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El origen del roscón de Reyes: historia, simbolismo y sorpresas de un dulce con raíces romanas

De las Saturnales romanas al haba y la figurita del rey: el viaje histórico del roscón hasta nuestros días, un dulce que celebra el ciclo del tiempo y la fortuna

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Detalle de un roscón de Reyes / Canva
Detalle de un roscón de Reyes / Canva

Para entender nuestras tradiciones gastronómicas, hemos de echar la vista atrás. En estos momentos estamos inmersos en las fiestas navideñas, disfrutando de reencuentros familiares, muchas veces vehiculados a través de la gastronomía, en forma de aquellas recetas que dejaron nuestros seres queridos antes de marchar.

Existen también otras recetas típicas de estas fechas cuyo origen no podemos trazar con tanta naturalidad. La que hoy nos ocupa es la que marca el final de las fiestas, pero que, al mismo tiempo, por su forma, nos recuerda la naturaleza cíclica de la vida. Hablamos del roscón de Reyes, esa masa circular que esperamos cada año, con la incertidumbre de qué nos depararán las sorpresas que esconde su interior y, por extensión, el año que acabamos de iniciar.  

La cristianización del roscón: de las Saturnales romanas a la fiesta de Reyes

Como su propio nombre indica, el roscón de Reyes tiene un significado religioso, no en vano forma parte de una festividad que fue moldeándose con el paso de los siglos al amparo de las prerrogativas de esta religión. El nombre de este dulce circular nos recuerda la aparición de unos seres emblemáticos de la Biblia, los reyes de Oriente que, siguiendo la famosa estrella, llegaban a Belén cargados de regalos para el Niño Jesús, los presentes que justifican la celebración del día de Reyes actual. 

La religión está tan imbricada en la tradición navideña, que podríamos llegar a pensar que los platos y dulces que degustamos en estas fechas surgieron de ella. La religión cristiana es, a fin de cuentas, tan omnipresente como este dulce en las mesas del 6 de enero en toda España. 

Elaboración del Roscón de Reyes de Oriol Balaguer /Luis Miguel Añón
Elaboración del Roscón de Reyes de Oriol Balaguer / Luis Miguel Añón

Sin embargo, como se suele decir, las apariencias engañan. El origen del roscón de Reyes se remonta muchos siglos atrás. En concreto, a la época precristiana, como tantas otras tradiciones que fueron adoptadas por el cristianismo.

Entre las muchas tradiciones romanas de que tenemos constancia, destaca la importancia que se le otorgaba al pan, el primer alimento, símbolo de la capacidad humana de modelar la naturaleza en su propio beneficio. Para los romanos, existía el pan de diario y el que se cocinaba para ocasiones especiales. El último era un pan enriquecido con productos diferentes, más o menos nobles, y que estaba cargado de un cierto significado. 

En la cultura romana, el pan formaba parte, por ejemplo, del ritual del matrimonio, cuando una torta de pan simbolizaba el traspaso del deber de cuidado de la mujer de una familia a otra. Era también el pan uno de los alimentos indispensables en los sacrificios que se ofrecían a los manes —los antepasados divinizados— durante las Paternalia, como contábamos en este artículo. 

Otra de las celebraciones en que el pan tenía un significado especial era las Saturnalia y es entonces cuando encontramos la semilla del roscón de Reyes. Las Saturnales se celebran durante el mes de diciembre en homenaje a Saturno, dios de la agricultura, para conmemorar el final de la temporada de cosecha. Uno de los alimentos que no podía faltar era un pan en forma de rosca, enriquecido con higos, miel y frutos secos, que se repartía entre las clases bajas —los campesinos y los esclavos—.  

