El ascenso de Enigma (Barcelona) en la lista The 50 Best Restaurants continúa lento pero seguro. Puesto #82 en 2023, #59 al año siguiente, en 2025 entró por primera vez en el grupo de los 50 mejores escalando hasta el #34 y ahora llega ya al #29 en la nueva lista que acaba de presentarse en Lima.
Es solo cuestión de tiempo —y votos, suponemos— que entre en el top 10 y se coloque más arriba, así que la lista es obligada o al menos inevitable si hablamos de Albert Adrià: ¿llegará antes eso o la tercera estrella Michelin? Porque seguro que, en algún momento, ocurren ambas cosas.
Con la segunda opción bromeaba hace pocos días, durante los Premio Montagud, Xabi Alba, jefe de sala del restaurante. Tampoco hay prisa, comentaba con media sonrisa. No es ningún secreto que la segunda se hizo esperar mucho más de lo que parecía lógico. No solo para Adrià y su equipo, claro, sino para la mayoría del sector gastronómico que se preguntaban en voz alta y desde hace tiempo cómo era posible que un restaurante del nivel de Enigma luciera solo una estrella.
Pero de Michelin hablaremos dentro de unos días desde Huesca, hoy toca 50 Best o, como se hacen llamar ahora, The 50. El restaurante Etxebarri (Axpe, Vizcaya) llega por fin a lo más alto, convirtiendo a este asador vasco en el mejor del mundo.
DiverXO, también aspirante a este reconocimiento, retrocede hasta el puesto #9. Son las dos noticias más relevantes de una edición en la que se repiten dinámicas de la anterior: la atención mediática ha caído de forma muy notable e incluso, el siempre mediático Dabiz Muñoz, parece ya no dar tantos titulares en la prensa nacional. ¿Nos hemos cansado de la alta cocina y los cocineros estrella? Bittor Arginzoniz, flamante número uno, no parece cuadrar con ninguna de las dos opciones.
Enigma y su menú a 280 euros
Volviendo a Barcelona, Enigma se consolida como una de las referencias en auge del país. Con Disfrutar ya en su propio Olimpo para quienes han sido número uno del mundo, y ahora ya no pueden repetir, el restaurante de Adrià vuelve a ser el único catalán en figurar entre los mejores del mundo, según The 50.
Una casa que, tal vez para sorpresa de muchos, se define como de producto y temporada. Algo fácil de entender si se ha comido allí porque, efectivamente, esas dos son las piezas básicas de un puzzle al que se suma una técnica y precisión puesta al servicio de la vanguardia y la creatividad. Y una sala magnífica, por cierto.
Estamos hablando del heredero natural de El Bulli, cuyo legado reivindican desde hace tiempo con claridad. No es una cuestión de apellidos, es que Albert Adrià estaba allí cuando toda aquella revolución estaba ocurriendo.
Desde 2023 Enigma apuesta por un único menú degustación, que ahora mismo se cotiza a 280 euros el cubierto. Un formato que, en principio, Adrià rehuyó al reabrir tras la pandemia de 2020 y donde se intento conquistar al público local con la carta e incluso una propuesta informal por las tardes, en la que se llegaron a servir hamburguesas. Cuenta la leyenda que aquello no gustó a Michelin, que durante años le castigó por salirse del guion.
“Hay que probar, experimentar”, explicaba en su momento el chef. El dinamismo de su menú, que va cambiando según la temporada y también marcado por la creatividad de cocina es otra de las marcas de esta casa.
Ahora mismo están sirviendo el menú de otoño "versión 103", por si la cifra permite hacerse una idae del ritmo que manejan. Paralelamente, Adrià nunca oculta sus ganas de abrir otros negocios de cocina más sencilla y, claro, ticket más moderado. Por ahora tiene una heladería en Las Ramblas, planes en el Tibidabo y seguro más ideas en la recamara. Apostar por un local especíalizado en un único producto es, desde hace ya tiempo, una de las ideas que suele mencionar.
Los criterios de The 50
Mientras tanto, en el universo 50 Best repasar la lista permite comprobar que, más allá de subidas, bajadas y entradas, la esencia no ha cambiado. Los criterios de selección y la votación son, por muchas veces que se explique, uno de esos misterios insondables que dan siempre temas de conversación en el circo gastronómico.
Se supone que una larga lista de misteriosos votantes —algunos no tanto, incluso se presentan como tal— reparten puntos por todo el mundo. Es complicado aguantar la carcajada imaginando que el mismo criterio que sirve para aupar a lo más alto a Bittor y su obsesión con el fuego también considera que el lujo provocador de The Alchemist disfrazado a ratos de crítica social merece estar en ese podium. Y, muy posiblemente, en el número uno el próximo año o el siguiente.
Pero así es The 50. Su lista, sus normas, como suele decirse. Mientras tanto, Enigma poco a poco, sin hacer mucho ruido sigue subiendo.