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Dónde comer

La histórica Bodega Vidal reabre en Poble-sec: el equipo del Bar Bodega Gol toma el relevo

Tapas, vinos por copas y precios populares devuelven la vida, de la mano de Roger Solé, a esta mítica barra del Poble-sec (Barcelona) pocos meses después de su cierre por jubilación

4 minutos

Interior de la Bodega Vidal en Poble-sec (Barcelona) / Txaber Allué

La Bodega Vidal (Barcelona) reabre sus puertas y lo hace de la mejor manera. El pasado jueves, los vecinos de Poble-sec podrían haberse despertado con una nueva cafetería de esas cadenas que inundan la ciudad, una tienda de carcasas de móviles o cualquier otro clon de los que brotan en cada esquina. Pero, en su lugar, se han reencontrado con la barra metálica, los azulejos, las barricas y esas lámparas maravillosas que llevan décadas iluminando esta esquina de la calle Nou de la Rambla.

El pasado noviembre bajaba la persiana tras más de noventa años de historia. Rosa Maria Duatis colgaba el mandil para descansar y dejaba huérfanos a los vecinos, fieles a sus esmorzars de forquilla y a esos cafés tranquilos mientras veían pasar la vida a través de los cristales de la bodega.

Fachada de la Bodega Vidal en Poble-sec (Barcelona) / Txaber Allué

Afortunadamente, el equipo que ha hecho de la Bodega Gol un referente gastronómico de Sant Antoni ha tomado el relevo, y lo ha hecho con un concepto nuevo que se ha acogido con entusiasmo. No ha pasado ni una semana desde la reapertura y la barra vuelve a bullir como en sus mejores tiempos. El éxito, casi inmediato, ha obligado a borrar algunos de los platos de la pizarra por falta de existencias más de un día.

Qué comer en la Bodega Vidal

Como decía, el concepto es nuevo y nace de las circunstancias. Es un local sin cocina, así que había que encontrar la fórmula para devolverle la vida poniendo la gastronomía en el centro, como le gusta a Roger Solé, responsable de la propuesta en la Gol y también en la Bodega Manolo, en Gràcia. La fórmula es sencilla y efectiva: dos únicos precios, 3,50 euros para las rabaneras de banda amarilla y 4,80 euros para las de banda verde.

La barra de la Bodega Vidal en Poble-sec (Barcelona) / Txaber Allué

En la primera columna se encuentran clásicos como la ensaladilla, la gilda matrimonio o el empedrat, junto a originales como el xolis de Lleida o el salpicón de capipota. La segunda columna ofrece esqueixada, escabeches, capipota o albóndigas con salsa, entre otras cosas ricas. Muchos de los platos llevan el apellido “de la Gol”, porque llegan directamente de Sant Antoni para alegrar el día a cualquiera con un mínimo de sensibilidad gastronómica.

Me voy a permitir repetir la misma crítica que hice a la Bodega Manolo: teniendo en cuenta el talento más que demostrado de Solé, ¿no tendría sentido pensar en recetas nuevas para darle a cada espacio su propia identidad? Creo que, si le damos algo de tiempo, se animará. Su inquietud es casi incontrolable: es fácil verlo llegar del mercado con una bolsa inesperada, dispuesto a probar, por si acaso se está perdiendo algo. De hecho, en la Gol los fuera de carta cada vez son más numerosos y también mejores.

Una oferta en desarrollo

Otro detalle a tener en cuenta: Joan Romans se acaba de incorporar al equipo como director. Después de pasar el verano en Formentera en la gestión de los numerosos proyectos que tiene allí Nandu Jubany, vuelve a Barcelona con muchas ganas. Estos días está tras la barra de la Vidal, perfilando detalles y formando un equipo que pueda coger las riendas y galopar con ritmo. 

Las tapas de la Bodega Vidal en Poble-sec (Barcelona) / Txaber Allué

Mientras me servía una caña, me comentó que habían estudiado a fondo la oferta del mítico Quimet & Quimet, también en Poble-sec. Tengo que decir que, como referente, no me convence del todo. Su propuesta gastronómica me encanta, sus platos son legendarios y es un lugar único que recomiendo con entusiasmo. Pero creo que se ha dejado llevar por el momento. Al llegar, te dicen que tienes una hora para comer y que, si no consumes en más de veinte minutos, debes ceder la mesa. Lo entiendo: es un espacio muy pequeño y la demanda, tremenda. Pero, ¿realmente hace falta meter tanta prisa? El propio concepto invita a disfrutar de algo rápido mientras saboreas un buen vino, me parece innecesario hacerlo explícito.

Volvamos a la barra de la Vidal, que es donde sucede la magia. Recomiendo el mix de mojama y huevas de maruca, que sirven con unas almendras fritas y un chorrito de aceite, también el hígado de bacalao cocinado en su propia grasa, una conserva clásica islandesa que sirven sobre una cama de cebolla caramelizada, es el foie del mar. Todo lo de la Gol está rico, ya lo sabéis, el capipota está de escándalo y las albóndigas con esa salsa enriquecida con pimiento escalivat piden pan, que lo tienen de la panadería del barrio, Santa Madrona.

La oferta de vinos también merece atención: hay una pizarra para los blancos y otra para los tintos, que cambian con frecuencia. La asignatura pendiente son los postres: por ahora solo ofrecen unas trufas de chocolate, pero sería fácil incorporar alguna cosita sencilla, de esas que no requieren demasiado trabajo. Un músico, un mel i mató, algún helado rico… Entiendo que no haya café, porque el concepto no invita a quedarse horas, pero los golosos también merecen un final feliz, ¿verdad?

El futuro prometedor de la Vidal

Había cierta preocupación entre los vecinos por el futuro de una bodega que había dado tanta vida al barrio. Creo que ha pasado lo mejor que podía pasar. Ya no se podrá pedir un café para acomodarse en una mesa y pasar la mañana, pero, sinceramente, eso hoy solo se puede hacer en las franquicias… y, de hecho, invito a hacerlo. Si quieres sacar el ordenador, quedar con una amiga para hablar o desplegar una libreta y unos colores para que el crío pinte mientras te tomas un cortado tranquilo, hazlo en una franquicia.

Ensaladilla y otras tapas de la Bodega Vidal en Poble-sec (Barcelona) / Txaber Allué

La especulación inmobiliaria y el turismo están dejando cada vez menos espacio para la buena cocina a buen precio. En Barcelona, la caña solo es barata si va acompañada de explotación laboral, autoexplotación, fraude fiscal o blanqueo. 

En fin, lo pasé en grande en la Bodega Vidal. Me encanta el concepto, aunque entiendo que hay margen de mejora. No ha pasado una semana, dejémosles respirar. El tándem Roger Solé y Joan Romans nos va a dar muchas alegrías. Las esperamos con entusiasmo.