Es una tendencia instalada desde hace ya un tiempo en el mercado de bebidas y que parece imparable. El consumo de alcohol está cayendo y las marcas del sector se adaptan con propuestas 0,0 o con graduaciones por debajo de lo habitual en licores, vinos o cervezas. Las bebidas denominadas NOLO —no or low alcohol— están en auge y eso provoca movimientos curiosos en las compañías del sector o en otras que quieren también disputar esta batalla.
Es el caso de Vichy Catalán, la conocida empresa catalana de agua con gas, pero cuyo porfolio, en realidad, incluye también bebidas con sabores que se postulan como alternativas más saludables a los refrescos. Lo que seguramente es menos conocido es que esta empresa también tiene su propio vino: Viña Chy.
Ha sido uno de los productos mostrados durante la reciente edición del salón Alimentaria 2026, donde la empresa catalana ha estado presente. “Blanco y rosado chispeante” se puede leer en las etiquetas. Y, frente a lo que cabría pensar, no se trata de un vino sin alcohol, sino uno de baja graduación, con, concretamente, 7 grados.
Viña Chy: un vino que existe desde 2013
Tras la sorpresa inicial, nos sentamos en la barra del stand de Vichy Catalán, dispuestos a catar este vino espumoso que, en realidad, no puede denominarse así, al estar elaborado con una base de vino a la que se le añade, claro, agua con gas. De este modo se consigue esa graduación tan baja y la burbuja, su principal atractivo.
Pero la segunda sorpresa llega al descubrir que esta “bebida a base de vino” —esa es su definición legal— en absoluto es nueva. Así nos lo recuerdan los portavoces de la compañía, apuntando que se presentó originalmente en 2013.

¿Vichy Catalán tiene un vino desde hace más de 10 años y nos enteramos ahora? Eso parece. Es verdad que, según nos cuentan, ha estado un poco escondido en el catálogo, pero ahora ha vuelto a primera fila, aprovechando precisamente ese auge de las bebidas con menos alcohol.
Aunque en su momento había también un tinto, por ahora solo se ofrece una referencia de vino blanco y otra de rosado. En ambos casos se trabaja con vinos de Valdepeñas de la bodega Casa de la Viña, en Ciudad Real. Para el blanco se usa un vino elaborado con chardonnay, sauvignon blanc y macabeo, mientras que el rosado lleva petit verdot y tempranillo.
Para un copeo fresco
Las burbujas de Vichy Catalán no solo sirven para rebajar el alcohol hasta esos 7 grados que, por cierto, también impiden que se pueda hablar de vino al estar por debajo de la graduación mínima que marca la legislación. Además, le dan cierto carácter de refresco, alejándose de la burbuja más fina que se puede encontrar en los espumosos, fruto de una o dos fermentaciones.
Pese al conocido toque salado de esta popular agua con gas, en el caso del vino manda lo dulce. Se supone que es parte del atractivo de este tipo de bebidas, pero también aleja al consumidor que busca un perfil más parecido a un vino estándar y distanciado de esos toques marcadamente dulzones que abundan en los vinos desalcoholizados.
Pensado para tomar muy frío —así lo recuerda la etiqueta— no es una bebida ideada para amantes del vino, pero sin duda puede tener su público para un copeo fresco y sin grandes aspiraciones enológicas. Y sí, por supuesto que íbamos a hacer el chiste del agua convertida en vino, pero resulta que Vichy Catalán ya lo hizo en 2013, cuando estrenó estas bebidas.

