Ideas para comer rápido y sano en las olas de calor: cómo mejorar ensaladas y platos básicos

El mejor consejo con las altas temperaturas es llenar la nevera y congelador con alimentos frescos que contengan mucha agua para alimentarse e hidratarse bien

Inés Butrón. Autora en Hule y Mantel

Escritora, periodista y profesora de Historia de la gastronomía

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Ensalada de pulpo y patatas. Receta de Inés Butrón. Foto de Antonio Ron
Ensalada de pulpo y patatas. Receta de Inés Butrón. Foto de Antonio Ron

La subida de las temperaturas ha puesto en jaque nuestra salud. Ya no se trata de adaptar nuestra dieta a las continuas olas de calor, sino la vida misma, organizar nuestra forma de comer, dormir y trabajar en función de unas canículas extremas. Con todo, es posible sobrevivir a tanto sol de justicia siguiendo algunas ideas claves.

Llena tu nevera y congelador con alimentos frescos que contengan mucha agua: tan importante es comer como beber, alimentarse e hidratarse. La naturaleza, que lleva una eternidad adaptándose, nos proviene de lo necesario.

Basta echarle una ojeada a los recetarios mediterráneos y veremos como están plagados de frutas muy jugosas que rezuman agua y de hortalizas que al acompañarlas de otros alimentos y un poco de sal dejaban en los cuencos abundante agua de vegetación que, al unirse al pan, formaban un plato completo y nutritivo. 

Sopa de pepino con manzana y yogurt. Receta de Inés Butrón. Foto de Antonio Ron
Sopa de pepino con manzana y yogurt. Receta de Inés Butrón. Foto de Antonio Ron

Gazpachos y ensaladas 

De esta simple observación surgen todo tipo de sopas frías, gazpachos y salmorejos que podemos preparar en diez minutos con un simple vaso americano y guardar en la nevera. 

A nosotros nos encantan los gazpachos acompañados de cualquier fruta, desde la sandía, el melón, las cerezas o los higos o la clásica sopa de pepino y manzana que es perfecta al volver de la playa. Nos gusta añadirle a este dúo básico un yogurt griego, un diente de ajo, aceite de oliva en poca cantidad, hierbabuena o menta y albahaca más un poquito de agua fría. 

Las ensaladas de lechuga mustia no apetecen lo más mínimo y son una pérdida de dinero. ¿Cuántas bolsas o lechugas has tirado casi enteras? Preferimos la alternativa de las judías verdes, las endivias --u hojas de lechuga trocadero sobrante--  rellenas con manzana, zanahoria y col rallada con salsa de mahonesa y mostaza antigua,  las bases de patata o legumbre y, por supuesto los tomates siempre que estén sazón.

 

Para que queden perfectas las judías verdes se han de escaldar brevemente --lo que algunos llaman cocción a la inglesa-- y luego enfriarlas rápidamente, ponerlas en un bol y rociarlas con aceite. Las cubres con papel film y luego vas haciendo diferentes ensaladas con atún en conservas, anchoas, tomates, remolacha en vinagreta, cebolla encurtida, todo tipo de vinagrillos, desde la alcaparra a los propios tallos tan populares en Murcia, trocitos de pavo o jamón, salmón ahumado, quesos tiernos de todos tipos…Si no te gustan las judías verdes prueba el bróquil cocido. 

Ensalada murciana de tomates, cebolla encurtida, bonito y tallos de alcaparras. Receta de Inés Butrón. Foto de Antonio Ron
Gazpacho con higos, ricotta y avellanas. Receta de Inés Butrón. Foto de Antonio Ron

Alimentos de cuarta gama 

Ayúdate con alimentos de cuarta gama. Obviamente son más caros, pero considero que son muy útiles en caso de urgencia. 

Las mini patatas que se cuecen al microondas en siete minutos son la base perfecta para preparar cualquier tipo de ensaladas de patatas: las papas aliñás, las ensaladas alemanas o las que tú te inventes a a base de añadir conservas de pescado o una pata de pulpo que tenías en la nevera.

La despensa es indispensable. Los botes de legumbres cocidas, el arroz largo que se cuece en 10 minutos, alguna salazón como las anchoas o una buena mojama de atún, un bonito del Norte maravillosamente embotado en aceite oliva, los tomates secos, los patés de anchoas o de olivas (la tapenade provenzal), por supuesto, algún embutido de tu gusto y quesos de diferentes tipos, pan de calidad y huevos.

Bocadillos y bases de platos preparados 

Con esto puedes componer bocadillos perfectos de sardinas y piparras con rodajas de tomate, un báguel de queso crema, salmón y unas hojas de alabahaca, o uno de tortilla a las finas hierbas. 

Algunos platos preparados se pueden retocar y servir de base para platos más completos e interesantes. Por ejemplo, la típica ensaladilla rusa congelada –algo sosa–. Añádele unas gambitas congeladas y cocidas, unos palitos de surimi, una salsa rosa exprés, tuesta pan de brioche y ponla dentro. La verás con otros ojos. 

Sandwich de ensaladilla de marisco y pan de brioche. Receta de Inés Butrón. Foto de Antonio Ron
Sandwich de ensaladilla de marisco y pan de brioche. Receta de Inés Butrón. Foto de Antonio Ron

Otro ejemplo clásico es el del pollo asado del que todo el mundo tira la pechuga reseca que nadie quiere. Córtala a pedacitos, sofríela con abundante cebolla, un poco de sazonador, bastante queso bien fundente y hazte una buena fajita.  Añade unos nachos o unos trozos de aguacate con bastante limón y tendrás una cena  improvisada en homenaje a la cocina mexicana.  

Caballa en piriñaca. Receta de Cádiz. Receta Inés Butrón. Foto Antonio Ron
Caballa en piriñaca. Receta de Cádiz. Receta Inés Butrón. Foto Antonio Ron

Algunos platos calientes o tibios pueden ser instantáneos y no nos llevarán más de veinte minutos de preparación. A nosotros nos encanta la caballa en piriñaca, un plato gaditano casi idéntico al pico de gallo mexicano --tomate, cebolla y pimiento finamente cortadito, aliñado con aceite de oliva y vinagre-- sobre el cual ponemos el pescado azul. Si no te gustan las caballas porque le temes a las espinas, cámbialo por un filete de dorada o lubina sin ningún problema.