Osona Cuina amplía horizontes. El colectivo gastronómico ha anunciado la incorporación de cuatro nuevos proyectos que elevan hasta quince el número de restaurantes e iniciativas que forman parte de una asociación que, casi tres décadas después de su nacimiento, mantiene intacta la voluntad de reivindicar la cocina, el producto y la identidad gastronómica de la comarca.
Las nuevas incorporaciones son A Lloc (Torelló), liderado por Ernest Sabatés y Pol Cordomí; Mas Estanyol (El Brull), con Elisenda Cañet al frente; Vins Riera (Sant Hipòlit de Voltregà), impulsado por Marçat Curriu, Martí Mallol y Lluís Parareda, y La Canal (Tona), dirigido por Ethan Álvarez y Arnau Salvans. Los cuatro proyectos aportan perfiles y sensibilidades diferentes y amplían la presencia territorial de Osona Cuina.
Con ellos, el colectivo queda integrado también por Bareku, Can Fortuny, El Bart, Insòlit, La Competència y Via Restaurant, todos ellos en Vic; además de Ca la Cinta (L'Alou), Cafè del Mig (Perafita), Can Ton (Santa Eulàlia de Riuprimer), Fonda Sala (Olost) y Mas Monells (Sant Bartomeu del Grau). En conjunto, quince proyectos comparten una filosofía basada en el arraigo al territorio, el respeto por el producto y la voluntad de proyectar Osona como destino gastronómico.
Un proyecto nacido en 1998
Para entender el significado de este crecimiento hay que remontarse a noviembre de 1998. Osona Cuina nació de la unión de un grupo de restauradores que decidieron sumar esfuerzos para reivindicar la gastronomía y los productos de la comarca. En aquel momento, la apuesta por trabajar colectivamente alrededor de conceptos como cocina, territorio y producto era todavía pionera.
Entre los establecimientos que pusieron en marcha el proyecto estaban El Boccatti, Ca l’Ignasi, Ca l’U, Can Jubany, Fonda Sala, L’Estanyol, Mas Albereda y Torres Petit. El grupo fundador llegó a estar formado por trece establecimientos y sentó las bases de una asociación que acabaría convirtiéndose en uno de los principales altavoces de la gastronomía osonense.

Nombres como Josep Girabent, Nandu Jubany, Joan Font, Manel Molera o Toni Sala estuvieron vinculados a aquella primera etapa. Sala, precisamente, ejerció como presidente de Osona Cuina desde su creación hasta 2012, cuando tomó el relevo Josep Girabent, también miembro fundador.
A lo largo de los años, el colectivo ha experimentado diferentes etapas y relevos generacionales. En 2018, coincidiendo con su vigésimo aniversario, buena parte de los cocineros históricos cedieron el protagonismo a una nueva generación. El objetivo era renovar la asociación sin perder la esencia con la que había nacido: trabajar conjuntamente para hacer visible la gastronomía del territorio.
Del producto local al mapa gastronómico
Esa voluntad de hacer comarca ha acompañado a Osona Cuina durante toda su trayectoria. La asociación ha defendido productos tan vinculados al territorio como la trufa, las setas o el cerdo y ha impulsado iniciativas que han contribuido a convertir la gastronomía en una herramienta de promoción de Osona. Entre ellas destaca el Dijous Llarder de Vic, que se ha consolidado como una de las citas gastronómicas y populares más reconocibles de la comarca.
El colectivo afronta ahora una nueva etapa con una mirada puesta en el futuro, pero también en su propia historia. En 2027 comenzará la conmemoración del 25º aniversario del Dijous Llarder de Vic y, a partir del otoño de ese mismo año, arrancará la celebración de los 30 años de Osona Cuina, que culminará en 2028.
Las nuevas incorporaciones llegan, por tanto, en un momento simbólico. Para la asociación, sumar nuevos proyectos significa incorporar talento y nuevas miradas, pero también garantizar la continuidad de un modelo basado en compartir conocimiento y experiencias.
Osona Cuina quiere reconocer, además, el papel que durante estas casi tres décadas han desempeñado productores, patrocinadores, colaboradores, entidades y administraciones. Su complicidad ha permitido reforzar el vínculo entre gastronomía y territorio y dar mayor visibilidad a los productos y profesionales de la comarca.
Con quince miembros, Osona Cuina vuelve a mirar hacia adelante sin renunciar a sus orígenes. Tres décadas después de aquella primera alianza entre restauradores, el reto continúa siendo el mismo: que Osona se conozca también a través de sus cocinas y que el producto, las personas y el territorio sigan siendo el principal ingrediente de su identidad gastronómica.

