La Raspa VK y Plademunt firman las mejores torrijas de Madrid 2026 según ACYRE

ACYRE elige las mejores torrijas de restauración de Madrid 2026: de una receta clásica con pan brioche casero a una innovadora versión en forma de donut y bautizada como 'torridonut'

La mejor torrija innovadora, el 'torridonut' de Plademunt (Madrid) / cedida
La mejor torrija innovadora, el 'torridonut' de Plademunt (Madrid) / cedida

Las torrijas son uno de los postres tradicionales de la Semana Santa, con permiso de las monas, los huevos de Pascua, los pestiños, los bartolillos y otros dulces de sartén. En Madrid se celebran dos concursos que tienen como objetivo premiar este dulce, cuyos orígenes provienen de la cocina de aprovechamiento: el objetivo era poder comer el pan que se había endurecido empapándolo en leche o vino, con azúcar o miel, y friéndolo en aceite de oliva para que durara más tiempo. 

El primero de estos concursos, organizado por la Asociación de Cocineros y Reposteros de Madrid (ACYRE), ha vuelto a coronar las mejores torrijas —tradicional e innovadora— elaboradas en el ámbito de la restauración, confirmando la evolución constante de un clásico que cada año gana en técnica, creatividad y producto.

Y ya conocemos los nombres de los ganadores: La Raspa VK y Plademunt firman las mejores torrijas de Madrid en 2026.

El certamen, celebrado este 23 de marzo en la Escuela Superior de Hostelería y Turismo de Madrid, ha reunido a algunos de los principales nombres de la repostería madrileña, que han competido con propuestas que debían incluir al menos dos ingredientes con el sello M Producto Certificado, reforzando así el compromiso con la calidad y el producto local.

El nivel, según la organización, ha vuelto a ser especialmente alto, con propuestas que van desde versiones muy fieles al recetario clásico hasta creaciones que llevan la torrija a terrenos completamente nuevos, tanto en técnica como en formato.

Mejor torrija tradicional: La Raspa VK

La mejor torrija tradicional de Madrid 2026 es la que elabora Paula Beer en La Raspa VK, en Puente de Vallecas. Su propuesta parte de una receta reconocible, pero ejecutada con precisión: pan brioche casero, empapado en una leche infusionada con canela, limón y naranja.

La torrija tradicional de La Raspa VK (Madrid) / Cedida
La torrija tradicional de La Raspa VK (Madrid) / Cedida

Ubicado en el Mercado de Numancia, este pequeño puesto se ha convertido en uno de los referentes del barrio gracias a una propuesta gastronómica que mezcla recetario castizo y creatividad contemporánea. La Raspa VK funciona como barra informal donde conviven tapas tradicionales, focaccias, brioches y una oferta dulce que gana cada vez más protagonismo, siempre con una filosofía basada en producto de temporada y precios accesibles.

Uno de los aspectos diferenciales de su torrija es la técnica: en lugar de freír, la torrija se carameliza con mantequilla, lo que permite obtener un exterior dorado y un interior extremadamente jugoso. El resultado es una torrija que, según explica la propia autora, “recuerda a las que hacían las abuelas”, apelando directamente a la memoria gustativa.

El podio en esta categoría lo completan Pastelería Manolo by Hermanas Manzano, en segunda posición, y El Rincón de Antonia, en tercer lugar.

Mejor torrija innovadora: 'torridonut' de Plademunt 

En la categoría de innovación, el primer premio ha sido para Plademunt, el restaurante de Iván Plademunt, ubicado en Alcalá de Henares, gracias a una propuesta bautizada como 'Torridonut'. 

Plademunt es mucho más que un restaurante al uso: combina cocina, panadería y escuela gastronómica en un mismo espacio, con una programación habitual de talleres, catas y actividades culturales. El proyecto apuesta por una cocina de mercado que reinterpreta el recetario tradicional con un enfoque creativo, donde el producto de temporada y la elaboración artesanal marcan la carta.

La mejor torrija innovadora, el 'torridonut' de Plademunt (Madrid) / cedida
La mejor torrija innovadora, el 'torridonut' de Plademunt (Madrid) / cedida

La elaboración de su propuesta ganadora parte de una reinterpretación del hornazo de Alcalá, una masa dulce tradicional, tipo mona, sobre la que se construye esta torrija con forma de donut. "Es un proceso de casi cuarenta horas: elaboramos la masa, la fermentamos, cortamos y freímos con forma de donut. Cuando está recién frita lo que hacemos es inyectarle una leche que hemos infusionado durante cuatro horas con azúcar, canela, naranja y limón", explica Plademunt.

Luego, la dejan reposar durante doce horas para que la miga se vaya deshaciendo. Una vez terminada, se reboza en azúcar y canela, dando lugar a una pieza que mezcla tradición, técnica y un formato completamente inesperado. 

El segundo y tercer puesto en esta categoría han sido para Inclán Brutal Bar y Formentor, respectivamente, consolidando una final donde la creatividad ha marcado la diferencia.

Todas las torrijas participantes

Esta edición de concurso también ha contado con otros participantes, nombres que también deberíamos poner en nuestro radar gastronómico. Así, enn la categoría Tradicional participaron: Chef Aberani, con Fabrizio Aberani al frente; El Rincón de Antonia, con Saida El Mrabet Nadi; La Raspa VK, con Paula Beer; Pastelería Manolo by Hermanas Manzano, con Miguel José Gutiérrez, y Marcano, con Wilfredo C. Castro.

La categoría de Innovación estuvo compuesta por: El Paraíso, con Alberto Sobrino; Formentor, con David Cristóbal; Inclán Brutal Bar, con Javier Alfaro; Plademunt. El Restaurante Imaginario, con Iván Plademunt, y Cakery Rocks, con Larissa Abache.

Más allá de los ganadores, el certamen vuelve a evidenciar el buen momento que vive la torrija en la restauración madrileña. Un postre que ha pasado de ser una receta de aprovechamiento doméstico a convertirse en un icono gastronómico reinterpretado en clave contemporánea, donde el brioche sustituye al pan tradicional y técnicas como la caramelización han desplazado en muchos casos a la fritura.