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Dónde comer

Por qué el Bar Alegría también será un éxito en Gràcia (pese a lo que digan algunos)

El nuevo Bar Alegría replica el modelo que triunfa en Sant Antoni: tapas bien resueltas, ambiente de barrio y la cocina de Tomás Abellán en un histórico local de Torrent de l’Olla

4 minutos

La tortilla trufada del Bar Alegría en Gràcia / Cedida

Pocas cosas más rentables a nivel de audiencia que una crítica furiosa. Funciona en todos los ámbitos, también en la gastronomía. Da igual si está fundada en criterios profesionales, en manías personales o en un mal día de quien escribió o de quien cocina: un titular con ganas de hacer daño siempre se lee mucho más que uno informativo. Todos lo sabemos y la tentación de tirar de ese recurso es uno de los males endémicos del periodismo.

El caso es que hace unos días circuló por Barcelona uno de esos titulares con más ganas de click que de aportar algo. Aseguraba que el nuevo Bar Alegría era el peor restaurante del barrio de Gràcia. Nada menos. Mira que hay restaurantes infames por allí, trampas para turistas, y locales pensados para el paladar expat, pero resulta que es concretamente esta casa de comidas que replica el exitoso modelo de la que desde hace años triunfa en Sant Antoni la peor de todas. Suena raro.

Entrada del Bar Alegría en Gràcia y el bikini de Tomàs Abellán / Cedida

Está feo corregir en voz alta, pero a veces, cuando lo que se dice es mentira y atiende a razones que nada tienen que ver con la información y sí con la pataleta, no queda otra. No por defender lo que hace Tomás Abellán, que ninguna falta la hace. Paso cada día un par de veces junto al Alegría de Sant Antoni y raro es cuando no está hasta los topes. Pero estaría feo que alguien hiciera caso a ese torpe titular y acabara pasando de largo del nuevo Alegría de Gràcia. Las posibilidades de acabar en algún sitio bastante peor son muy altas.

"Una casa de comidas de nuestro tiempo"

El caso es que hace poco, antes de todo esto, visité este nuevo restaurante básicamente para confirmar lo que ya imaginaba: se come igual de bien que en el local original, también mantiene ese ambiente cercano y acogedor que Abellán define como “casa de comidas de nuestro tiempo”, y en la sala de este bar ilustrado —por aquí anda Sergio Marambio del recién cerrado Varmuteo— todo funciona como se espera pese a ser las primeras semanas de rodaje.

El Alegría de Gràcia toma el relevo del histórico Can Tosca que llevaba ahí, en Torrent de l'Olla casi con Travessera de Gràcia, nada menos que 75 años. Que en lugar de ser otra cafetería de especialidad, local de brunch o smash burgers se mantenga cierta esencia de barrio —con ese toque actualizado, se entiende— ya es de entrada una buena noticia.

Interior del nuevo Bar Alegría en Gràcia (Barcelona) / Cedida

Tampoco vamos a decir que es una bodega de barrio. ¿Neobodega con una cuidada decoración vintage y una carta sencilla para compartir? Algo así. ¿Pensada para la gente del barrio? Eso siempre es complicado. Como alguna vez ha explicado la gente del Grup Confiteria que de esto sabe un rato, da igual que tú plantees algo como un bar para los locales, porque al final los turistas o los expats de turno también vienen. Es lo que tiene Barcelona.

En cualquier caso y ya sentados en una de las mesas, la carta —que llega escrita en una gran pizarra— replica la oferta del restaurante de Sant Antoni. Una casa que con más de 125 años de historia desde 2019 está en manos de Tomás Abellán. Tapas y platillos de carácter informal pero que tienen detrás una cocina bien resuelta y con pocas florituras y menos complicaciones.

Qué comer en el Alegría de Gràcia

Nos saltamos la omnipresente gilda, que aquí al menos es canónica, para ir a por otro clásico que siempre funciona: anchoa con mantequilla ahumada. La ensaladilla rusa se puede pedir también con gambas al ajillo para darle un plus de sabor y disfrute. La tortilla trufada y el 'bikini de mi infancia' —también con trufa— son dos clásicos de los Abellán que se han convertido también en imprescindibles del Alegría.

Se cotizan a 15 euros la tortilla hecha al momento y a 11 euros el bikini. Nadie dijo que fuera un lugar económico, pero los precios se mueven en lo habitual en este tipo de locales y oferta. Para hacerse una idea, el ticket medio ronda los 30 euros aunque si nos gusta comer y beber, mejor pensar en unos 40 por persona.

Los guisantes y los canelones de tres carnes del Bar Alegría en Gràcia (Barcelona) / Cedida

La moda de los macarrones no ha llegado por ahora aquí, pero además de las tapas también hay platos algo más consistentes, como un canelón de tres carnes muy rico, unos guisantes con butifarra o el calamar a la plancha con mayonesa de tinta. Producto poco tocado, formato de medias raciones pensadas para llenar la mesa de platillos para compartir y una buena selección de vinos donde se mezclan propuestas más tradicionales con otras más en línea con esos vinos de poca intervención que casan muy bien con este tipo de comida.

De postre, aunque la tarta de queso del Alegría —al estilo vasco de La Viña— tiene muy buena fama, quienes estén algo saturados de este dulce harán bien en acabar el menú con el cremosísimo flan que preparan aquí. De nuevo sencillez, espíritu de bar y todo bien cuidado para hacer que algo que lleva años funcionando muy bien ahora lo haga también en este barrio. No hace falta ser adivinos para saber que lo conseguirá.