SSSpresso, el bar de Lavapiés que convierte el café de especialidad en cócteles

Café de especialidad, cócteles, DJ sets y repostería elaborada por las Hermanas Clarisas: SSSpresso explora nuevas formas de beber café cuando cae la noche

Sarah Serrano

Historiadora y comunicadora gastronómica

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Uno de los cócteles de SSSpresso en Lavapiés (Madrid) / Cedida
Uno de los cócteles de SSSpresso en Lavapiés (Madrid) / Cedida

Madrid lleva años educando el paladar a golpe de V60, flat white y discursos sobre trazabilidad. La ciudad ha aprendido a hablar de acidez brillante y fermentaciones controladas, pero había una franja horaria huérfana para los fanáticos del café. ¿Qué pasaba con ese público que distingue un etíope natural de un lavado colombiano cuando cambia la luz del día por la de una barra?

En Lavapiés, barrio donde las ideas rara vez piden permiso, alguien decidió que el café no tenía por qué retirarse a las seis de la tarde. Así nació SSSpresso, un lugar que levanta la persiana cuando las cafeterías echan el cierre.

El café se integra en la coctelería

Su propuesta, aparentemente sencilla, busca integrar el café de especialidad en el mundo de la coctelería. Pero no hablan de 'cócteles con café', sino de coffftailsss. El guiño es deliberado, casi performativo. El café es el eje sobre el que gira todo lo demás: destilados, vermuts, vinos generosos y especias.

 SSSpresso en Lavapiés (Madrid) / Cedida
SSSpresso en Lavapiés (Madrid) / Cedida

No aparece como topping ni como nota anecdótica; se integra desde el origen de la receta. A veces en forma de espresso recién extraído, otras como infusión en vodka, como licor de café de distintos orígenes o mediante extracciones en frío donde el agua se sustituye por alcohol para intensificar la textura y la profundidad.

La carta está organizada por niveles de energía que la cafeína otorga. High (alto), medium (medio) o low (bajo). Una clasificación que parece pensada para quienes viven entre el culto al rendimiento y el deseo de que la noche dure. Se agradece, además, que todo pueda pedirse descafeinado si se avisa previamente.

Dialogando con los cócteles clásicos

En la barra se percibe una voluntad clara de diálogo con la tradición. Se aprecia en preparaciones como el espresso martini, que tiene su versión ortodoxa —vodka, licor de café y espresso—, pero también hay interpretaciones que se mueven con más libertad. Un cóctel con whisky, vermut, jerez y café colombiano evoca la estructura de un Manhattan sin recurrir a ingredientes clásicos.

Uno de los cócteles de SSSpresso en Lavapiés (Madrid) / Cedida
Uno de los cócteles de SSSpresso en Lavapiés (Madrid) / Cedida

El Bloody Hausss mezcla tomate, mostaza, pimienta, sal de apio, limón y café, en una versión que conserva la base vegetal pero introduce un matiz tostado inesperado. El bloody mary tiene otra versión llamada “tomate maduro”, con moscatel de Jerez, amontillado, tequila y albahaca, que evoluciona lentamente en el vaso: primero café, después fruta blanca, siempre una nota verde que sostiene el conjunto.

Nada resulta estridente, pese a la idea preconcebida que se pueda tener. Y para quienes prefieren moverse en otra frecuencia, la carta incluye opciones sin alcohol, de baja graduación y un apartado dedicado en exclusiva al licor de café.

Un espacio que se inspira en el café

Detrás de toda esta coreografía líquida está Frederick Joel Castillo Javier (Neiba, República Dominicana, 1994), uno de esos bartenders de ritmo pausado que entienden de hospitalidad. Ganador del Negroni Challenge España en 2025 y con una década de oficio, encontró en el café un territorio nuevo.

Lo interesante es que no lo aborda como un fetiche, sino como una herramienta. El café, explica el barman, tiene perfiles sensoriales muy definidos; si buscas más acidez o más dulzor, sabes hacia dónde ir. Esa claridad permite jugar sin perder el rumbo.

Cóctel y local deSSSpresso en Lavapiés (Madrid) / Cedida
Cóctel y local de SSSpresso en Lavapiés (Madrid) / Cedida

El espacio acompaña la narrativa sin caer en el exceso conceptual. El estudio Codoo Studio tomó como punto de partida los colores de un espresso martini —la espuma crema, los marrones profundos, los ocres y negros que aparecen cuando el cóctel se asienta— para crear una atmósfera inmersiva. Esa paleta se despliega en paredes, barra y asientos, generando un ambiente que, al caer la noche, roza lo cinematográfico.

Afuera, un gran ventanal espejo conecta con la calle y recuerda que esto sigue siendo Lavapiés, a la par que sirve de escenario para selfies imprevisibles en un inteligente movimiento de marketing.

Repostería de las Hermanas Clarisas

Y entonces aparecen los dulces. Porque a nadie le amarga un dulce, y aquí la frase cobra sentido: los cócteles se acompañan de repostería artesanal elaborada por las Hermanas Clarisas de la Purísima Concepción de Siruela.

Yemas, tejas de almendra, mazapanes cubiertos de chocolate. La escena es anacrónica —monjas de clausura y DJ set bajo el mismo techo conceptual—, pero funciona. El dulzor conventual encuentra en las notas tostadas del café un contrapunto natural, casi lógico.

Porque sí, hay DJ. Y la música no es un accesorio. Los fines de semana suenan sesiones que transitan del funky al house con diferentes personalidades a los platos, y cuando no hay cabina en marcha, el bartender deja un cuaderno para que la gente escriba qué quiere escuchar. Un gesto sencillo que convierte la banda sonora en conversación colectiva. Han empezado también a participar en las cada vez más frecuentes coffee parties: encuentros donde la cafeína y el baile conviven.

SSSpresso abre de miércoles a domingo y alarga la noche los viernes y sábados. No pretende ser una cafetería tardía ni una coctelería clásica; se mueve en esa franja intermedia donde el café abandona su papel diurno y se adapta al ritmo nocturno sin perder identidad. En una ciudad que ha hecho del café de especialidad casi un credo, esta coctelería propone algo menos explorado. No como gesto radical, sino como evolución natural de una tendencia al alza. // SSSpresso. c/de la Torrecilla del Leal, 9, Centro, 28012 Madrid. 

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