“Es un nuevo motivo para subir al Tibidabo”. Así presentaba Laia Bonet, primera teniente de alcalde de Barcelona, la renovada Masía Tibidabo que, de la mano de Rafa Zafra, se acaba de poner en marcha como parte del plan de BSM para revitalizar la oferta gastronómica del histórico parque de atracciones, que cumple 125 años. Un edificio emblemático que nació en 1901 a la vez que el propio parque, primero como Restaurant Coll, más tarde como Gran Hotel Coll y años después, durante la década de los 40 y 50, rebautizado ya como Hotel La Masia.
Un nombre y una relevancia histórica que se ha querido mantener en esta nueva etapa donde toda la gestión recae en manos de la empresa municipal y Zafra se ocupa de la creación del concepto gastronómico y el asesoramiento. La apertura coincide con el décimo aniversario de Estimar, el primer restaurante del cocinero sevillano en Barcelona. Una buena forma de celebrarlo, señalaba, mientras aseguraba bromeando que en esta década al menos ha cumplido el objetivo de llevar su cocina "a lo más alto".
Lejos del lujo de algunos de los locales de Zafra -hablamos del chef de Jondal, el chiringuito más deseado y exclusivo de Ibiza- aquí se ha apostado por una carta sencilla, pensada para toda la familia y suficientemente amplia y variada como para adaptarse a casi todo el mundo. El ticket medio se moverá entre los 40 y 50 euros, han adelantado los responsables del proyecto, que desde hace unos días ya está recibiendo reservas y que incluye de forma gratuita el trayecto en la Cuca de Llum, el funicular del Tibidabo, o el parking, para animar a los clientes a subir hasta aquí.
Tapas, brasa y clásicos catalanes
"Fue Albert Adriá el que me propuso para esto, confesaba Zafra, que recientemente ha cerrado Per Feina en el centro de la ciudad y cuyo equipo ahora se ha ocupado de esta Masia Tibidabo. Adriá, que tampoco se ha querido perder la inauguracion, trabaja ya con BSM en otros proyectos orientados a mejorar la oferta gastronómica dentro del parque aunque para eso habrá que esperar más.
La filosofía de Per Feina en cierto modo revive en este restaurante, que juega con las tapas clásicas, la brasa y los platos tradicionales como los tres pilares de una carta organizada con guiños a diferentes atracciones del Tibidabo. Tras el pica pica inicial con calamares (16 euros) o croquetas (12 euros la ración de 4), en la seccion de Montaña Rusa aparece, claro, la ensaladilla rusa con ventresca, atún y piparra (12 euros) o una xatonada con bacalao, anchoas y romesco, que cuesta 18 euros.
Los platos fuertes se organizan alrededor de tres apartados que siguen este juego. "Avión", la atraccion más emblematica del parque, concentra los clásicos (caracoles, fricandó, canelones...), el "Barco Pirata" es para los pescados, pasados por la brasa, y en "Caída Libre" aparecen las carnes y un arroz a la cazuela con costilla de cerdo y setas de temporada. La mayoría se mueven entre los 16 y los 26 euros, con postres (crema catalana, flan de huevo...) a 8 euros la ración.
"La idea es la de siempre, lo que hacemos en todos nuestros proyectos, mantener la esencia, pero aligerar y actualizar las recetas, en este caso los que uno espera encontrar en una masia", explicaba el cocinero. Aunque el formato de la inauguración no se prestaba a probar los platos o valorarlos, la buena mano de Zafra en todos sus negocios invita a ser optimistas. Y a mirar para otro lado ante el Verdejo y el Rioja que se ha servido durante el evento, en lugar de algún vino local que, igual, pegaría más con esta idea de Masía Tibidabo. Eso sí, los porrones repartidos a modo de decoracion por varias zonas del restaurante parecen haber entendido mejor el concepto.
De la decoración se ha ocupado Dani Freixes, ideando un comedor acogedor y cálido. Las lámparas con pantallas circulares integradas son el toque tecnológico en un espacio totalmente renovado por dentro pero que mantiene su sobria fachada original. De todos modos, el gran ventanal que se asoma a la ciudad desde 500 metros de altura y que permite ver pasar algunas atracciones del parque es el gran protagonista de un restaurante que emfocado tanto a las familias que visitan el veterano parque de atracciones pero sin disimular su evidente atractivo turistico.
Masía Tibidabo abre de miércoles a domingo y sólo en horario de día, aunque su pontecial para eventos es tambien obvio. A partir de las 11 de la mañana está operativa su terraza con una carta más reducida y el comedor funciona desde la una del mediodía a las cuatro y media de la tarde.