidades culinarias

Sopa fría de remolacha en una imagen de archivo / CANVA
Sopa fría de remolacha en una imagen de archivo / CANVA

“La remolacha me sabe a hogar. Es mi hortaliza espiritual. De color intenso y sabor dulce y terroso, su textura recuerda a la carne y su jugo, a la sangre de la mismísima Madre Tierra”, dice la escritora gastronómica Alissa Timoshkina en su célebre Kapusta.

El legado de la remolacha se remonta a la época romana, y tiene un peso enorme en cocinas como la ucraniana, la polaca y la rusa. De potencial casi infinito, esta raíz roja oscura se utiliza para ensaladas frías, encurtidos o sopas tradicionales como el borsch, pero también en repostería artesanal, batidos, aperitivos o guarniciones de carne.

Magnética y vistosa, la remolacha aporta un chorro de color a tus cuadros, pero también es un almacén vivo de nutrientes, especialmente vitaminas, minerales y compuestos vegetales esenciales.

De hecho, contiene en pequeñas cantidades casi todos los micronutrientes que tu cuerpo necesita: la Federación Española de Nutrición destaca su papel como fuente de fibra (una ración cubre el 17% de las recomendaciones para hombres y el 25% para mujeres); folatos (cubre el 45% de las ingestas recomendadas al día para adultos de 20 a 39 años con actividad física moderada) y potasio (un 17%). En esta hortaliza púrpura también encontrarás magnesio, vitamina C, manganeso, vitamina B6, cobre o hierro.

Tartar de remolacha en una imagen de archivo / CANVA
Tartar de remolacha en una imagen de archivo / CANVA

¿Por qué es tan sana la remolacha?

Diferentes órganos y sistemas de tu cuerpo agradecen el consumo regular de remolacha. Uno de ellos es el corazón: las investigaciones demuestran que es una buena verdura para evitar la hipertensión debido a su alta concentración de nitratos, que el cuerpo convierte en óxido nítrico.

Gracias a ellos, la remolacha también se considera un superalimento para mejorar el rendimiento deportivo, tanto en ejercicio de resistencia como de fuerza o interválico de alta intensidad. La forma recomendada es ingerir zumo de remolacha dos o tres horas antes de hacer deporte y en una cantidad que aporte unos 300 miligramos de nitratos.

Por otro lado, es un alimento antiinflamatorio, gracias a las propiedades de unos pigmentos llamados betalaínas. Incluirla en la dieta podría ser útil para evitar la inflamación crónica, asociada con afecciones como la obesidad, las enfermedades cardíacas, las enfermedades hepáticas y el cáncer. 

Remolacha en una imagen de archivo / CANVA
Remolacha en una imagen de archivo / CANVA

Salud digestiva y regularidad intestinal

Al ser fuente de fibra, favorece la salud digestiva, mantiene la regularidad intestinal y previene afecciones digestivas como el estreñimiento, la enfermedad inflamatoria intestinal y la diverticulitis. La remolacha también es buena para el cerebro, ya que aumenta el flujo sanguíneo a este órgano.

Y se han obtenido resultados prometedores acerca de sus compuestos con propiedades anticancerígenas, como la betaína, el ácido ferúlico, la rutina, el kaempferol y el ácido cafeico, aunque la mayoría de los estudios sobre el tema han utilizado compuestos aislados en lugar de remolacha. 

Cinco formas creativas de utilizar remolacha en la cocina

  • Borsch, la sopa mágica de remolacha: la cultura de preparación del borsch ucraniano está inscrita desde 2022 en la Lista del patrimonio cultural inmaterial de la UNESCO, aunque muchos otros países, como Lituania, Polonia o Rusia, tienen sus propias versiones. Muchos lo consideran este plato contundente y penetrante la mejor sopa del mundo por sus matices terrosos, ácidos, salados y dulces. La receta clásica lleva mucha remolacha, caldo, repollo y patata, verduras de temporada, sofrito, carne, y se sirve con nata agria y eneldo fresco picado, pero hay infinitas versiones, desde el borsch de remolacha ligero de Navidad, a versiones vegabas con setas y ciruelas, o borsch frío con kéfir.
  • Salsas creativas: el exquisito sabor de la remolacha la convierte en aliada para preparar salsas y aderezos fantásticos, o para versionar el hummus con un precioso torno púrpura. En Kapusta, Alissa Timoshkina sugiere queso twaróg con remolacha y ciruela —mezclado con vinagre y miel—; remolacha especiada con nueces fritas; remolacha con remolacha huevo y ajo o taratuta, ensalada ucraniana de remolacha, pepinillo y rábano.
  • Bocadillos y ensaladas diferentes: las notas profundas, terrosas y amaderadas de la remolacha, con sus toques dulzones, rústicos y minerales —procedentes de un compuesto orgánico natural llamado geosmina, responsable del olor a petricor después de llover— hacen que sea genial para añadir a un sándwich o ensalada. Prueba el sándwich de queso de tetilla, jamón y chutney de remolacha y membrillo de Gipsy Chef o la aclamada ensalada de remolacha asada de Ottolengui, con salsa de yogur, tahini, comino y limón en conserva.
  • Tartar vegetal: la remolacha es ideal para hacer un tartar, que puedes completar con más capas de otros vegetales como el aguacate o el tomate. Combínala con manzana, cebolleta y alcaparras y prepara un aliño con lima, mostaza, aceite, soja y tabasco.
  • Repostería: el dulzor de la remolacha también la hace apta para tartas y dulces, como el pastel de chocolate y centeno. También puedes usar esta raíz para un esponjoso brownie, unas magdalenas más sanas, un bizcocho de remolacha y naranja con crema de mascarpone o un budin con cítricos.

Rallada, picada, batida, asada, braseada… juega con la remolacha. Añádele ácido, sal, picante y todo lo que se te ocurra: el abanico de recetas es casi eterno.