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Trucos de cocina

Gochujang, shichimi togarashi y kimchi: cómo dar más sabor a tus platos con condimentos asiáticos

Del gochujang coreano al shichimi togarashi japonés, cómo dosificar estos ingredientes, combinarlos con recetas cotidianas y aprovechar sus sabores sin enmascarar el plato

5 minutos

Cuencos con gochujang, kimchi y chile picado / Canva

No hace falta preparar una receta tradicional coreana o japonesa para experimentar con sus sabores. Algunos condimentos habituales en las cocinas de Asia pueden encajar en platos tan familiares como unas verduras asadas, un pescado a la plancha, una crema de calabaza o un arroz salteado.

El gochujang coreano, el yuzu kosho japonés y el shichimi togarashi son buenos ejemplos de ingredientes capaces de aportar picante, acidez, aromas tostados o umami en pequeñas cantidades. El kimchi, por su parte, es un alimento fermentado que también funciona como buen condimento para cocinar.

Antes de incorporarlos a nuestro recetario, conviene conocer sus particularidades: aunque a menudo se agrupen bajo la etiqueta de 'especias asiáticas', no todos son especias propiamente dichas. Algunos son pastas fermentadas, otros mezclas de ingredientes y otros, alimentos completos.

Trucos para utilizar condimentos asiáticos sin equivocarse

Para sacar partido a estos condimentos sin enmascarar el resto de los sabores, basta con tener en cuenta algunos detalles. Estos cinco trucos te ayudarán a dosificarlos y utilizarlos en el momento adecuado.

Empieza con poca cantidad

Es la regla más importante. Algunos de estos ingredientes concentran mucho sabor y pueden dominar el plato si se añaden sin probar.

El gochujang, por ejemplo, combina picante, dulzor, salinidad y notas fermentadas. El yuzu kosho tiene un perfil cítrico y salado, con un picante intenso. Es preferible empezar con media cucharadita o incluso menos, probar y ajustar al final.

Mujer abriendo un recipiente de shichimi togarashi / Canva

Controla la sal

Las pastas fermentadas, las salsas y algunos condimentos preparados ya contienen sal. Si una receta lleva gochujang, salsa de soja o kimchi, conviene reducir la sal inicial y rectificar cuando el plato esté casi terminado. Así se evita que el resultado quede demasiado salado y se permite que aparezcan los matices de cada ingrediente.

Busca el equilibrio entre sabores

El picante no tiene por qué ser el protagonista. Puede equilibrarse con ingredientes ligeramente dulces, grasas o lácteos, según la receta. Una salsa de yogur, por ejemplo, puede suavizar una marinada picante.

Los condimentos cítricos, en cambio, funcionan bien con pescados, verduras y preparaciones grasas. El yuzu kosho puede aportar frescor a una mayonesa o a una vinagreta, aunque conviene probar antes de añadir más limón, vinagre o sal.

Añade cada ingrediente en el momento adecuado

No todos los condimentos se comportan igual con el calor. El gochujang funciona bien en marinadas, guisos y salsas que necesitan integrarse durante la cocción. El shichimi togarashi suele lucir más espolvoreado al final, cuando sus aromas pueden apreciarse mejor.

Prueba cada sabor por separado

Cuando un ingrediente es nuevo, lo más sencillo es incorporarlo a una receta que ya conozcas. Así podrás identificar qué aporta y qué cantidad te gusta. Mezclar varias pastas, salsas y especias desconocidas en el mismo plato dificulta corregir el resultado. Una vez que conozcas sus matices, será más fácil combinarlas.

Cuatro condimentos asiáticos que merece la pena conocer

Cada uno aporta matices distintos y tiene sus propios usos en la cocina. Estos cuatro condimentos son un buen punto de partida para descubrir nuevos sabores y dar un giro a tus recetas habituales.

Gochujang: una pasta coreana para dar profundidad y picante

Cuenco con gochujang coreano / Canva

El gochujang es una pasta fermentada coreana elaborada tradicionalmente con chile rojo, arroz glutinoso, soja fermentada y sal. Su sabor combina picante, dulzor y umami, por lo que puede aportar muchos matices a una receta.

En casa, una pequeña cantidad mezclada con miel, ajo y salsa de soja puede convertirse en un glaseado para alitas de pollo, costillas o verduras. También se puede añadir a una salsa de tomate para darle profundidad.

El error que debes evitar: utilizarlo como si fuera una salsa picante ligera. Es concentrado y puede ser salado, por lo que conviene incorporarlo poco a poco y ajustar el resto del aliño.

Yuzu kosho: el toque cítrico y picante de Japón

Cucharillas con yuzu kosho japonés / Canva

El yuzu kosho es un condimento japonés elaborado con piel de yuzu, chile y sal. El yuzu es un cítrico aromático cuyo perfil recuerda, con matices propios, al limón, la mandarina y el pomelo. Su combinación de frescor, salinidad y picante permite realzar pescados, mariscos, carnes y sopas. 

Para probarlo, basta con añadir una pizca a una mayonesa para acompañar pescado, mezclarlo con aceite para aliñar verduras asadas o a la plancha o incorporarlo con moderación a una salsa para gambas.

El error que debes evitar: añadirlo a cucharadas. Su sabor es intenso y ya contiene sal, por lo que puede hacer innecesario parte del aliño habitual.

Shichimi togarashi: una mezcla japonesa con más matices que el chile

Platito con shichimi togarashi / Canva

El shichimi togarashi es una mezcla japonesa cuyo nombre hace referencia a sus siete sabores. La composición varía según el fabricante, pero suele incluir chile rojo, piel de cítrico, semillas de sésamo, alga nori y especias como el sansho o el jengibre.Es habitual usarlo para condimentar sopas, fideos, arroz, carnes a la parrilla y verduras.

También funciona en preparaciones de cocina occidental: una pizca sobre patatas asadas, setas salteadas o una crema de verduras, justo antes de servir, puede aportar picante, notas cítricas y aromas tostados.

El error que debes evitar: tratarlo como si fuera chile en polvo sin más. Su gracia está en la combinación de aromas, así que conviene utilizarlo para completar el plato.

Kimchi: fermentación, acidez y umami

Tarro con kimchi / Canva

El kimchi no es una especia, sino una preparación fermentada coreana elaborada con col u otros vegetales y distintos condimentos. Su sabor puede combinar acidez, picante, salinidad y umami, con diferencias según la receta y el tiempo de fermentación.

Es especialmente útil para dar carácter a platos sencillos. Puede incorporarse a un arroz salteado, mezclarse con una tortilla, acompañar patatas o enriquecer una sopa. Una pequeña cantidad de su líquido también puede servir para intensificar una salsa o un caldo.

El error que debes evitar: añadir automáticamente más vinagre, sal o salsa de soja. El kimchi ya aporta varios de esos sabores, por lo que es mejor probar el plato antes de corregirlo.

El secreto está en la cantidad

Una precaución importante: revisa las etiquetas si tienes alergias o intolerancias. Algunas preparaciones contienen soja, sésamo, pescado u otros ingredientes que pueden ser relevantes según el producto y la marca.

Aprender a utilizar condimentos asiáticos no exige dominar una cocina completamente distinta. Lo importante es reconocer qué aporta cada uno y adaptar la cantidad al resto de los ingredientes.

El gochujang suma profundidad, dulzor y picante; el yuzu kosho introduce notas cítricas; el shichimi togarashi combina aromas tostados y especiados; y el kimchi aporta fermentación y acidez. Con pequeñas cantidades y una degustación cuidadosa, todos pueden encontrar un lugar en la cocina cotidiana.