El haba y la figurita del Roscón de Reyes: origen y significado

Se cuenta que en el interior de la rosca de pan se guardaba un haba que, en caso de ser encontrada por un esclavo, le garantizaba la libertad durante las Saturnalia. Si la encontraba un campesino, se le colmaba de comodidades. En general, el haba simbolizaba la prosperidad y la fortuna para el año venidero

Roscón de reyes con figuritas /Canva
Roscón de reyes con figuritas / Canva

La evolución del roscón de Reyes y de sus sorpresas no ha sido lineal en el tiempo, más bien al contrario. Según cuenta Carmen P. Acal para El Diario de Sevilla, con la cristianización de las tradiciones paganas a partir del siglo IV d.C, la tradición de la rosca de pan enriquecido fue desapareciendo poco a poco. Sí que se mantuvo en Francia, al igual que la connotación positiva del haba, aunque esto cambió con la llegada de una segunda sorpresa. 

La nueva sorpresa heredó aquella buena suerte que auspiciaba el haba primigenia. Actualmente, encontramos la figurita de los Reyes, pero antiguamente quienes soñaban con la prosperidad para el año entrante esperaban hallar una moneda al morder la masa de roscón

Esto fue cambiando, una vez más, debido a la influencia cristiana que entiende la figurita del rey como símbolo del nacimiento de Cristo y el roscón, de la epifanía —la revelación de Jesús no solo a los Reyes Magos, sino al mundo entero— y, por extensión, también la eternidad (de ahí la forma circular de la masa)

La evolución de la masa del Roscón de Reyes: del pan romano al brioche actual

Hay que tener en cuenta que siempre que nos referimos al antecedente del roscón de Reyes como un pan enriquecido no hablamos de una masa tipo brioche, como la que disfrutamos actualmente, cargada de azúcares y mantequilla, sino de una masa de pan sencillo ligeramente adulterada con endulzantes naturales —higos, dátiles, entre otros— .

Como recogíamos en el artículo sobre los panes dulces de Navidad, la masa “briochée” no es más que una evolución de una masa enriquecida con mantequilla o grasa de riñonada de cordero, de la que no tenemos constancia aquí en España al menos hasta el siglo XIII, es decir, hasta la época andalusí. 

Roscón de Reyes Oriol Balaguer elaborado artesanalmente / Luis Miguel Añón
Roscón de Reyes Oriol Balaguer elaborado artesanalmente / Luis Miguel Añón

El roscón que consumimos ahora, como la coca de Sant Joan, sí se prepara con masa brioche —una masa a base de mantequilla, huevos, aromatizantes varios y, cómo no, una harina con la fuerza suficiente como para soportar la gran carga de grasa de estos ingredientes y que hace que la masa crezca, con ayuda de un leudante, a pesar de ellos—.

Teniendo cuenta que la masa “briochée” fue introducida en la península por los musulmanes y que uno de los aromas característicos del roscón de Reyes es el azahar, no resulta descabellado pensar que podríamos encontrar otro antepasado de esta masa en la gastronomía árabe. 

Los rellenos del Roscón de Reyes: del mazapán a la nata

De la masa pasamos al relleno. La tradición de rellenar el roscón con natas y otras cremas es una tendencia relativamente moderna. Recapitulando, la rosca de pan romana tan solo incorporaba higos, frutos secos y miel. En la época andalusí, la masa se fue enriqueciendo a base de grasas nobles como la mantequilla y azúcares cada vez más refinados. 

Roscón de Reyes relleno de nata / Canva
Roscón de Reyes relleno de nata / Canva

En cuanto al interior de este roscón primigenio, más allá de las sorpresas, tenemos poca información. Sí sabemos que uno de los primeros rellenos fue el mazapán, una elaboración a base de almendras molidas, azúcar y huevo que, curiosamente, también fue introducida en la península por los árabes.   

La forma circular del roscón, como una buena historia, nos habla de orígenes, anécdotas y de los personajes que favorecieron su popularización. Nos hace viajar en el tiempo y el espacio y también encontrar un punto de anclaje en el presente, para enfrentarnos con optimismo al futuro. El roscón representa el ciclo de lo que se repite cada año y que esperamos con hambre y, por qué no, también una pizca de curiosidad.

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