Fonda Can Miserias, la vuelta del restaurante que cerró por culpa de un programa de televisión

Visitamos este restaurante del barrio de Sant Antoni (Barcelona) para ver cómo se come tras su reapertura: carta sencilla, precios moderados y un menú de 15 euros

Iker Morán, periodista y autor en Hule y Mantel

Periodista

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Interior del restaurante Fonda Can Miserias en Barcelona / Cedida
Interior del restaurante Fonda Can Miserias en Barcelona / Cedida

Siempre se escribe sobre las aperturas, pero casi nunca hay tiempo para hablar de los restaurantes que cierran. Un comentario recurrente y normalmente cierto, aunque a veces ocurre justo lo contrario. Es el caso de Can Miserias (Barcelona): su cierre hace unos años generó decenas de noticias, su reapertura ha pasado mucho más desapercibida.

Es verdad que el cierre fue de esos sonados: tras aparecer en Joc de Cartes y obtener la peor puntuación en la historia de este programa de 3Cat en el que varios restaurantes se enfrentan. El histórico Can Miserias, abierto desde 1921 en el barrio de Sant Antoni, salió bastante mal parado y pocos después de la emisión, cerró. Algo que dio mucho que hablar en los medios locales.

Primero el responsable del negocio, Oriol Vallet, aseguro que cerraban unos días de vacaciones para superar lo ocurrido en el programa y descansar tras cinco años sin parar. Las críticas recibidas durante el programa provocaron una ola de solidaridad de clientes habituales, pero, por lo visto, no fue suficiente y el local cerró definitivamente. Y así estuvo durante más de un año, hasta que volvió a abrir en la segunda mitad del pasado 2025 como Fonda Can Miserias.

Can Miserias: una fonda de barrio

No es solo un cambio parcial de nombre, sino también de propiedad, carta, decoración, instalaciones… Algo que, según las críticas de Joc de Cartes en su momento, le iba haciendo falta a un restaurante con más de un siglo de historia. Pese a, por lo visto, cierta falta de rumbo en los últimos años, en 2016 esta casa ficho al joven cocinero Eduard Losilla, que consiguió dar cierta impronta a la cocina tradicional de esta casa.

Carta de la renovada Fonda Can Miserias y su 'capipota' / Iker Morán y cedida
Carta de la renovada Fonda Can Miserias y su 'capipota' / Iker Morán y cedida

Pero volviendo a la renovada Fonda Can Miserias, la remodelación del comedor ha buscado mantener cierto aire clásico y acogedor, aunque más actual y menos cargado. La clientela del barrio sigue siendo mayoría, empezando por los que en su momento frecuentaban el restaurante original y que vuelven para ver qué ha cambiado. De todos modos, parece que se está recurriendo también a visitas de algunos siempre entusiasmados instagramers para atraer público nuevo.

“Sabemos que en los últimos años el local tuvo una etapa un poco complicada, pero creemos de verdad que este cambio de rumbo es positivo: para Barcelona —en un momento en el que cierran tantos restaurantes históricos y centenarios— y para los vecinos, que vuelven a sentir como suyo algo que ha formado parte de la identidad del barrio durante más de 100 años”, nos explican desde la empresa asesora de restaurantes que se ha encargado del proyecto.

El menú del día a menos de 15 euros —sin postre— en un barrio en el que, como en tantos otros, los precios suben al mismo ritmo que la cantidad de expats empadronados, es uno de sus principales reclamos. La verdad es que no hay ínfulas, preciosismo ni intentar aparentar lo que no es.

Por ejemplo, el menú del día de nuestra visita, apuntado en la pizarra exterior, ofrecía calamares fritos, ensaladilla rusa o ensalada de tomate y ventresca de primero, y, como opciones de segundo, estofado de ternera con patatas, capipota o macarrones gratinados.

Propuesta sencilla, ticket moderado

Platos que forman parte de la sencilla carta del restaurante y que, a primera vista, sorprende por lo contenido de sus precios: ninguno pasa de los 12 euros, aunque es verdad que las raciones son, en general, moderadas de tamaño. Es la idea, nos cuentan quienes están detrás de esta nueva etapa: “Comida de toda la vida, reconocible, sin complicaciones y, lo más importante, a unos precios más que razonables”. 

Las bravas de la Fonda Can Miserias (Barcelona) / Cedida
Las bravas de la Fonda Can Miserias (Barcelona) / Cedida

Las bravas y la ensaladilla rusa, por tantear las tapas clásicas, son correctas. De platos fuertes, un capipota al que le falta cierta intensidad y untuosidad y, siguiendo la recomendación de la casa, unas carrilleras muy jugosas que se sirven con puré de boniato. Las albóndigas, por cierto, también son de los platos que más triunfan.

En las galtas, la salsa está rica, la carne también, la bandeja metálica en la que se sirve le da a todo un aire clásico y casero, pero la velocidad a la que sale todo de la pequeña cocina, la ausencia de esas cazuelas que sugieren la preparación de guisos, y alguna que otra bolsa al vacío que vemos por ahí nos hace pensar que hay más trabajo de ensamblaje, calentado y emplatado que de otra cosa.

Las carrilleras con puré de boniato de Fonda Can Miserias (Barcelona) / Cedida
Las carrilleras con puré de boniato de Fonda Can Miserias (Barcelona) / Cedida

No es un restaurante que pertenezca a ningún grupo con una cocina central, así que no sabemos muy bien si la comida se prepara aquí o viene de algún otro sitio. Es verdad que tampoco es algo que preocupe a la mayoría de clientes que buscan comer correctamente a precio ajustado, pero nos puede la curiosidad e intentamos preguntarlo con delicadeza. No hay una respuesta clara.

Sin grandes pretensiones

Nos gusta, eso sí, lo que nos cuentan. “En Fonda Can Miserias apostamos por una cocina cercana, hecha con producto de proximidad y con ese espíritu que tenían las fondas y los restaurantes populares de antes. Sin grandes pretensiones, y sin querer hacer la revolución, simplemente buena comida, honesta, con un toque más actual, tiene un ticket medio pensado para que prácticamente cualquiera pueda venir”.

Pastel de galletas de la Fonda Can Miserias (Barcelona) / Iker Morán
Pastel de galletas de la Fonda Can Miserias (Barcelona) / Iker Morán

En los postres, entre clásicos locales, sorprende un pastel con galletas, crema, chocolate y nata. Sencillo y muy rico, similar a las tradicionales tartas de cumpleaños, aporta, ahora sí, cierto toque casero. Se trata de una tarta —nos explica el atento camarero— de origen armenio que los nuevos propietarios han decidido incluir, como una suerte de guiño propio en una carta muy tradicional.

La nueva Fonda no es Can Miserias. Y, si hacemos caso a la televisión, eso sería una buena noticia. La idea de mantener su filosofía y reivindicar la historia de la casa es buena, se agradece en el barrio y la ciudad, y todo está suficientemente correcto y bien de precio como para que los clientes salgan contentos. Pese a ello, da la sensación de que en el camino se ha perdido el alma de una casa centenaria. No basta con poner “desde 1921”. También hay que cocinar. // Fonda Can Miserias. c/del Comte Borrell, 106, Eixample, 08015 Barcelona. Tel.: 655 609 926.